jueves, diciembre 30, 2010

ORACIÓN A SAN MIGUEL DEL PAPA LEON XIII

 

Esto es una realidad, sufrimos una posesión diabolica a nivel mundial, hay que crear una cadena de oración para expulsar de nuestro alrededor, de casas, familias, trabajo, etc, a los espíritus inmundos que se pasean a sus anchas destruyendolo todo a su paso.

El siglo de satán esta llegando a su termino pues a los 33 años de la visión de León XIII comienzan las apariciones de fátima, las cuales eran para avisarnos de la apostasía universal que dará nacimiento a la abominación desoladora, a la gran Ramera y al reino satánico del Anticristo, el adversario utilizando a sus siervos ha conseguido apoderarse de la silla de Pedro, produciendo el exorcismo de la fe y expulsando al espíritu Santo, para establecer en lugar Santo la abominación desoladora o Novus Ordo Missae, en la nueva misa; Cristo no está sacramentado, por lo tanto se ofrece el sacrificio de Caín o del hombre a los demonios, lo que se presenta como Eucaristía hoy es el desolador sacramentado, el gran idolo oculto de la masonería, que se encarnará en el octavo rey o la bestia y esto esta a punto de suceder, pues se necesitan las máximas tinieblas sobre este mundo o sea se necesita un eclipse total del sol (la iglesia, la fe, un nuevo evangelio) para que suceda la obra magna de lucifer, que es imitar la encarnación, tomando un cuerpo humano y haciendo prodigios y señales para terminar el gran engaño final. Podria extenderme en este tema pero ya lo iremos publicando en nuestro blog. María esta reclutando a su ejército para la batalla, como los llamaba San Luis Mª Monfort, apóstoles del final de los tiempos, hermanos esto es una realidad, el tiempo de los gentiles ha terminado, ahora el rebaño esta disperso en el desierto, esperando a su Pastor, el cuerpo místico de Cristo esta desmembrado por el mundo esperando a su cabeza Jesucristo para unificarse, pero hasta que llegue ese momento María Arca de Salvación, nos prepará y ayudará a luchar hasta el día del desenlace final.

EL Papa León XIII, el 13-10-1884 durante la Santa Misa, tuvo una visión en la que escuchó a Satanás pedir a Dios Padre más poder y tiempo para afligir y probar la fidelidad de su Iglesia. Y Dios en sus inescrutables designios, se lo concedió.

Entonces vió legiones de demonios que salieron del Infierno, y como negras sombras invadieron toda la tierra durante un siglo (el siglo de Satanás). Comprendió el Papa la gran importancia que tendría en la lucha el Arcángel San Miguel (Dn. 12,1) y que era el destinado a encadenar y encerrar con las llaves del abismo a todos los demonios (Ap. 20, 1-3;10).

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

ORACIÓN A SAN MIGUEL

Gloriosísimo príncipe de los ejércitos celestiales, San Miguel Arcángel, defiéndenos en el combate contra los principados y las potestades, contra los caudillos de estas tinieblas del mundo, contra los espíritus malignos esparcidos en los aires (Ef. 6,10-12).

¡Ven en auxilio de los hombres que DIOS hizo a su imagen y semejanza, y rescató a gran precio, de la tiranía del demonio!.

A tí te venera la Iglesia como su guardián y patrono. A ti confío el Señor las almas redimidas para colocarlas en el sitio de la suprema felicidad. Ruega, pues, al DIOS de paz que aplaste al demonio bajo nuestros pies, quitándole todo poder para retener cautivos a los hombres y hacer daño a la Iglesia.

Pon nuestras oraciones bajo la mirada del Altísimo a fin de que desciendan cuanto antes sobre nosotros las misericordias del Señor, y sujeta al dragón, aquella antigua serpiente, que es el diablo y Satanás, para precipitarlo encadenado a los abismos, de manera que no pueda nunca más seducir a las naciones (Ap. 20).

EXORCISMO

En el nombre de Jesucristo DIOS y Señor nuestro, mediante la intercesión de la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios; de San Miguel Arcángel, de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo y de todos los Santos, procedemos con ánimo seguro a rechazar los asaltos que las astucias del demonio mueve en contra de nosotros.

SALMO 67

"Levántese DIOS y sean dispersados sus enemigos y huyan de su presencia los que le aborrecen.

Desaparezcan como el humo, como se derrite la cera al calor del fuego, así perezcan los pecadores a la vista de DIOS". (Sal. 67).

Y he aquí la Cruz del Señor ¡huid poderes enemigos!.

R.: Venció el león de la tribu de Judá, el Hijo de David.

V.: Venga a nos, Señor, tu misericordia.

R.: Pues que pusimos nuestra esperanza en ti.

Os exorcizamos, espíritus de impureza, poderes satánicos, ataques del enemigo infernal, legiones, reuniones, sectas diabólicas, en el nombre y por virtud de Jesucristo (cada vez que se encuentre este † signo, debe hacerse la señal de la Cruz con un crucifijo bendecido, sobre el lugar donde se reza el Exorcismo) † , Nuestro Señor, os arrancamos y expulsamos de la Iglesia de Dios y de las almas creadas a la imagen de DIOS, y rescatadas por la preciosa sangre del Cordero Divino † .

No oses más, pérfida serpiente, engañar al género humano ni perseguir la Iglesia de DIOS † .

Te manda DIOS Altísimo † a quien por tu gran soberbia, aún pretendes asemejarte y cuya voluntad es que todos los hombres se salven y vengan en conocimiento de la Verdad (1 Tim. 2-4) † .

Te manda DIOS Padre † , te manda DIOS Hijo † , te manda DIOS Espíritu Santo † .

Te manda Cristo Verbo eterno de DIOS hecho carne † que para salvar nuestra raza, perdida por tu envidia, se humilló y fue obediente hasta la muerte (Flp. 2,8), que ha edificado su Iglesia sobre firme piedra prometiendo que las puertas del Infierno no prevalecerán jamás contra ella (Mt 16,18) y que permanecería con ella todos los días hasta la consumación de los siglos (Mt. 28.20) † .

Te manda la santa señal de la Cruz † y la virtud de todos los misterios de la fe cristiana † .

Te manda el poder de la Excelsa Madre de DIOS la Virgen María † que desde el primer instante de su Inmaculada Concepción aplastó tu muy orgullosa cabeza por virtud de su humildad † .

Te manda la fe de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, y la de los demás Apóstoles † .

Te manda la sangre de los Mártires, y la piadosa intercesión de los Santos y Santas † .

Así, pues, dragón maldito y toda la legión diabólica, os conjuramos por el DIOS † vivo; por el Dios † verdadero; por el DIOS † Santo; por el Dios que tanto amó al mundo, que llegó hasta darle su hijo Unigénito, a fin de que todos los que creen en Él no perezcan, sino que vivan vida eterna (Jn. 3,16).

Cesa de engañar a las criaturas humanas y brindarles el veneno de la condenación eterna, cesa de perjudicar a la Iglesia y de poner trabas a su libertad.

Huye de aquí Satanás, inventor y maestro de todo engaño, enemigo de la salvación de los hombres

Retrocede delante de Cristo en quien nada has encontrado que se asemeje a tus obras.

Retrocede ante la Iglesia, una, santa, católica y apostólica que Cristo mismo compró con su Sangre.

