miércoles, febrero 27, 2008

Los pasos para realizar la LECTIO DIVINA

 

1. Escoger el lugar y el momento adecuados, en los que puedas tener tranquilidad y tiempo para

encontrarte con el Señor en su Palabra.

 

2. Invocar al Espíritu Santo con palabras como éstas:

Ven, Espíritu Santo

ilumina mi mente, abre mi corazón

para encontrar en tu Palabra

a Cristo, Camino, Verdad y Vida...

Ayúdame a seguir hoy,

el llamado de Cristo

en una vida nueva, según la Palabra.

Y ser para todos en el mundo

un enviado del Señor,

un hermano y un amigo

un discípulo misionero

del Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Amén.

3. Realiza el camino de la Lectio Divina que ya conoces:

(1) Leer                  ¿Qué dice el texto bíblico de la palabra?

(2) Meditar             ¿Qué dice el texto bíblico como palabra de Dios?

(3) Orar                  ¿Qué me hace decir al Señor el texto bíblico como camino de oración?

(4) Contemplar   ¿Qué camino me muestra el texto bíblico como camino espiritual?

(5) Actuar            ¿Qué me hace vivir el Señor a partir de su Palabra?

 

4. Culminar pidiendo la intercesión de María, madre y discípula de Cristo Palabra, con las

palabras de Evangelio: Dios te salve, María, llena eres de gracia...

PLEGARIA DE LA NOCHE


Padre mío, ahora que las voces se silenciaron
y los clamores se apagaron,
aquí al pie de la cama
mi alma se eleva hasta a Ti para decirte:

Creo en Ti, espero en Ti,
te amo con todas mis fuerzas.
Gloria a Ti, Señor.

Deposito en tus manos
la fatiga y la lucha,
las alegrías y desencantos
de este día que quedó atrás.

Si los nervios me traicionaron
si los impulsos egoístas me dominaron,
si di entrada al rencor o a la tristeza,
¡perdón, Señor! Ten piedad de mí.

Si he sido infiel,
si pronuncié palabras vanas,
si me dejé llevar por la impaciencia,
si fui espina para alguien, ¡perdón, Señor!
No quiero esta noche entregarme al sueño
sin sentir sobre mi alma
la seguridad de tu misericordia,
tu dulce misericordia
enteramente gratuita, Señor.

Te doy gracias, Padre mío,
porque has sido la sombra fresca
que me ha cobijado
durante todo este día.
Te doy gracias porque
-invisible, cariñoso, envolvente-
me has cuidado como una madre,
a lo largo de estas horas.

Señor, a mi derredor
ya todo es silencio y calma.
Envía el ángel de la Paz a esta casa.
Relaja mis nervios, sosiega mi espíritu,
desata mis tensiones,
inunda mi ser de silencio y serenidad.

Vela sobre mí, Padre querido,
mientras me entrego confiado al sueño,
como un niño que duerme feliz en tus brazos.

En tu nombre, Señor,
descansaré tranquilo.
Así sea.

Padre Ignacio Larrañaga

martes, febrero 26, 2008

DETENERSE



¡Qué bueno es detenerse...!

Señor, me gustaría detenerme
en este mismo instante.

¿Por qué tanta agitación?
¿Para qué tanto frenesí?
Ya no sé detenerme.

Me he olvidado de rezar.
Cierro ahora mis ojos.
Quiero hablar contigo, Señor.

Quiero abrirme a tu universo,
pero mis ojos se resisten
a permanecer cerrados.

Siento que una agitación frenética
invade todo mi cuerpo,
que va y viene, se agita,
esclavo de la prisa.

Señor, me gustaría detenerme
ahora mismo.

¿Por qué tanta prisa?
¿Por que tanta agitación?
Yo no puedo salvar al mundo.
Yo soy apenas una gota de
agua en el océano inmenso
de tu maravillosa creación.

