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lunes, julio 09, 2012

Matrimonio homosexual

  • Publicado por Católicos Hispanos el julio 9, 2012 a las 9:45am
La Congregación para la Doctrina de la Fe de la Iglesia Católica ha publicado un documento en el que reitera el carácter inmoral de las uniones entre personas homosexuales e insta a los políticos católicos a oponerse a las leyes que autoricen el matrimonio entre personas del mismo sexo. Las reacciones negativas al contenido del texto pueden agruparse en dos argumentos: la Iglesia se extralimita al pronunciarse sobre esta cuestión y confunde política y religión; y se equivoca porque nada hay de ilícito en ese tipo de uniones si así lo reclama una sociedad laica y democrática. Naturalmente, cada uno de los argumentos merece un comentario independiente.
Por supuesto, faltaría más, la Iglesia tiene, como cualquier otra institución o persona, todo el derecho del mundo a pronunciarse sobre cuestiones morales y jurídicas. Sólo faltaría que pudiera pronunciarse la Asociación de Gays de, pongamos, Alcorcón o Tarrasa, y no pudiera hacerlo la Iglesia Católica. Incluso quienes desearían ver reducida la moral católica a una especie de reglamento de régimen interior para incondicionales y no a una moral con pretensión de universalidad, deberían reconocer que, en este caso, la Iglesia se ha dirigido a los políticos católicos, aunque también lo haya hecho a todas las personas "comprometidas en la promoción y defensa del bien común". Pero pretender que la Iglesia se extralimite en sus funciones por recordar sus deberes morales a quienes forman parte de ella, se antoja una especie de censura laicista. ¿Es que acaso la condena eclesiástica del terrorismo entraña una confusión entre la política y la religión? Un aspecto relevante del mismo argumento es el que se refiere a la posible confusión entre la moral y el Derecho, pues es cierto que no basta con apelar a la inmoralidad de una conducta para justificar su ilicitud jurídica, mas esto puede tratarse con relación al segundo argumento citado, el que entra en la cuestión de fondo: la conveniencia de legalizar el matrimonio entre homosexuales.
Existe, al menos, un límite al libre uso de las palabras y consiste en que no confundamos bajo el mismo término cosas esencialmente distintas. Uno puede llamar matrimonio y familia a lo que le parezca, pero entonces se arriesga a ser malentendido o a confundir o engañar. Conviene reservar esos términos para las relaciones humanas institucionales orientadas a la reproducción de la especie y a la transmisión de los valores a los hijos. Toda relación que no vaya orientada a la procreación no constituye una familia. Por ejemplo, un grupo de amigos, una iglesia, un club, o la relación de una persona con su animal doméstico. Pueden ser relaciones fantásticas, más sólidas que las familiares, pero no son una familia. Las relaciones entre homosexuales, al margen de su consideración moral, deben ser permitidas por las leyes. El Derecho no debe interferir en las relaciones privadas. También puede atribuir efectos jurídicos a estas relaciones. Pero conferir naturaleza jurídica de matrimonio a lo que no puede constituir una familia, es injusto. Tratar de la misma manera lo que es esencialmente diferente, también lo es. Una comuna podría aspirar a la consideración de familia. Una pareja homosexual, no. Por la sencilla razón de que no puede tener hijos. La negativa al matrimonio homosexual no se sustenta en ningún dogma religioso sino en la evidencia de que sólo es un matrimonio aquella institución que puede transmitir la vida. Y una pareja del mismo sexo, por más que moleste a los igualitarios frenéticos, no puede hacerlo. Un matrimonio homosexual, como un matrimonio unipersonal, es una contradicción en los términos.
Autor: Ignacio Sánchez Cámara

http://www.iuscanonicum.org/index.php/derecho-eclesiastico/matrimon





Ernesto William Rojas D.



sábado, junio 16, 2012

Informe demuestra que la crianza de niños por homosexuales no iguala a la del matrimonio heterosexual

WASHINGTON D.C., 15 de  junio (C-FAM) Un estudio revolucionario revela que los hijos adultos de padres homosexuales y madres lesbianas padecen muchas más consecuencias sociales, económicas y emocionales negativas que los hijos criados en el seno de familias biológicas intactas.
 La calidad del estudio del profesor de la Universidad de Texas Mark Regnerus resalta las deficiencias de estudios previos de los que se valen los defensores de la homosexualidad para conceder a las parejas de personas del mismo sexo el derecho a casarse y a adoptar niños.

«La noción empírica de que no existen diferencias notables debe derrumbarse», dijo Regnerus en su estudio  publicado en el Social Science Research.

El estudio exhaustivo de Regnerus analiza cerca de 3000 hijos ya adultos de ocho estructuras familiares diferentes y las evalúa dentro de 40 categorías sociales y emocionales. Revela que los hijos que permanecieron en el seno de familias biológicas intactas fueron mejor educados, fueron objeto de mayor salud psicofísica, menor experimentación con drogas, menor actividad delictiva y presentaron mayores niveles de felicidad en términos generales.

Las mayores consecuencias negativas se encontraron entre los hijos de madres lesbianas. Esto contradice informes deficientes popularizados por los medios que afirman categóricamente que a los hijos les va igual, o mejor, con madres lesbianas. El estudio de Regnerus puso de manifiesto resultados negativos para los hijos adultos de madres lesbianas en 25 de 40 categorías que incluían índices mucho mayores de agresión sexual (23% de ellos fueron toqueteados por un padre o adulto, en contraposición al 2% criado por padres casados), salud física más deficiente, aumento de casos de depresión, aumento en el consumo de marihuana, y más desempleo (69% de los hijos de familias lesbianas recibían asistencia social, comparados con el 17% correspondiente a quienes tenían padres casados).