Humíllate bajo la poderosa mano de DIOS, tiembla y desaparece ante la invocación, hecha por nosotros, del santo y terrible nombre de Jesús, ante el cual se estremecen los infiernos; a quien están sometidas las virtudes de los Cielos, las Potestades y las Dominaciones: que los Querubines y serafines alaban sin cesar en sus cánticos diciendo: ¡Santo, Santo, Santo, es el Señor DIOS de los ejércitos! (Is. 6,3).

V.: ¡Señor, escucha mi plegaria!.

R.: Y mi clamor llegue hasta Vos.

V.: El Señor sea con vosotros.

R.: Y con tu espíritu.

ORACIÓN

TOMA LA ESPADA!!!

Dios del cielo y de la tierra, DIOS de los Arcángeles, DIOS de las Patriarcas, DIOS de los Profetas, DIOS de los Apóstoles, DIOS de los Mártires, DIOS de los Confesores, DIOS de las Vírgenes, DIOS que tienes el poder de dar la vida después de la muerte, el descanso después del trabajo, porque no hay otro.

DIOS que delante de tí no puede haber otro, sino Tú mismo. Creador de todas las cosas visibles e invisibles, cuyo reino no tendrá fin: Humildemente suplicamos a la majestad de tu gloria, se digne librarnos eficazmente y guardarnos sanos de todo poder, lazo, mentira y maldad de los espíritus infernales. Por Cristo Señor nuestro. Amén.

OH Corazón Eucarístico de Jesús, por aquel fuego de amor con que ardiste en el momento solemne en el cual te dabas todo a nosotros en la Santísima Eucaristía, humildemente te suplicamos, te dignes librarnos de toda insidia, engaño, y maldad de los espíritus infernales.


JACULATORIA

Partes de la misa

RITOS INICIALES

Son ritos introductorios a la celebración y nos preparan para escuchar la palabra y celebrar la eucaristía

PROCESIÓN DE ENTRADA
Llegamos al templo y nos disponemos para celebrar el misterio más grande de nuestra fe. Acompañamos la procesión de entrada cantando con alegría

SALUDO INICIAL
Después de besar el altar y hacer la señal de la cruz, el sacerdote saluda a la asamblea

ACTO PENITENCIAL
Pedimos humildemente perdón al Señor por todas nuestras faltas

GLORIA
Alabamos a Dios, reconociendo su santidad, al mismo tiempo que nuestra necesidad de Él

ORACIÓN COLECTA
Es la oración que el sacerdote, en nombre de toda la asamblea, hace al Padre. En ella recoge todas las intenciones de la comunidad
 
LITURGIA DE LA PALABRA
Escuchamos a Dios, que se nos da como alimento en su Palabra, y respondemos cantando, meditando y rezando
 
PRIMERA LECTURA
En el Antiguo Testamento, Dios nos habla a través de la historia del pueblo de Israel y de sus profetas
 
SALMO
Meditamos rezando o cantando un salmo
 
SEGUNDA LECTURA
En el Nuevo Testamento, Dios nos habla a través de los apóstoles
 
EVANGELIO
El canto del Aleluya nos dispone a escuchar la proclamación del misterio de Cristo. Al finalizar aclamamos diciendo: "Gloria a ti, Señor Jesús"
 
HOMILÍA
El celebrante nos explica la Palabra de Dios
 
CREDO
Después de escuchar la Palabra de Dios, confesamos nuestra fe.
 
ORACIÓN DE LOS FIELES
Rezamos unos por otros pidiendo por las necesidades de todos
 
Liturgia de la Eucaristía
Tiene tres partes:
Rito de las ofrendas,
Gran Plegaria Eucarística (es el núcleo de toda la celebración, es una plegaria de acción de gracias en la que actualizamos la muerte y resurrección de Jesús) y
Rito de comunión
 
PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS
Presentamos el pan y el vino que se transformarán en el cuerpo y la sangre de Cristo. Realizamos la colecta en favor de toda la Iglesia. Oramos sobre las ofrendas
 
PREFACIO
Es una oración de acción de gracias y alabanza a Dios, al tres veces santo
 
EPÍCLESIS
El celebrante extiende sus manos sobre el pan y el vino e invoca al Espíritu Santo, para que por su acción los transforme en el cuerpo y la sangre de Jesús
 
CONSAGRACIÓN
El sacerdote hace "memoria" de la última cena, pronunciando las mismas palabras de Jesús. El pan y el vino se transforman en el cuerpo y en la sangre de Jesús
 
ACLAMACIÓN
Aclamamos el misterio central de nuestra fe
 
INTERCESIÓN
Ofrecemos este sacrificio de Jesús en comunión con toda la Iglesia. Pedimos por el Papa, por los obispos, por todos los difuntos y por todos nosotros
 
DOXOLOGÍA
El sacerdote ofrece al Padre el cuerpo y la sangre de Jesús, por Cristo, con él y en él, en la unidad del Espíritu Santo. Todos respondemos: "Amén"
 
PADRENUESTRO
Preparándonos para comulgar, rezamos al Padre como Jesús nos enseñó
 
COMUNIÓN
Llenos de alegría nos acercamos a recibir a Jesús, pan de vida. Antes de comulgar hacemos un acto de humildad y de fe
 
ORACIÓN
Damos gracias a Jesús por haberlo recibido, y le pedimos que nos ayude a vivir en comunión
 
RITOS DE DESPEDIDA
Son ritos que concluyen la celebración
 
BENDICIÓN
Recibimos la bendición del sacerdote
 
DESPEDIDA Y ENVÍO
Alimentados con el pan de la Palabra y de la Eucaristía, volvemos a nuestras actividades, a vivir lo que celebramos, llevando a Jesús en nuestros corazones
 

ENTREVISTA A SCOTT HAHN. Converso y experto en Sagrada Escritura

 

"CREÍA QUE LA IGLESIA CATÓLICA ERA EL ENEMIGO DEL VERDADERO CRISTIANISMO"

IGLESIA, ESCRITURA Y TRADICIÓN  

 

Scott Hahn

En esta entrevista exclusiva, el renombrado experto en Biblia y ex-ministro presbiteriano Scott Hahn habla con www.primeroscristianos.com de su conversión al catolicismo, así como de lo que los primeros cristianos le enseñaron y pueden enseñarnos a todos.

1.- ¿CÓMO SE PUSO AL CORRIENTE CON LA FE CATÓLICA?¿QUÉ LE LLEVÓ FINALMENTE A ABRAZARLA?

¡Primero me di a conocer como su enemigo! Yo era un protestante convencido, calvinista en mi pensar y con un estilo evangelista. Creía que la Iglesia Católica era el enemigo del verdadero cristianismo. Estaba enamorado de la Biblia y ésa era mi perdición como protestante. A pesar de mi resistencia, mi estudio bíblico me llevó a adoptar un punto de vista sacramental global. Esto me llevó a ver la necesidad de objetiva y terrena autoridad en las personas unidas con Dios. Me llevó a los Padres de la Iglesia, que eran profundos intérpretes de la Biblia. Lo que encontré en los Padres era una iglesia que correspondía perfectamente con la religión bíblica, pero que se parecía mucho a la Iglesia Católica. Yo quería estar allí con los Apóstoles, los Padres, los mártires y los santos.

2.- EN LA  "CENA DEL CORDERO" DESCRIBIÓ SU PRIMER ENCUENTRO  CON LA SAGRADA EUCARISTÍA. ¿PODRÍA CONTARNOS SU EXPERIENCIA Y LO QUE LOS PRIMEROS CRISTIANOS TUVIERON QUE  VER EN ELLO ?