Lo verdaderamente importante
es buscar tu Rostro bendito.
Lo verdaderamente importante
es detenerse de vez en cuando,
y esforzarse en proclamar que
Tú eres la Grandeza, la Hermosura,
la Magnificencia, que Tú eres el Amor.
Lo urgente es hacer y dejar
que Tú hables dentro de mí.
Vivir en la profundidad de las cosas
y en el continuo esfuerzo por
buscarte en el silencio de tu misterio.
Mi corazón continúa latiendo,
pero de una manera diferente.
no estoy haciendo nada,
no estoy apurándome.
simplemente, estoy ante Tí, Señor.
Y qué bueno es estar delante de Tí.
Amén.

Padre Ignacio Larrañaga

domingo, febrero 24, 2008

Ojo con el Desaliento

  
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Cierta vez se corrió la voz que el diablo se retiraba de los negocios y vendía sus herramientas al mejor postor.

En la noche de la venta, estaban todas las herramientas dispuestas en forma que llamaran la atención, y por cierto eran un lote siniestro: odio, celos, envidia, malicia, engaño... además de todos los implementos del mal. Pero un tanto apartado del resto, había un instrumento de forma inofensiva, muy gastado, como si hubiese sido usado muchísimas veces y cuyo precio, sin embargo, era el más alto de todos.

Alguien le pregunto al diablo cual era el nombre de laherramienta "Desaliento" fue la respuesta.


"¿Por qué su precio es tan alto?" le preguntaron. "Porque ese instrumento" -respondió el diablo- "me es más útil que cualquier otro; puedo entrar en la conciencia de un ser humano cuando todos los demás me fallan, y una vez adentro, por medio del desaliento, puedo hacer de esa persona lo que se me antoja. Esta muy gastado porque lo uso casi con todo el mundo, y como muy pocas personas saben que me pertenece, puedo abusar de él"…

El precio de desaliento era tan, pero tan alto que aún sigue siendo propiedad del diablo…

El desaliento es uno de los estados de ánimo contra el cuál es fortalecerse. Nos desalentamos con la situación económica, con nuestro trabajo, con nuestra familia, con la necesidad de cambio, con los grupos, con el engaño, con la mentira, con el desamor...

Debemos mantenernos alertas contra el desaliento. Pero si hay un tropezón o una caída no hay que entregarse.

Después de cada día se empieza otra vez desde un punto más alto!! 

 Desconozco el Autor. 

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Gracias PEDRO PABLO

Maria Simma - Las Almas del Purgatorio

María Simma fue una simple mujer austriaca que tuvo la gracia de recibir revelaciones sobre las Benditas Almas del Purgatorio. Este libro condensa una entrevista que le realizara Sor Emanuel

 


Referencia Biblica de la existencia del Purgatorio: 2 Macabeos, cap 12, vers 46: "Es, pues, un pensamiento santo y saludable el rezar por los difuntos, a fin de que sean libres de las penas de sus pecados".

 

Maravillosas revelaciones recibidas por una humilde mujer sobre las Benditas almas del purgatorio:

 

María Simma era una anciana mujer que vivió hasta el diá de San José del año 2004 en las montañas austríacas. Desde temprana edad ella recibió de Dios el don de recibir la presencia sobrenatural de las almas del Purgatorio, que acuden a ella en busca de oración y ayuda para acortar su tiempo de expiación. Sor Emanuel, muy reconocida por aquellos que conocen la aparición de María en Medjugorje, tuvo la oportunidad de realizarle un reportaje en su humilde casa en la montaña, el cual fue documentado en un hermoso libro.

 

Extractamos aquí algunas partes importantes de este libro titulado "El maravilloso secreto de las Almas del Purgatorio - Sor Emanuel y María Simma"  (prácticamente la totalidad del libro está reflejada en nuestro artículo).