El estudio de Regnerus desacredita un informe frecuentemente citado de la American Psychological Association (APA) que en 2005 llegó a la conclusión de que «[n]ingún estudio ha descubierto que los hijos de padres gais o lesbianas estén en desventaja en ningún aspecto significativo en relación con los hijos de padres heterosexuales».

En contraposición al de Regnerus, estudios previos comparaban a hijos de padres homosexuales con aquellos de familias con padrastros o monoparentales. Además, Regnerus se basa únicamente en información directa de hijos adultos en vez de las opiniones de sus padres.
Un segundo estudio reciente confirma que las investigaciones pregonadas por la APA no son fiables. Loren Marks, profesor asociado de la Universidad Estatal de Luisiana,  descubrió que los estudios de la APA contenían información limitada y que se centraban en roles de género e identidades sexuales. Desatendían el análisis de los resultados educativos de los hijos, el empleo, el riesgo del abuso de sustancias nocivas, el comportamiento delictivo o el suicidio.


Los estudios avalados por la APA que fueron desacreditados se utilizaron en intentos de influir en decisiones jurídicas internacionales.

Los escritos de amicus curiae presentados en el caso E.B. vs. Francia ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos defendieron el derecho a la adopción para las parejas de personas del mismo sexo citando informes de la APA que afirman que no existen pruebas científicas objetivas para justificar el «tratamiento diferente de parejas del mismo sexo que desean adoptar porque (según la opinión de FIDH, ILGA-Europe, BAAF y APGL) todos los estudios científicos de renombre han demostrado que los hijos de padres gais y lesbianas no son más susceptibles de padecer problemas emocionales o de otra índole que los hijos de padres homosexuales».

En el caso de Karen Atala e Hijas vs. Chile ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), un escrito de amicus curiae que defendía a las madres lesbianas que habían perdido la custodia de sus hijas señalaba que la American Academy of Pediatrics «reconoce que un conjunto considerable de literatura profesional demuestra que los hijos de padres homosexuales pueden tener las mismas ventajas y las mismas expectativas de salud, adaptación y desarrollo que los hijos de padres heterosexuales».

Traducido por Luciana María Palazzo de Castellano
 

lunes, agosto 23, 2010

IGLESIA EN COLOMBIA PIDE A CORTE RECHAZAR UNIONES HOMOSEXUALES



http://www.aciprensa.com/imagespp/ppsalazarIglesia.jpg
Mons. Rubén Salazar, Arzobispo de Bogotá y Presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia
BOGOTÁ, 14 Ago. 10 / 08:56 am (ACI)

El Presidente de la Conferencia Episcopal Colombiana (CEC), Mons. Rubén Salazar, rechazó este viernes la demanda interpuesta por grupos de presión homosexual ante la Corte Constitucional para autorizar las uniones del mismo sexo equiparándolas con el
matrimonio en el país a través de la modificación del Código Civil.
En declaraciones a Caracol Radio, el nuevo Arzobispo de Bogotá señaló que una sociedad solo se puede construir sobre el fundamento sólido de la unión entre el hombre y la mujer dado que solamente ahí existe la "fecundidad y trasmisión de la vida".
"Toda otra unión que no sea entre varón y mujer, indudablemente que puede ser de carácter económico, puede tener garantías en todos los otros campos, pero que no se puede equiparar a esa unión fundamental del varón y la mujer", explicó.
Mons. Salazar precisó que no es necesario que sea reconocida como matrimonio la convivencia entre parejas homosexuales e indicó que se les puede conceder garantías y derechos, pero no es necesario que se los equipare "con aquello que es la base fundamental de la sociedad", es decir el matrimonio conformado entre un hombre y una mujer.
"Nosotros partimos de la naturaleza humana como tal, como el Señor la hizo, el Señor creó varón y mujer, y pidió que ellos fueran los que se unieran en una unión estable que nosotros llamamos matrimonio", señaló.
Por su parte el Secretario General de la CEC, Mons. Juan Vicente Córdoba, también pidió a la Corte Constitucional no aceptar la demanda contra el Código Civil que busca permitir las uniones homosexuales.
"Fabricar moneda falsa es devaluar la verdadera y poner en peligro todo el sistema económico. De igual manera, equiparar los homosexuales con la familia es introducir un peligroso factor de disolución de esa institución y, con ella, del justo orden social", dijo el Prelado según señala el diario El Tiempo en su edición en línea.
La Conferencia Episcopal indicó en el citado documento que la demanda contra el Código Civil que busca que se reconozca a las uniones homosexuales como matrimonio es injusta y aseguró que las uniones entre homosexuales no cumplen el fin básico del matrimonio: engendrar hijos.
El texto señala luego que científicamente se ha demostrado que los homosexuales "se hacen, no nacen" por lo que aceptar el matrimonio gay sería crear "un ambiente proclive a la homosexualidad". Mientras que si ellos son únicamente tolerados, sin ser reconocidos, su número puede disminuir.
También considera como una "falta de respeto a la especie humana" el que estas parejas homosexuales traten de recurrir a medios artificiales de fecundación para suplir sus limitaciones.

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