Había estado estudiando los escritos de los Padres, y había encontrado contadas referencias a "la Liturgia", "la Eucaristía",  "el Sacrificio". Para esos primeros cristianos, la Biblia -el libro que yo más quería- era incomprensible separado del acontecimiento que los católicos actuales denominaban "la Misa". Bueno, yo no había tenido ninguna experiencia litúrgica, así que me persuadí para ir y ver, como parte de un ejercicio académico. Conforme la Misa transcurría, comencé a darme cuenta de lo bíblica que era: un versículo era de Isaías, otro de los Salmos, otro de san Pablo. La experiencia fue abrumadora. Entonces, vi al sacerdote levantar la hostia y sentí una jaculatoria que salió de mi corazón en un susurro: "Señor mío y Dios mío. ¡Realmente eres Tú!" Continué resistiéndome a la conversión, pero la resistencia fue inútil desde aquél momento.

3.- ¿QUÉ RELEVANCIA TIENEN HOY LOS PRIMEROS CRISTIANOS? ¿QUÉ COSAS TIENEN EN COMÚN CON NOSOTROS?

  Scott Hahn  
   

La naturaleza humana no ha cambiado. Ellos hablaban de las mismas preocupaciones que tenemos hoy -la necesidad de salvarse, el deseo de ser virtuoso, la dificultad para superar el pecado-. Hablan de eso temas con cierta frescura. Cuando leemos a los Padres, estamos escuchando el Evangelio como fue predicado al mundo pagano. También nos proporcionan excelentes modelos para llegar a un mundo, como el nuestro, que ha sido repaganizado.

4.- HA ESCRITO NUMEROSOS LIBROS SOBRE TEMAS RELACIONADOS CON LA FE CATÓLICA Y LA SAGRADA ESCRITURA. ¿CUÁL ES SU PROPÓSITO Y QUÉ PRETENDE CONSEGUIR CON ELLO?

Mi propósito ahora es el mismo que ha sido durante décadas: fomentar la capacidad para comprender la Biblia en todos los católicos y la elocuencia para que profesores y clérigos la expliquen correctamente. Esto suena absurdamente ambicioso, lo sé, pero es cierto.

No es sólo el propósito de mis libros, sino también la misión del Centro de Teología Bíblica de San Pablo, que yo fundé. El centro ofrece gran variedad de actividades, muchas para católicos ordinarios, pero muchas otras para estudiantes.Ofrecemos estudios bíblicos de manera gratuita por internet, organizamos conferencias, formamos catequistas con los mejores métodos para guiar el estudio bíblico, tenemos nuestras propias publicaciones (libros, una revista, una hoja informativa), organizamos peregrinaciones a Roma y a Tierra Santa, poseemos una de las mejores bibliotecas para estudios bíblicos en internet.

Después de casi veinte años escribiendo y diez años dirigiendo el centro, estoy animado por los logros conseguidos. Sin embargo, queda mucho trabajo por hacer. Y sé que Dios lo hará.  Así que, aun siendo mi trabajo, no hay de qué preocuparse.

5. ¿CUÁL ES EL SECRETO DE LOS PRIMEROS CRISTIANOS  PARA SU RÁPIDA EVANGELIZACIÓN DEL MUNDO ANTIGUO? ¿QUÉ PODEMOS APRENDER DE ELLOS? 

Diría que era la frescura del Evangelio. Ellos (los paganos) lo oyeron y vieron que era algo completamente diferente a lo que su cultura les estaba ofreciendo. Por esa razón era atractivo. Nosotros, después de un milenio y medio de legal y establecido cristianismo, nos hemos dejado de dar cuenta de que el Evangelio sigue siendo fresco, nuevo y radical. Muchas veces se sigue manteniendo erróneamente en severo contraste con lo que la cultura nos ofrece. Necesitamos sumergirnos en un estudio lleno de oración y en una oración llena de estudio, y así veremos a Jesús más claramente. Él se encargará de todo desde ese momento. Si algo nos falta es esa amistad con Él, sostenida a través de una constante y disciplinada vida de oración.

www.earlychristians.org
Traducción: Josemaría Martí Sánche

Quien Era SAN ESTEBAN?

. Diácono. 26 de diciembre
    "Sin la oración de San Esteban, la iglesia no hubiera contado con San Pablo entre sus miembros" ("Si Stephanus non oraste, Ecclesia Paulum non haberet", San Agustín).  
Su fiesta se celebra el 26 de diciembre

 

 

 

 

 

 

Esteban fue un hombre extraordinario, lleno de fe y del Espíritu Santo, amado y estimado por todos los miembros de la comunidad cristiana. Su predicación tuvo gran aceptación y las conversiones se multiplicaban. La gente acudía a oírlo, dejaba la sinagoga y se añadía al grupo de los que creían en Jesús. Esteban, cuyo nombre significa "coronado", es conocido como el "protomártir", al ser el primer hombre que derramó su sangre por su fe en Jesucristo.

 
Martirio de San Esteban
 
  Martirio de San Esteban

Llegó a ser uno de los hombres en los que más se pudieron apoyar los apóstoles  para difundir su mensaje. Según podemos ver en los Hechos de los Apóstoles, la aparición de Esteban y de los otros diáconos en la vida pública de Jerusalén llegó cuando viudas y pobres que no eran israelitas se quejaron porque las ayudas eran destinadas a los propios israelitas antes que a los extranjeros. En ese momento, los apóstoles argumentaron que ellos no podían hacerf rente a esa clase de conflictos porque estarían dejando de lado su misión de difundir el mensaje divino. Por ello, dieron la oportunidad de elegir a siete hombres justos que se encargaran de repartir las ayudas entre los pobres. Los mismos ciudadanos eligieron a los siete hombres justos, entre los que se encontraba Esteban. Estos hombres fueron presentados a los apóstoles y ordenados diáconos.

La labor de Esteban empezó a hacerse patente cuando los judíos venidos de otros países entablaban conversaciones con él, no pudiendo resistir la sabiduría que salía de sus palabras,inspiradas por el Espíritu Santo. Los de la sinagoga de los Libertos le llevaron delante del Sanedrín, presentando testigos falsos y acusándolo de afirmar que Jesucristo iba a destruir el templo y poner fin a las leyes de Moisés.

Esteban pronunció un discurso ante los miembros del Sanedrín en el que fue repasando la historia del pueblo de Israel, echándoles en cara a los judíos su eterna oposición a los profetas y enviados de Dios, llegando incluso a matar al más importantes de todos ellos, el Redentor Jesucristo. Oyendo esto, los miembros del Sanedrín se enfurecieron. Esteban, lleno del Espíritu Santo, miró fijamente al cielo exclamando: "Estoy viendo los cielos abiertos y al Hijo del hombre en pie a la derecha de Dios". En ese momento, los que le escuchaban se taparon los oídos y se lanzaron contra él.

  San Esteban  
  San Esteban

 

 

Lo sacan entre gritos y empujones fuera de las murallas; los verdugos, tras quitarse sus mantos y dárselos a un joven llamado Saulo, sedisponen a lanzar piedras contra el cuerpo del primer mártir cristiano.

Esteban hinca las rodillas en el suelo y con los ojos hacia el Monte de los Olivos, donde un año o dos antes subió Jesús a los cielos, ruega a Él por los que levan a dar muerte, exclamando cuando siente los primeros golpes: "Domine Iesu, suscipe spiritum meum, Señor Jesús, recibe mi espíritu".