 

María Simma tuvo desde niña un especial interés por las almas del Purgatorio, y fue esa la misión que Dios le dio para esta vida cuando tuvo la edad de 25 años. Adecuadamente asistida por su confesor y director espiritual, y bajo el cercano seguimiento del Obispo del lugar, María vive una vida donde la Presencia sobrenatural se vuelve cotidiana. Las almas se presentan a ella buscando ayuda, y también dando testimonio de sus sufrimientos, su vida en la tierra y su deseo profundo de llegar cuanto antes a estar en la Presencia de Dios en forma definitiva.

 

Los conocimientos que las almas del Purgatorio le refieren son una hermosa y fuerte confirmación de toda la Doctrina sobre la que se funda la Iglesia Católica, y una invitación a todos nosotros a vivir una activa y sincera práctica de los sacramentos. Pero, por sobre todo, María Simma nos invita a una práctica cotidiana del amor como la puerta más importante para la salvación de nuestra alma. El amor cura y cubre muchos de nuestros pecados, a la hora de nuestro juicio particular.

 

Descubra en este testimonio muchas de las confirmaciones que su corazón estaba buscando, ya que Jesús y María se expresan a través de las palabras de María Simma, invitándonos a una conversión sincera y profunda, basada en el amor por Dios y por todos nuestros semejantes. Nuestra Santa Iglesia florece en las palabras de esta humilde mujer, cuyo amor por Dios la ha llevado a grandes y constantes sacrificios. Un alma humilde puede obrar muchos milagros, ya que agrada a los ojos del Creador, que la toca con la gracia y la convierte en un instrumento de evangelización. Eso es, en breves palabras, María Simma.

 

 

(Los comentarios y las preguntas son realizadas por Sor Emanuel)

 

Sor Emanuel: Henos aquí, María, ¿puedes contarnos ahora cómo fuiste visitada, la primera vez, por un alma del Purgatorio?

 

María Simma: Sí, fue en el año 1940, de noche, a las 3 o 4 de la madrugada. Oí a alguno que iba y venía en mi cuarto. Esto me despertó. Miré para ver quien pudiese haber entrado en mi cuarto.

 

-¿ Tuviste miedo?

 

- No, yo no soy nada miedosa. Cuando yo era pequeña, mi madre me decía que era una niña del todo especial, porque nunca tenía miedo.

 

-¿ Y entonces, esa noche? ¡Cuéntanos!

 

- Oh, vi que era un extraño. Iba y venía lentamente. Le pregunté con tono severo: "¿Cómo has entrado aquí?, ¿qué has perdido?". Pero él continuaba a caminar en mi cuarto, de aquí para allá, como si nada fuese. Entonces le volví a preguntar: "¿Qué haces?". Y puesto que continuaba a no querer responderme, me levanté de un salto para aferrarlo, pero no toqué mas que el aire, y el hombre había desaparecido... Entonces regresé a la cama, y de nuevo comencé a sentir que iba y venía. Me preguntaba por qué veía allí a ese hombre, y por qué no podía aferrarlo. Me levanté de nuevo para asirlo y para hacer que desistiese de caminar. Nuevamente me topé con la nada. Quedé perpleja. Volví a acostarme. No volvió otra vez, pero aquella noche no conseguí adormecerme. Al día siguiente, después de misa, fui a ver a mi director espiritual y le conté lo sucedido. El me dijo "Si todo eso recomienza, no preguntes: "¿Quien eres?, sino, ¿"Qué quieres de mí?".

 

La noche siguiente el hombre regresó. Era el mismo, y yo le pregunté: "¿Qué quieres de mí?". Me respondió: "Haz celebrar tres misas por mí y yo seré liberado". Entonces comprendí que era un alma del Purgatorio. Mi padre espiritual me lo confirmó. Me aconsejó de no rechazar jamás a las almas del Purgatorio, y de acoger con generosidad sus pedidos.

 

- Y después, ¿continuaron las visitas?

 

- Sí, durante algunos años venían tres o cuatro almas solamente, sobre todo en el mes de noviembre. Luego no vinieron más.

 

- ¿Y qué te piden estas almas?

