miércoles, enero 26, 2011

El amor y los milagros

 

 

La vida está llena de milagros. Más aún,

la vida es para hacer milagros. 

 

El amor lo puede todo: hace ligeras las cargas pesadas,

hace dulce lo sabroso, fácil lo difícil y posible lo que parece

imposible. "El amor se arma de paz contra el poder, contra la razón,

contra el honor, y dulcifica la amargura de todas las violencias,

de todos los golpes, de todos los temores" (W. Shakespeare).

 

Todo es según el color del cristal con que miramos.

Cuando se mira con amor, todo cambia en la vida: el paisaje,

las personas, la monotonía... Cambia la realidad más difícil,

pues "el amor, según yo he oído decir, mira con unos anteojos

que hacen parecer oro al cobre, a la pobreza riqueza,

y a las legañas perlas" (Miguel de Cervantes).

 

La medida de llevar las empresas más difíciles es el amor.

El amor pone alas en la vida. "No es verdad que el amor

hace todas las cosas fáciles, sino que el amor te hace

capaz de superar las más difíciles" (J. Eliot).

 

De manera parecida se expresa el Kempis cuando dice:

"Gran cosa es el amor; él solo hace ligero todo lo pesado

y lleva con igualdad todo lo desigual. Pues lleva la carga

sin carga, y hace dulce y sabroso todo lo amargo".

Para Dios, que es Amor, todo es posible.

Quien ama se asemeja a Dios y todo

lo puede conseguir, pues

"nada hay difícil para quien ama" (Cicerón).

 

Las personas que aman tienen una virtud especial

para ver todo lo bueno en el corazón de los otros

y del mismo mundo. Dios, al terminar la creación,

vio que todo era bueno. El amor llena el alma de libertad.

"Ama y haz lo que quieras", decía san Agustín.

Porque si el amor es el que guía tu vida, realizarás

grandes empresas. Si el amor guía a la humanidad,

habrá paz, luz, alegría... "Los seres humanos que quieren

tener una vida hermosa, no lo pueden lograr ni por nacimiento,

ni por honores, ni por riqueza, ni por cualquier otra cosa,

sino únicamente por amor" (Platón).

 

El amor acerca, une, asemeja... Mientras reina

el buen entendimiento, desaparecen las sospechas

y las rencillas. Para amar es necesario creer en el amor.

Quien ama, confía. Todos los que creen en el amor,

aman, y su vida es un canto al amor.

 

El amor da vida, libera, armoniza, ilumina, mientras que

el odio engendra muerte, paraliza, confunde, oscurece.

Todos deseamos recibir amor, pero no siempre estamos

dispuestos a darlo. "El mejor medio para hacerse amar

es amar; y ser amados es el medio para ver seguidos

los propios ejemplos, escuchadas las propias palabras,

eficaces los propios consejos, creídas las propias

afirmaciones, adoptadas las propias creencias (C. de Foucauld). 

A la larga o a la corta, el amor siempre resulta.

Con el odio y la violencia no se consigue nada; por eso

es bueno optar por el amor como fuente de vida.

"Donde no hay amor, siembra amor y recogerás amor"

(san Juan de la Cruz).

 

Una de las grandes tareas de los seres humanos

es enseñar a amar y volver al amor a quienes lo hubieran perdido.

Dios ha creado a la persona para amar, y todos deberíamos

ser conscientes de que "en el fondo de todas las almas

hay tesoros escondidos que sólo el amor puede descubrir" (E. Rod).

El que lo descubre tiene la varita mágica de hacer milagros.

Algo que está al alcance de todos, niños y grandes,

pobres y ricos, guapos y feos.

 

P. Eusebio Gómez Navarro OCD

Seguidor del Catesismo de la Iglesia

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