Cayó su cuerpo bañado en sangre. El perdón de los enemigos, la caridad cristiana que abraza a todos los hombres, el mandato del amor había arraigado bien en el corazón de la Iglesia. El primer mártir cristiano moría perdonando a sus verdugos, tal y como lo había hecho Jesucristo en lo alto de la cruz.

Esta mansedumbre y caridad cristiana es la nota distintiva de la plenitud de San Esteban. Estaba lleno de gracia, sabiduría y de poder sobrenatural, pero sobre todo estaba lleno de amor, tenía un corazón formado en la escuela de Cristo.

El odio contra Esteban y Jesús, recogido en el corazón más grande que allí había presente, el único en que cabía, se iba a convertir en amor. Saulo, el fariseo, será muy pronto Pablo, el siervo de Cristo. La mejor corona de Esteban será la conversión de Saulo,que ahora guarda los vestidos de los verdugos, y que se va a convertiren el Apóstol, en el medio elegido por Dios para dar a conocer la doctrina de su Hijo

lunes, diciembre 27, 2010

Homilía sobre la Segunda Venida

Escrito por Luis Eduardo López Padilla Sábado, 18 de Diciembre de 2010 21:00

 

Homilía correspondiente a la Misa celebrada el domingo día 12 de diciembre de 2010, celebrada en la explanada de la lonja de acceso a la Abadía de la Santa Cruz del Valle de los Caídos, donde no permiten ni visitas ni celebrar misa en su interior.

 

Cada semana se reúnen miles de autos y gente que ha escogido este lugar y esta Misa como un símbolo en España. Se quiere eliminar la Gran Cruz y la escultura de La Piedad que está a los pies, a la cual le han decapitado la cabeza de la Virgen con la excusa de restaurarla. A mazazos la rompieron. Todo forma parte de la Ley de Memoria Histórica en España y odio contra la Iglesia.

PERO RESULTA UN GRAN SIGNO DE LOS TIEMPOS Y MÁS EN LA FIESTA DE LA VIRGEN DE GUADALUPE, Y POR ESO LA REPRODUCIMOS:

DOMINGO_3º_ADVIENTO. Ciclo A. 12.12.2010

Hermanos queridos que habéis venido de tan lejos y desde lejos seguís también por la TV la Eucaristía celebrada en estas circunstancias de dolor y gozo: la unión de los fieles a Cristo aun teniendo que sufrir cansancio, frío e incomprensiones es gozo finalmente para todos, pues vuestro sacrificio unido al gran sacrificio redentor de Cristo en la Cruz, que ahora nos disponemos a actualizar en la Eucaristía, es fuente de salvación, de cuantiosas gracias de conversión para los que estáis aquí congregados, como hemos comprobado todos, aunque de modo privilegiado, los sacerdotes que hemos estado confesando los domingos pasados. Pero estas gracias desbordan y llegan también a aquellos hermanos nuestros que no comparten nuestra fe.
Nuestro corazón está sometido a las mismas estrecheces que padece todo ser humano, pero en la memoria eficaz y viva del sacrificio de Cristo que estamos celebrando se vuelve católico, es decir, universal, y nuestros brazos, como los de Cristo en la Cruz, buscan la reconciliación por la única vía capaz de alcanzarla: la muerte y resurrección de Cristo que nos ha reconciliado con el Padre de toda la humanidad y ha hecho de su pueblo elegido en primer lugar, los judíos, y de las naciones, el resto de los pueblos, uno sólo. Nuestra tarea es amarnos como Cristo nos ha amado con la fuerza que brota del sacramento de la unidad, y en el cielo ya nos comprenderemos unos a otros y descubriremos gozosos los dones que había comunicado a aquellos con quien en esta vida no alcanzamos ponernos de acuerdo.

El canto del introito Gaudete al comienzo de la Eucaristía nos invitaba a estar alegres porque el Señor está cerca. Quizás alguno de vosotros se pregunte: ¿A qué venida se refiere? Al ser un texto de san Pablo a los Filipenses, está claro que nos exhorta a prepararnos con gozo a la Segunda venida del Señor al final de los tiempos o Parusía. En la segunda lectura del Apóstol Santiago hemos escuchado: «Tened paciencia también vosotros, manteneos firmes, porque la venida del Señor está cerca». Al final de la Biblia, en el capítulo 22 del Apocalipsis repite el Señor 4 veces «vengo pronto», porque su segunda venida es la meta y cumplimiento del plan de Dios, y por lo tanto, de la historia del género humano, o sea el acontecimiento supremo al cual se refiere todo lo demás y sin el cual todo se derrumba y desaparece, porque Dios ha comprometido su palabra. Pero no podemos ocultar nuestra extrañeza por esa precisión temporal cuando han pasado 20 siglos y aún estamos a la espera de tal acontecimiento. Hoy día poseemos unos datos de todos conocidos que cambian la perspectiva, pues durante veinte siglos el «vengo pronto» ha significado que Él viene con diligencia, que viene a su tiempo como lo hizo la primera vez. Es decir, que para ese encuentro anhelado Él está pronto siempre y así hemos de estar nosotros. Pero ahora ya no está justificado pensar que no sabemos cuándo vendrá el Señor o que para que venga quedan muchos siglos por delante. Hoy podemos decir que se han cumplido algunas de las señales que nos ofrece el Nuevo Testamento para afirmar que muchos de los aquí presentes pueden ser testigos de su Parusía.

Tomemos la Escritura en la mano como nos recomienda el papa Benedicto XVI en su reciente exhortación Verbum Domini sobre la Palabra de Dios, que os aconsejo vivamente la meditéis despacio. Acudamos a la Palabra para que nos aclare esta pregunta que nos hacemos de si está próxima o no la vuelta del Señor. Y veremos que aun cuando el Señor dio a entender que no correspondía a su carisma profético revelar el día y la hora exactos de su Venida, sin embargo sí que fijó dos señales de su cumplimiento. En el capítulo 24 de san Mateo (24,33) y en el 13 de san Marcos (13,10) leemos «es necesario que antes sea predicado el Evangelio a todos los pueblos», meta que los heroicos misioneros de todos los tiempos en líneas generales ya han alcanzado, aunque sigan penetrando capilarmente en pequeños territorios menos misionados o descristianizados. Y en el Evangelio de san Lucas hallamos la segunda señal dada por el mismo Señor: «Jerusalén será pisoteada hasta que se cumpla el tiempo de las naciones» (21,24). Desde 1948 el pueblo judío ya ha recuperado su territorio y soberanía, con lo cual la espera del Señor cobra ahora una significación temporal precisa. Hemos entrado en los últimos tiempos, pero esto no significa el fin del mundo, pues queda la etapa más bonita de la historia, el milenio santo del capítulo 20 de Apocalipsis, o sea el Reinado glorioso del Señor, que no es una segunda encarnación sino una presencia espiritual santificadora a través de la Eucaristía. Y tampoco es un reinado de riqueza material, pues esa es la mentira de la herejía que se denomina milenarismo, la pretensión de un mesianismo temporal, una falsa liberación de los pobres al margen de Dios o contra Él. Pero antes del verdadero milenio santo en el que el demonio estará totalmente anulado, la Iglesia como dice el Catecismo de la Iglesia católica ha de pasar por la pasión de su Señor, «una tribulación como no la ha habido antes ni la habrá después» en palabras del mismo Jesús (Mt 24,21).