 

- Muchas veces piden de hacer celebrar misas y de asistir a esas misas; piden de recitar Rosarios, y también de hacer el Vía Crucis.

 

- A este punto se nos plantea una pregunta, que es fundamental: ¿Qué es exactamente el Purgatorio?

 

- Diría que es una invención genial por parte de Dios. Y aquí quisiera proponerles una imagen toda mía. Supongan que un día se abre una puerta y aparece un ser extraordinariamente bello, de una belleza tal, nunca vista sobre la tierra. Aquí quedan fascinados, trastornados por este SER de luz y de belleza, tanto más que él demuestra estar locamente enamorado de ustedes (lo que nunca se hubiesen imaginado); se dan cuenta que también él tiene un gran deseo de atraerlos a sí, de abrazarlos; y el fuego del amor que quema ya en sus corazones los empuja seguramente a precipitarse entre sus brazos. Pero ustedes, se dan cuenta, en ese preciso instante, de que hace meses que no se lavan, que huelen mal, que se sienten horriblemente feos; tienen la nariz que chorrea, los cabellos grasosos y pegoteados, horribles manchas de suciedad sobre la ropa, etc., etc.Entonces se dicen a sí mismos: "¡No, no es posible que yo me presente en este estado!. Es preciso que antes me lave, me duche, y luego, rápidamente, regrese a verlo…". Pero he aquí que el amor nacido en sus corazones es tan intenso, tan fuerte, tan abrasador, que este atraso debido a la ducha es absolutamente insoportable. Y el dolor mismo de la ausencia, aunque dure sólo pocos minutos, causa un ardor atroz en el corazón. Y, ciertamente, este ardor es proporcional a la intensidad de la revelación del amor: es una Llama de amor...

 

Pues bien, el Purgatorio es exactamente esto. Es un atraso impuesto por nuestra impureza, un atraso antes del abrazo de Dios, una Llama de amor que hace sufrir terriblemente; una espera, o si quieren, una nostalgia, del Amor. Es precisamente esta Llama, esta ardorosa nostalgia la que nos purifica de todo lo que aún es impuro en nosotros. Me atrevería a decir que el Purgatorio es un lugar de deseo, del deseo loco de Dios, de Dios que ya ha sido reconocido y visto, pero al cual el alma todavía no se ha unido.

 

Las almas del Purgatorio hablan con frecuencia con María sobre ese gran deseo, de esa sed que tienen de Dios, y cómo ese deseo es para ellas profundamente doloroso; es, sin duda, una verdadera agonía. En la práctica el Purgatorio es una gran crisis, una crisis que nace de la falta de Dios.

 

Sobre esto he querido que María nos precisara un punto fundamental:

 

- María, ¿las almas del Purgatorio prueban alegría y esperanza en medio de sus sufrimientos?

 

- Sí, ningún alma quisiera volver del Purgatorio a la tierra, porque ellas ya tienen un conocimiento de Dios infinitamente superior al nuestro, y no podrían nunca más decidirse a regresar a las tinieblas de este mundo. He aquí, entonces, la gran diferencia entre los sufrimientos del Purgatorio y los de la tierra: en el Purgatorio, aunque sea terrible el dolor del alma, la certeza que se tiene de vivir con Dios es tan fuerte e indestructible que el gozo de esta certeza supera aun el dolor; y por nada del mundo esas almas quisieran volver a vivir sobre la tierra donde, al fin de cuentas, nunca se tiene seguridad de nada.

 

- María, ¿ahora podrías decirnos si es Dios quien envía un alma al Purgatorio, o si, en cambio, es el alma misma quien decide de ir allí?

 

- Es el alma misma quien quiere ir al Purgatorio para purificarse, antes de entrar en el Paraíso. Pero aquí es preciso decir también que el alma, cuando está en el Purgatorio, adhiere perfectamente a la voluntad de Dios;por ejemplo, se complace del bien y desea nuestro bien; experimenta tanto amor por Dios, y también por quienes aún estamos en la tierra. Estas almas están perfectamente unidas al Espíritu de Dios o, si quieren, a la Luz de Dios.