Permitidme recordar que san Pablo por su parte añade dos señales más unidas en el mismo versículo de la segunda carta a los Tesalonicenses: la de la gran apostasía y la del Anticristo. El texto suena así: «No se inquiete fácilmente vuestro ánimo ni os alarméis: ni por revelaciones, ni por rumores, ni por alguna carta que se nos atribuya, como si fuera inminente el día del Señor. Que de ninguna manera os engañe nadie, porque primero tiene que venir la apostasía y manifestarse el hombre de la iniquidad, el hijo de la perdición, que se opone y alza sobre todo lo que lleva el nombre de Dios o es adorado, hasta el punto de sentarse él mismo en el templo de Dios, mostrándose como si fuera Dios»(2,2-4). Para saber si lo que estamos viviendo hoy corresponde a la gran apostasía poseemos el testimonio de un vigía de nuestro tiempo que ha ocupado una atalaya excepcional para captar el rumbo que está siguiendo la humanidad. El venerable Juan Pablo II en su encíclica Ecclesia in Europa afirma que Europa está sumergida en una «apostasía silenciosa». Casi a diario llegan noticias de que dicha apostasía es cada vez más clamorosa y que lo dicho por el papa referido a Europa se puede extender en nuestro mundo globalizado a la mayoría de las naciones. En cuanto al anticristo, todavía no ha hecho su aparición, gracias a Dios, aunque según el fino análisis de otro vigía excepcional de su época, en el siglo XIX, el beato John Henry Newman, en sus cuatro sermones sobre el Anticristo, muy oportunamente editados este otoño en Madrid, hace alusión a personajes históricos que fueron candidatos al ignominioso título, sin llegar a cumplir ninguno con los requisitos tan tremendos de su figura. Por sorpresa, cuando parezca que el Anticristo alcanza plenamente su objetivo, en ese momento sobrecogedor, acortado por las oraciones y sacrificios de los justos, como la gran tribulación que le precede, en el momento más penoso para los creyentes se cumplirá la gran esperanza, pues inmediatamente se produce la Venida del Señor rodeado de todos sus santos para derribar con el leve soplo de su boca al gran impostor de la historia. Tres señales precursoras ya cumplidas, y la cuarta es la que abre puerta al Señor. Las cuatro –y no son las únicas– tienen una misión semejante a la de Juan el Bautista, avisarnos para disponer nuestro espíritu a ser purificado y recibir con gozo la gracia culminante de la historia.
¿Qué hacer ante lo que está ya a la puerta? El apóstol Santiago nos ha dicho que nos mantegamos firmes. ¿Cómo? Por la oración y la lectura orante de la Palabra de Dios. Confiando en que si Dios ama a todos los hombres, con sus elegidos tiene detalles de amor muy singulares. Tratemos de tenerlos nosotros con Él y de hacer todas nuestras tareas unidos a Él. El canto de Comunión, bellísimo en su sencillez, nos dice: «Decid a los cobardes de corazón: estad firmes y no temáis, mirad que vendrá el Señor y nos salvará» .La palabra que hemos escuchado en las lecturas se hace realidad al recibir la comunión, pues realmente viene el Señor y nos salva.
Y sigue la lectura «no os quejéis –o no murmuréis– unos de otros». Esto se opone al mandamiento del amor. El testimonio de la unidad familiar y de la unión eclesial en torno al Vicario de Cristo, al papa, será lo que convierta a los alejados y a los tibios.

Hoy se celebra la Virgen de Guadalupe, verdadera abogada de todas las causas justas de los pobres de bienes materiales y de los pobres pecadores que somos todos. El Corazón Inmaculado de María ha inundado los caminos de la historia reciente de sus visitaciones de Gracia para prepararnos a la gran prueba que nos espera antes de la Segunda venida gloriosa de su Hijo. Encomendemos a Ella este gran adviento unidos a todos los hombres que aún no la conocen y no la aman y en especial a nuestros hermanos judíos para que se preparen con nosotros a lo que para ellos es primera venida del Mesías y entonces darán el paso de fe que les queda por dar.


Padre José Ignacio, O.S.B.

Vision de la navidad

Por Ana Catalina Emmerich

emmerick"He visto que la luz que envolvía a la Virgen se hacía cada vez más deslumbrante, de modo que la luz de las lámparas encendidas por José no eran ya visibles. María, con su amplio vestido desceñido, estaba arrodillada con la cara vuelta hacia Oriente. Llegada la medianoche la vi arrebatada en éxtasis, suspendida en el pecho. El resplandor en torno a ella crecía por momentos. Toda la naturaleza parecía sentir una emoción de júbilo, hasta los seres inanimados. La roca de que estaban formados el suelo y el atrio parecía palpitar bajo la luz intensa que los envolvía. Luego ya no vi más la bóveda. Una estela luminosa, que aumentaba sin cesar en claridad, iba desde María hasta lo más alto de los cielos. Allá arriba había un movimiento maravilloso de glorias celestiales, que se acercaban a la Tierra, y aparecieron con claridad seis coros de ángeles celestiales. la Virgen Santísima, levantada de la tierra en medio del éxtasis, oraba y bajaba las miradas sobre su Dios, de quien se había convertido en Madre. El Verbo eterno, débil Niño, estaba acostado en el suelo delante de María".

* * * * *

Vi a Nuestro Señor bajo la forma de un pequeño Niño todo luminoso,  cuyo brillo eclipsaba el resplandor circundante, acostado sobre una alfombrita ante las rodillas de María. Me parecía muy pequeñito y que iba creciendo ante mis ojos; pero todo esto era la irradiación de una luz tan potente y deslumbradora que no puedo explicar cómo pude mirarla. La Virgen permaneció algún tiempo en éxtasis; luego cubrió al Niño con un paño, sin tocarlo y sin tomarlo aún en sus brazos. Poco tiempo después vi al Niño que se movía y le oí llorar. En ese momento fue cuando María pare ció volver en sí misma y, tomando al Niño, lo envolvió en el paño con que lo había cubierto y lo tuvo en sus brazos, estrechándole contra su pecho. Se sentó, ocultándose toda ella con el Niño bajo su amplio velo, y creo que le dio el pecho. Vi entonces en torno a los ángeles, en forma humana, hincándose delante del Niño recién nacido para adorarlo.

natividad

Lugar donde nació Jesucristo.
Basílica de la Natividad, Belén

Cuando había transcurrido una hora desde el nacimiento del Niño Jesús, María llamó a José, que estaba aún orando con el rostro pegado a la tierra. Se acercó, postrándose, lleno de júbilo, de humildad y de fervor. Sólo cuando María le pidió que apretase contra su corazón el Don sagrado del Altísimo, se levantó José, recibió al Niño entre sus brazos, y derramando lágrimas de pura alegría, dio gracias a Dios por el Don recibido del Cielo.

* * * * *

María fajó al Niño: tenía sólo cuatro pañales. Más tarde vi a María y a José sentados en el suelo, uno junto al otro: no hablaban, parecían absortos en muda contemplación. Ante María, fajado como un niño común, estaba recostado Jesús recién nacido, bello y brillante como un relámpago. "iAh, decía yo, este lugar encierra la salvación del mundo entero y nadie lo sospecha!"...