 

- María, ¿en el momento de la muerte, se ve a Dios en plena luz, o en manera confusa?

 

- En manera aún confusa; con todo, hay una claridad tal, que basta, ciertamente, para tener nostalgia.

 

¡Es verdad!. Es una luz resplandeciente, en relación a las tinieblas de la tierra; pero todavía es nada con respecto a la Luz que el alma conocerá en el Cielo. Del resto, a tal propósito, podemos hacer una confrontación con las experiencias de las que se habla en el libro "La vida más allá de la vida": muchísimas de esas personas que, de un estado de pre-muerte (por coma, paro cardíaco, etc.), han entrevisto algo del más allá, quedaron tan fascinadas de esa luz, que para ellas ha sido una verdadera agonía retornar a la común existencia sobre la tierra, después de aquella experiencia.

 

- María, ¿puedes decirme cuál es el papel de la Virgen con respecto a las almas del Purgatorio?

 

- Sí, viene frecuentemente para consolarlas y decirles que han hecho bien tantas cosas, y les da coraje.

 

- ¿Hay días especiales en los cuales ella las libera?

 

- Si, sobre todo el día de Navidad, el día de Todos los Santos, el Viernes Santo; las libera también el día de su Asunción y en el de la Ascensión de Jesús.

 

- Pero, María, ¿por qué se va alPurgatorio? ¿Cuáles son los pecados que conducen con frecuencia a las almas al Purgatorio?

 

- Son los pecados contra la caridad, contra el amor hacia el prójimo, la dureza del corazón, la hostilidad, la calumnia; sí, todas estas cosas. Sé que la maldición y la calumnia se cuentan entre las culpas más graves que necesitan una larga purificación.

 

María, al respecto, nos ofrece un ejemplo que la ha impactado mucho, y es un testimonio que quiero contarles. Se trata de un hombre y de una mujer; de ellos se le pidió se informase si estaban en el Purgatorio. Con gran asombro de quienes se lo habían pedido, la mujer ya estaba en el Paraíso y el hombre en el Purgatorio. Pero en realidad esa mujer había muerto después de un aborto, mientras que el hombre iba con frecuencia a la iglesia y llevaba una vida, aparentemente, bastante digna y piadosa. Entonces María se informa nuevamente, pensando que podría haberse equivocado. Pero no, era tal cual: en realidad los dos murieron contemporáneamente, pero la mujer se había arrepentido sinceramente de lo que había hecho, y había sido muy humilde; en cambio el hombre, aunque religioso, juzgaba todo y a todos, siempre se lamentaba, hablaba mal de la gente, y criticaba. Por eso su purgatorio era muy largo. Y María concluyó: "Nunca se debe juzgar según las apariencias".

 

Otros pecados contra la caridad son, por cierto, todos nuestros repudios hacia algunas personas que no amamos, nuestro rechazo en hacer las paces, en perdonar, y todos los rencores que encerramos en el corazón. Al respecto María nos reveló un testimonio que nos hace reflexionar. Es la historia de una persona que ella conocía muy bien. Esta persona había muerto. Era una mujer y se encontraba en el Purgatorio, padeciendo sufrimientos atroces. Y cuando esa alma visitó a María, ella le preguntó el porqué; y el porqué era que ella tenía una amiga, sí, una amiga con la cual surgió una enemistad muy grande; y esa enemistad había sido causada por ella misma y, a pesar de todo, había conservado su rencor por años y años; y cuando su amiga, en varias circunstancias, había venido a pedirle de hacer las paces, de reconciliarse, ella la rechazaba; y cuando cayó gravemente enferma, había continuado a tener cerrado su corazón, a rechazar la paz que se le proponía; y hasta en el lecho de muerte, aquella amiga había venido a suplicarle de hacer las paces; pero aún en su lecho de muerte ella había rechazado reconciliarse. Por ese motivo se encontraba aún en un purgatorio muy doloroso, y por eso había venido a pedir ayuda a María.

 

Este testimonio sobre la gravedad de conservar el rencor es muy significativo. Por lo que se refiere a las palabras, nunca se dirá bastante acerca de cómo una palabra de crítica, una palabra malévola pueda realmente matar, y también cómo una buena palabra pueda curar.

 

- Entonces, María, ¿puedes decirnos quienes son los que tienen mayores posibilidades de ir directamente al Paraíso?

 

- Son aquellos que tienen un corazón bueno, un corazón bueno hacia todos. La caridad cubre una multitud de pecados.

 

Sí, es San Pablo quien nos lo dice.

 

- Y ¿cuáles son los medios que podemos emplear sobre la tierra para evitar el Purgatorio e ir derecho al Paraíso?

 

- Debemos hacer mucho por las almas del Purgatorio, porque son ellas quienes, a su vez, nos ayudan. Hay que tener mucha humildad: ésta es el arma más grande contra el Maligno. La humildad elimina el mal.

 

A este punto no resisto al deseo de referir un bellísimo testimonio del Padre Berlioux (que ha escrito un hermoso libro sobre las almas del Purgatorio), con relación a la ayuda ofrecida por estas almas a aquellos que las ayudan con oraciones y sufragios:

 

"Se cuenta que una persona muy amiga de las almas del Purgatorio había consagrado toda su vida a sufragar por ellas. Habiendo llegado la hora de su muerte, fue asaltada con furor por el demonio que la veía a punto de escapársele. Parecía que el abismo entero, confederado contra ella, la rodease con sus cohortes infernales. La moribunda luchaba desde hacía tiempo entre los esfuerzos más penosos, cuando todo de un golpe vio entrar en su casa una multitud de personajes desconocidos, pero resplandecientes de belleza, que pusieron en fuga al demonio y, acercándose a su lecho, le dirigieron palabras de aliento y de consolación totalmente celestiales. Emitiendo entonces un profundo suspiro, y llena de alegría, gritó: ¿quiénes son ustedes? ¿quiénes son los que me hacen tanto bien?. Aquellos buenos visitantes respondieron: "Nosotros somos habitantes del Cielo, que tu ayuda ha encaminado a la felicidad, y, como reconocimiento, venimos a ayudarte para que cruces el umbral de la eternidad y te libres de este lugar de angustia y te introduzcas en las alegrías de la Ciudad Santa".

 

Con estas palabras una sonrisa iluminó el rostro de la moribunda. Sus ojos se cerraron y ella se durmió en la paz del Señor. Su alma, pura como una paloma, presentándose al Señor de los Señores, encontró tantos protectores y abogados entre las almas que ella había liberado; y reconocida digna de la gloria, entró allí triunfalmente, en medio de los aplausos y las bendiciones de quienes había liberado del Purgatorio".

 

¡Ojalá que también nosotros, un día, podamos tener la misma suerte!. Entonces hay que decir que las almas, sí, las almas liberadas por nuestra plegaria, son sumamente agradecidas. Les aconsejo, pues, que hagan la experiencia; las almas nos ayudan, conocen nuestras necesidades y nos obtienen muchas gracias.

 

- Entonces María, ahora pienso en el buen ladrón, en aquel que estaba crucificado junto a Jesús, y me gustaría saber que hizo para que Jesús le prometiese que, ese mismo día, estaría con él en el Paraíso.

 

- El aceptó humildemente su sufrimiento diciendo que era algo justo. Alentó al otro ladrón a aceptar también él su condición. El tenía el temor de Dios, es decir, era humilde.