* * * * *

He visto en muchos lugares, hasta en los más lejanos, una insólita alegría, un extraordinario movimiento en esta noche. He visto los corazones de muchos hombres de buena voluntad reanimados por un ansia, plena de alegría, y en cambio, los corazones de los perversos llenos de temores. Hasta en los animales he visto manifestarse alegría en sus movimientos y brincos. Las flores levantaban sus corolas, las plantas y los árboles tomaban nuevo vigor y verdor y esparcían sus fragancias y perfumes. He visto brotar fuentes de agua de la tierra. En el momento mismo del nacimiento de Jesús brotó una fuente abundante en la gruta de la colina del Norte...

* * * * *

A legua y media más o menos de la gruta de Belén, en el valle de los pastores, había una colina... en las faldas de la colina estaban las chozas de tres pastores... Al nacimiento de Jesucristo vi a estos tres pastores muy impresionados ante el aspecto de aquella noche tan maravillosa; por eso se quedaron alrededor de sus cabañas mirando a todos lados...

* * * * *

Entonces vieron maravillados la luz extraordinaria sobre la gruta del pesebre... mientras los tres pastores estaban mirando hacia aquel lado del cielo, he visto descender sobre ellos una nube luminosa,  dentro de la cual noté un movimiento a medida que se acercaba. Primero vi que se dibujaban formas vagas, luego rostros, y finalmente oì cantos muy armoniosos, muy alegres, cada vez más cla­ros. Como al principio se asustaran los pastores, apareció un ángel entre ellos, que les dijo: "No temáis, pues vengo a anunciaros una gran alegría para todo el pueblo de Israel. Os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo, el Señor. Por señal os doy ésta: encontraréis al Niño envuelto en pañales, echado en un pesebre". Mientras el ángel decía estas palabras, el resplandor se hacía cada vez más intenso a su alrededor. Vi a cinco o siete grandes figuras de ángeles muy bellos y luminosos... oí que alababan a Dios cantando: "Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad".

* * * * *

Más tarde tuvieron la misma aparición los pastores que estaban junto a la torre. Unos ángeles también aparecieron a otro grupo de pastores cerca de una fuente, al Este de la torre, a unas tres leguas de Belén... los he visto consultándose unos a otros acerca de lo que lleva rían al recién nacido y preparando los regalos con toda premura. Llegaron a la gruta del pesebre al rayar el alba."    V

Como ellos, Dios Mío

 

 

Ayúdame, Señor, a ser como la Sagrada Familia.

 

Como Jesús:

Dispuesto a darlo todo,

aun a riesgo, de no recibir nada.

Silencioso, cuando todos hablan,

y amando cuando todos callan o traicionan.

Desnudo de las riquezas que el mundo añora

y, por dentro, lleno del Misterio del amor de Dios.

Pobre, pero con el corazón inmensamente rico

con el gran tesoro de Dios.

Pequeño, frente a todo empeño y pretensión

de ser grande y poderoso.

 

Como María:

Mirando hacia el cielo, buscando

la voz de Dios y, no olvidando el clamor

de los que llaman en la tierra.

Cultivando la sencillez, para disfrutar

con lo poco y huyendo de bellezas

ficticias que son polilla.

Recibiendo, a Aquel que es rostro

del Dios vivo y, alejándome

los falsos dioses que me esclavizan.

Abrazando a Jesús que sana y salva,

y poniendo en su justo sitio

a todo aquello que de Él me aleja.

 

Como San José:

Con mis dudas, pero buscando respuestas.

Con mis silencios, pero optando por Ti, Dios mío.

Con mi pobre cayado, pero apoyado en Ti.

Con mi esfuerzo en aquello que me gusta

y en aquello otro que no me atrae,

buscando y añorando cumplir tu voluntad,

Dios mío. Sí; mi Señor.

Quiero, que de los tres, me concedas tres regalos:

-El amor que Jesús me trae.

-La confianza con que Jesús cree y espera en Ti.

-La fe de San José para acogerte y nunca perderte.

Como ellos, Dios mío

 

P. Javier Leoz

domingo, diciembre 26, 2010

SAN FRANCISCO Y LA NAVIDAD

Uno de los santos que más ha venerado la Navidad, ha sido sin duda San Francisco de Asís. El decía: "Desde el momento en que Cristo nació empezamos a ser salvados"
La devoción de San Francisco por la fiesta de la Natividad de Cristo le venía, pues, ya desde los comienzos de su conversión, y era tan grande que solía decir: "Si pudiera hablar con el emperador Federico II, le suplicaría que firmase un decreto obligando a todas las autoridades de las ciudades y a los señores de los castillos y villas a hacer que en Navidad todos sus súbditos echaran trigo y otras semillas por los caminos, para que, en un día tan especial, todas las aves tuvieran algo que comer. Y también pediría, por respeto al Hijo de Dios, reclinado por su Madre en un pesebre, entre la mula y el buey, que se obligaran esa noche a dar abundante pienso a nuestros hermanos bueyes y asnos. Por último, rogaría que todos los pobres fuesen saciados por los ricos esa noche".
Una ocasión  que el  25 de diciembre cayó en viernes y los hermanos, en su ignorancia, se preguntaban si había que ayunar o no. Entonces fray Morico, uno de los primeros compañeros, se lo planteó a San Francisco y obtuvo esta respuesta: "Cometes un pecado  llamando 'día de Venus' (eso significa la palabra viernes) al día en que nos ha nacido el Niño. Ese día hasta las paredes deberían comer carne; y, si no pueden, habría que untarlas por fuera con ella". Su devoción era mayor que por las demás fiestas pues decía que, si bien la salvación la realizó el Señor en otras solemnidades –Semana Santa/Pascua–, ésta ya empezó con su nacimiento.


Sin embargo, lo más conocido de san Francisco con relación al nacimiento del Redentor fue la celebración de la nochebuena que escenificó en una cueva del monte, cerca del castillo de Greccio. Ya que en todo quería seguir las huellas de Cristo, de la manera mas concreta posible, al encontrar una gruta cerca de la navidad, sintió un gran deseo de  celebrar ahí la misa de Noche Buena, con los elementos que la tradición dice que estuvieron presentes en esa gloriosa noche.  Y pues en la gruta armaron el pesebre, con el burro y la vaca. Mucha gente de los alrededores se dieron cita con cirios y antorchas.  Cuando Francisco proclama el Evangelio, y menciona al Niño Jesús… se relame los labios de la dulzura que esto le ocasiona. Una persona tuvo una visión, contempló que en el pesebre estaba un niño dormidito… y al acercarse Francisco, despertó lleno de alegría. Y pues no carece de sentido esta visión, puesto que el niño Jesús, sepultado en el olvido en muchos corazones, resucitó por su gracia, por medio de su siervo Francisco, y su imagen quedó grabada en los corazones enamorados.  
Para San Francisco la Navidad también se actualizaba en cada Eucaristía, ya que ahí se hace presente en la hostia consagrada el Hijo de Dios hecho hombre.  No esperemos hasta diciembre para celebrar la navidad. Celebrémosla en cada oportunidad que tengamos de asistir a Misa.

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lunes, diciembre 06, 2010

LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE LA VIRGEN MARIA

 LA INMACULADA CONCEPCIÓN

Los orígenes de la Fiesta

En la Constitución Ineffabilis Deus de 8 de Diciembre de 1854, Pío IX pronunció y definió que la Santísima Virgen María «en el primer instante de su concepción, por singular privilegio y gracia concedidos por Dios, en vista de los méritos de Jesucristo, el Salvador del linaje humano, fue preservada de toda mancha de pecado original». De esta manera proclamaba como dogma de fe de forma definitiva lo que la tradición popular había sostenido desde los comienzos de la Iglesia.