 

Otro hermoso ejemplo, que nos contara María Simma, demuestra cómo un gesto de bondad puede rescatar, en poquísimo tiempo, una vida de pecado. Escuchémoslo narrado con sus mismas palabras:

 

"Conocía a un joven de unos veinte años. Vivía en un pueblo vecino al mío. Este pueblo había sido duramente golpeado y destruido por una serie de aludes que mataron un gran número de habitantes. Era en el ano 1954. Una noche ese joven se hallaba en la casa de sus padres. Imprevistamente un terrible alud se abate precipitando cerca de su casa. El oye gritos desgarradores, gritos lastimeros que invocan: "¡Ayúdennos! ¡Sálvennos! ¡Vengan a socorrernos!... ¡Somos arrollados por los aludes!... ". De inmediato el joven se levantó y se precipitó para socorrer a esas personas. Pero su madre, que había oído los gritos, le impidió pasar, cerró la puerta y dijo: "¡No, otros deben socorrerlos, nosotros no!. Afuera es demasiado peligroso. No quiero que haya un muerto más": Pero él, puesto que había sido impactado por esos gritos y quería verdaderamente socorrer a esa gente, empuja a su madre y dice: "¡Sí, yo voy! ¡No quiero dejarlos morir así!': y salió. Pero también él, a lo largo del trayecto, fue embestido por un alud y murió...

 

Dos días después de su muerte, él vino a visitarme de noche y me dijo: "Haz celebrar tres misas por mí, así seré liberado del Purgatorio". Yo fui a dar cuenta de ello a su familia y a sus amigos. Ellos quedaron muy sorprendidos al oír que, solamente con tres misas, se libraría del Purgatorio. Alguno de sus amigos agregó "Yo no hubiera querido estar en su lugar en la hora de la muerte. ¡Si hubiesen visto todas las fechorías que cometió!... ". Pero ese joven, con posterioridad, me declaró: "Yo he cumplido un acto de amor puro poniendo a riesgo mi vida y donándola por aquellas personas; y es gracias a esto que el Señor me ha acogido tan rápidamente en Su Cielo. Es verdad, la caridad cubre una multitud de pecados".

 

En este episodio se ve cómo un solo acto de amor desinteresado ha sido suficiente para purificar a ese joven de una vida de fechorías; y el Señor ha aprovechado de ese instante de amor para llamarlo a sí. María, en efecto, ha dicho que este joven quizás nunca hubiese tenido en su vida la ocasión de realizar un acto de amor tan fuerte, y quizás se hubiese convertido en un hombre malvado. El Señor, en Su Misericordia, lo ha llamado a sí justo en el mejor momento, en el momento más puro a causa de ese acto de amor.

 

Ahora he aquí otro episodio que demuestra cómo el Señor acepta y valoriza también un simple acto de bondad:

 

- El alma de una mujer se presentó, un día, con un balde en mano. "¿Qué haces con ese balde?", le pregunté. Es la llave de mi Paraíso, respondió radiante. No he orado mucho durante mi vida; raramente iba a la iglesia pero una vez, antes de Navidad, he limpiado gratuitamente toda la casa de una pobre anciana. Ha sido mi salvación ". Esta es la prueba que todo depende de la caridad.

 

Es también importante, cuando se está a punto de la muerte, abandonarse a la voluntad del Señor. María me narró el caso muy hermoso de una madre de cuatro hijos que estaba por morir. En vez de rebelarse y de inquietarse ella dijo al Señor: "Acepto la muerte, en el momento que tú lo quieras, y pongo mi vida en tus manos. Te confío mis hijos y sé que tú encargarás de ellos". María me dijo que, a causa de esta inmensa confianza en Dios, esa mujer fue directamente al Paraíso sin pasar por el Purgatorio. Verdaderamente se puede decir que el amor; la humildad y el abandono a Dios son tres llaves de oro que nos hacen entrar directamente en el Paraíso.

 

- María, ¿podrías decirnos cuáles son los medios más eficaces para facilitar la liberación de las almas del Purgatorio?

 

- EI medio más eficaz es la Misa.

 

- ¿Por qué la Misa?