1. LA SAGRADA ESCRITURA

   
   

En la Sagrada Escritura encontramos algunas referencias (aunque no directas)  a la Virgen. El primer pasaje escriturístico que contiene la promesa de la redención menciona también a la Madre del Redentor: "Yo pondré enemistad entre ti y la mujer y su estirpe; ella aplastará tu cabeza cuando tú aceches para morderle su talón" (Génesis 3:15).

Por otra parte en el evangelio de San Lucas, el saludo del ángel Gabriel (Cfr. Lucas 1:28) "Dios te salve, llena de gracia" , "chaire kecharitomene", indica una alabanza a la abundancia de gracia, un sobrenatural estado del alma agradable a Dios, que encuentra explicación sólo en la Inmaculada Concepción de María. También se han visto referencias a la Virgen María en el libro de los Proverbios, el Eclesiático y el Cantar de los Cantares (Cfr. Cant. 4:7).

2. LOS PADRES DE LA IGLESIA 

   
   

 Respecto de la impecabilidad de María, los antiguos Padres son muy cautelosos, aunque insisten en dos puntos sobre todo: la absoluta pureza de María y su posición como segunda Eva (Cfr. 1 Cor 15:22). Esta celebrada comparación entre Eva, por algún tiempo inmaculada e incorrupta -no sujeta al pecado original- y la Santísima Virgen es desarrollado por varios Padres de la Iglesia: San Justino, San Ireneo de Lyon, Tertuliano, San Cirilo de Jerusalén y Sedulio entre otros.

Los escritos patrísticos sobre la absoluta pureza de María son muy abundantes: Orígenes la llama «digna de Dios, inmaculada del inmaculado, la más completa santidad, perfecta justicia, ni engañada por la persuasión de la serpiente, ni infectada con su venenoso aliento». San Ambrosio dice que «es incorrupta, una virgen inmune por la gracia de toda mancha de pecado». San Agustín declara que todos los justos han conocido verdaderamente el pecado «excepto la Santa Virgen María, de quien, por el honor del Señor, yo no pondría en cuestión nada en lo que concierne al pecado».

Los Padres sirios nunca se cansaron de ensalzar la impecabilidad de María. San Efrén describe la excelencia de la gracia y santidad de María: «La Santísima Señora, Madre de Dios, la única pura en alma y cuerpo, la única que excede toda perfección de pureza, única morada de todas las gracias del más Santo Espíritu [..], mi Señora santísima, purísima, sin corrupción, la solamente inmaculada».

3. EL ORIGEN DE LA FIESTA

   
   

La antigua fiesta de la Concepción de María (Concepción de Santa Ana), que tuvo su origen en los monasterios de Palestina a final del siglo VII, y la moderna fiesta de la Inmaculada Concepción no son idénticas en su origen, aunque la fiesta de la Concepción de Santa Ana se convirtió con el paso del tiempo en la de la Inmaculada Concepción.

Para determinar el origen de esta fiesta debemos tener en cuenta los documentos genuinos que poseemos. El más antiguo es el canon de la fiesta, compuesto por San Andrés de Creta, quien escribió su himno litúrgico en la segunda mitad del siglo VII. En la Iglesia Oriental la solemnidad emergió de comunidades monásticas, entró en las catedrales, fue glorificada por los predicadores y poetas, y eventualmente fue fijada fiesta en el calendario de Basilio II, con la aprobación de la Iglesia y del Estado.

En la Iglesia Occidental la fiesta aparece cuando en el Oriente su desarrollo se había detenido. El tímido comienzo de la nueva fiesta en algunos monasterios anglosajones en el siglo XI, en parte ahogada por la conquista de los normandos, vino seguido de su recepción en algunos cabildos y diócesis del clero anglo-normando. El definitivo y fiable conocimiento de la fiesta en Occidente vino desde Inglaterra; se encuentra en el calendario de Old Minster, Winchester, datado hacia el año 1030, y en otro calendario de New Minster, Winchester, escrito entre 1035 y 1056. Esto demuestra que la fiesta era reconocida por la autoridad y observada por los monjes sajones con considerable solemnidad.

Después de la invasión normanda en 1066, el recién llegado clero normando abolió la fiesta en algunos monasterios de Inglaterra donde había sido establecida por los monjes anglosajones. Pero hacia fines del siglo XI, a través de los esfuerzos de Anselmo el Joven, fue retomada en numerosos establecimientos anglo-normandos. Durante la Edad Media la Fiesta de la Concepción de María fue comúnmente llamada la «Fiesta de la nación normanda», lo cual manifiesta que era celebrada en Normandía con gran esplendor y que se extendió por toda la Europa Occidental.

Por un Decreto de 28 de Febrero de 1476, Sixto IV adoptó por fin la fiesta para toda la Iglesia Latina y otorgó una indulgencia a todos cuantos asistieran a los Oficios Divinos de la solemnidad. Para poner fin a toda ulterior cavilación, Alejandro VI promulgó el 8 de Diciembre de 1661 la famosa constitución «Sollicitudo omnium Ecclesiarum» en la que declaró que la inmunidad de María del pecado original en el primer momento de la creación de su alma y su infusión en el cuerpo eran objeto de fe.

Desde el tiempo de Alejandro VII hasta antes de la definición final, no hubo dudas por parte de los teólogos de que el privilegio estaba entre las verdades reveladas por Dios. Finalmente Pío IX, rodeado por una espléndida multitud de cardenales y obispos, promulgó el dogma el 8 de Diciembre de 1854.

sábado, diciembre 04, 2010

Están entre nosotros pero no son de los nuestros.....la masoneria eclesiástica

Maíz

ARZOBISPO BRASILEÑO ASISTE A UN ENCUENTRO MASÓNICO

A las 6:11 PM, por Isaac García Expósito
Categorías :
Actualidad, Moral, Iglesia

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Desconozco qué pinta el Arzosbispo Monseñor José Alberto Moura, pronunciando un discurso en la Logia Masónica Dios y Libertad, en el estado de Minas Gerais, en Brasil.

Según dice uno de los masones:

Las dos instituciones tienen muchas cosas en común, especialmente el compromiso con una sociedad justa y siempre buscando mejorar la vida de la comunidad

Tremendo y falso lo anterior.

Por otra parte, ¿se ha abolido la enseñanza del Magisterio sobre la Masonería? Por ejemplo:

Deplorando Nosotros  estos males, la caridad nos urge y obliga a clamar repetidamente a Dios: «Mira que bravean tus enemigos y yerguen la cabeza los que te aborrecen. Tienden asechanzas a tu pueblo y se conjuran contra tus protegidos. Dicen: 'Ea, borrémoslos del número de las naciones'».

Ante un peligro tan inminente, en medio de una guerra tan despiadada y tenaz contra el cristianismo, es nuestro deber señalar este peligro, descubrir a los adversarios, resistir en lo posible su tácticas y propósitos, para que no perezcan eternamente aquellos cuya salvación nos está confiada, y para que no sólo permanezca firme y entero el reino de Jesucristo, cuya defensa Nos hemos tomado, sino que se dilate todavía con nuevos argumentos por todo el orbe.

Nuestros antecesores los Romanos Pontífices, velando solícitamente por la salvación del pueblo cristiano, conocieron la personalidad y las intenciones de este capital enemigo tan pronto como comenzó a salir de las tinieblas de su oculta conjuración. Los Romanos Pontífices, previendo el futuro, dieron la señal de alarma frente al peligro y advirtieron a los príncipes y a los pueblos para que no se dejaran sorprender por las artimañas y las asechanzas preparadas para engañarlos. EL Papa Clemente XII, en 1.738, fue el primero en indicar el peligro. Benedicto XIV confirmó y renovó la constitución del anterior pontífice. Pío VII siguió las huellas de ambos. Y León XII, incluyendo en su constitución apostólica Quo graviora toda la legislación dada en esta materia por los papas anteriores, la ratificó y confirmó para siempre. Pío VIII, Gregorio XVI y reiteradamente Pío IX hablaron en el mismo sentido.

En efecto, tan pronto como una serie de indicios manifiestos – instrucción de procesos, publicación de las leyes, ritos y anales masónicos, el testimonio personal de muchos masones – evidenciaron la naturaleza y los propósitos de la masonería, esta Sede Apostólica denunció y proclamó abiertamente que la masonería, constituida contra todo derecho divino y humano, era tan perniciosa para el Estado como para la religión cristiana. Y amenazando con las penas más graves que suele emplear la Iglesia contra los delincuentes, prohibió terminantemente a todos inscribirse en esta sociedad.

Humanum Genus, 1 - 4. León XIII.

Afirmación reforzada por otros argumentos clarísimos que ponen de manifiesto esta contradicción de la masonería con la moral natural. Porque por muy grande que esa la astucia de los hombres para ocultarse, por muy excesiva que sea su costumbre de mentir, es imposible que no aparezca de algún modo en los efectos la naturaleza de la causa. «No puede árbol bueno dar malos frutos, ni árbol malo dar frutos buenos». Los frutos de la masonería son frutos venenosos y llenos de amargura. Porque de los certísimos indicios que antes hemos mencionado, brota el último y principal de los intentos masónicos; a saber: la destrucción radical de todo el orden religioso y civil establecido por el cristianismo y la creación, a su arbitrio, de otro orden nuevo con fundamentos y leyes tomados de la entraña misma del naturalismo.

Humanum Genus, 8. León XIII.

A vosotros, venerables hermanos, os pedimos y rogamos con la mayor insistencia que, uniendo vuestros esfuerzos a los nuestros, procuréis con ahínco extirpar este inmundo contagio que va penetrando en todas las venas de la sociedad. Debéis defender la gloria de Dis y la salvación de los prójimos. SI miráis a estos fines en el combate, no ha de faltaros el valor ni la fortaleza. Vuestra prudencia os dictará el modo y los medios mejores de vencer los obstáculos y las dificultades que se levantarán. – Pero como es propio de la autoridad de nuestro ministerio que Nos indiquemos algunos medios más adecuados para la labor referida, quede bien claro que lo primero que debéis procurar es arrancar a los masones u máscara, para que sea conocido de todos su verdadero rostro; y que los pueblos aprendan por medio de vuestros sermones y pastorales, escritas con este fin, las arteras maniobras de estas sociedades en el halago y en la seducción, la maldad de sus teorías y la inmoralidad de su acción. Que nadie que estime en lo que debe su profesión de católico y su salvación personal, juzgue serle lícito por ninguna causa inscribirse en la masonería, prohibición confirmada repetidas veces por nuestros antecesores. Que nadie sea engañado por una moralidad fingida. Pueden, en efecto, pensar algunos que nada piden los masones abiertamente contrario a la religión y a la sana moral. Sin embargo, como toda la razón de ser de la masonería se basa en el vicio y en la maldad, la consecuencia necesaria es la ilicitud de toda unión con los masones y de toda ayuda prestada a éstos de cualquier modo.

Humanum Genus, 22. León XIII.

(…) Y en esta conducta perniciosa y desleal va delante de todos los demás una secta tenebrosa, que la sociedad arrastra a su lado desde hace muchos años, como una enfermedad mortal que contamina la salud, la fecundidad y la vida de la sociedad. Personificación permanente de la revolución, constituye una especie de sociedad al revés, cuya finalidad es un predominio oculto sobre la sociedad reconocida, y cuya razón de ser consiste en la guerra a Dios y a su Iglesia. No será necesario ni siquiera nombrarla, pues todos ven en estos datos la masonería, de la cual hemos hablado particularmente en nuestra encíclica Humanum genus, de 20 de abril de 1.884, denunciando sus maléficas tendencias, sus falsas doctrinas, sus obras nefastas.

Annum Ingressi, 26. León XIII

Por tanto, no ha cambiado el juicio negativo de la Iglesia respecto de las asociaciones masónicas, porque sus principios siempre han sido considerados inconciliables con la doctrina de la Iglesia; en consecuencia, la afiliación a las mismas sigue prohibida por la Iglesia. Los fieles que pertenezcan a asociaciones masónicas se hallan en estado de pecado grave y no pueden acercarse a la santa comunión.

Declaración sobre la Masonería

 Congregación para la Doctrina de la Fe 26/11/1.983 firmada por Joseph Ratzinger actual Papa Benedicto XVI

CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE

DECLARACIÓN SOBRE LA MASONERÍA

 Se ha presentado la pregunta de si ha cambiado el juicio de la Iglesia respecto de la masonería, ya que en el nuevo Código de Derecho Canónico no está mencionada expresamente como lo estaba en el Código anterior.

Esta Sagrada Congregación puede responder que dicha circunstancia es debida a un criterio de redacción, seguido también en el caso de otras asociaciones que tampoco han sido mencionadas por estar comprendidas en categorías más amplias.

Por tanto, no ha cambiado el juicio negativo de la Iglesia respecto de las asociaciones masónicas, porque sus principios siempre han sido considerados inconciliables con la doctrina de la Iglesia; en consecuencia, la afiliación a las mismas sigue prohibida por la Iglesia. Los fieles que pertenezcan a asociaciones masónicas se hallan en estado de pecado grave y no pueden acercarse a la santa comunión.

No entra en la competencia de las autoridades eclesiásticas locales pronunciarse sobre la naturaleza de las asociaciones masónicas con un juicio que implique derogación de cuanto se ha establecido más arriba, según el sentido de la Declaración de esta Sagrada Congregación del 17 de febrero de 1981 (cf. AAS 73, 1981, págs. 230-241; L'Osservatore Romano, Edición en Lengua Española, 8 de marzo de 1981, pág. 4).

 El Sumo Pontífice Juan Pablo II, en la audiencia concedida al cardenal Prefecto abajo firmante, ha aprobado esta Declaración, decidida en la reunión ordinaria de esta Sagrada Congregación, y ha mandado que se publique.

Roma, en la sede de la Sagrada Congregación para la Dotrina de la Fe, 26 de noviembre de 1983.

Cardenal Joseph RATZINGER
 Prefecto

+ Fr. Jean Jerôme HAMER, O.P.
Arzobispo titular de Lorium
Secretario
.

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Cuando un fiel vea las fotos en las que su Arzobispo recibe una placa de los masones, a lo mejor piensa que eso de la masonería no es tan malo. Perdonen la ironía, pero maldita sea la gracia que tiene el asunto. Todo esto es dantesco.

El Arzobispo confundiendo a los fieles. ¿A alguien le preocupa la salvación de las almas?

 ¿Qué hace este traidor entre los masones recibiendo distinciones?

¡Señor ven pronto!

Fuente católica: Fidei Depositum
Fuente masónica:
AMI

Seguidor del Catesismo de la Iglesia

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