 

- Porque es Cristo quien se ofrece por amor nuestro. Es la ofrenda del mismo Cristo a Dios, la más bella de las ofrendas. EI sacerdote es el representante de Dios y es el mismo Dios que se ofrece y se sacrifica por nosotros. La eficacia de la Misa por los difuntos es tanto mayor cuanto más grande ha sido la estima que ellos tuvieron por la Misa cuando eran todavía en vida. Si en esas Misas han orado con todo el corazón y si han asistido también durante la semana, según el tiempo disponible, ellos sacarán grande provecho de las misas celebradas por ellos. También en esto se recogerá lo que se ha sembrado.Además de ir nosotros, no nos olvidaremos de invitar a nuestros hijos a que asistan a estas Misas, y, si posible, invitemos a los muchachos de las escuelas. Ningún padre, ninguna madre, ningún catequista puede poner en el corazón del niño lo que Nuestro Señor personalmente le da, en gracias, durante la Misa y la Comunión.

 

Agregaré que un alma del Purgatorio ve muy bien el día de sus funerales: si se reza verdaderamente por él o si, simplemente, se hace acto de presencia para mostrar que está allí. Ellas dicen que las Lágrimas no sirven para nada para ayudarlas. En cambio sirve mucho la oración. Con frecuencia esas almas lamentan el hecho de que las personas asisten a su sepultura, pero no elevan una sola plegaria a Dios; derraman muchas lágrimas, pero eso es inútil.

 

Con relación a la Misa, quisiera citarles un hermoso ejemplo narrado por el santo Cura de Ars a sus parroquianos: "Hijos míos, un buen sacerdote había tenido la desgracia de perder un amigo muy querido. Por eso rezó mucho por la paz de su alma. Un día Dios le hizo saber que su amigo estaba en el Purgatorio y sufría terriblemente. Este santo sacerdote pensó que no podía hacer algo mejor que ofrecer el Santo Sacrificio de la Misa por su querido difunto. En el momento de la Consagración, tomó la Hostia entre sus manos y dijo: "Padre Santo y Eterno, en tus manos divinas está el alma de mi amigo en el Purgatorio y en mis pobres manos de ministro tuyo está el Cuerpo de Tu Hijo Jesús. Pues bien, Padre Bueno y Misericordioso, libra a mi amigo y yo te ofrezco a Tu Hijo junto con todos los méritos de Su Gloriosa Pasión y Muerte". Este pedido fue escuchado. De hecho, en el momento de la elevación, él vio que el alma de su amigo subía al Cielo resplandeciente de gloria. Dios había aceptado la ofrenda".

 

"Por eso hijos míos, concluyó el santo Cura de Ars, cuando querramos liberar a nuestros seres queridos que están en el Purgatorio, hagamos lo mismo. Ofrezcamos al Padre, por medio del Santo Sacrificio, a Su Hijo Dilecto, junto con todos los méritos de Su Pasión y Muerte, así no podrá rechazarnos nada".

 

Otros medios muy eficaces para ayudar a las almas del Purgatorio son el ofrecimiento de nuestros sufrimientos, nuestras mortificaciones y el sufrimiento voluntario, como por ejemplo el ayuno, las privaciones, etc. Y, naturalmente, también los sufrimientos involuntarios como las enfermedades, los lutos, los abandonos...

 

- María, tú fuiste invitada, muchas veces, a sufrir por las almas del Purgatorio para liberarlas. ¡Puedes decirnos qué has vivido y probado en esos momentos!

 

- La primera vez un alma (era una mujer) me preguntó si quería sufrir tres horas, en mi cuerpo, por ella; y agregó que luego yo podría retomar mi trabajo. Yo me dije: "Si es sólo por tres horas, quiero aceptar". Esas tres horas me parecieron que durasen como tres días, tan terribles eran los sufrimientos. Pero, al fìnal, miré el reloj y vi que habían pasado sólo tres horas. EI alma luego me dijo que, habiendo aceptado sufrir con amor esas tres horas, le había ahorrado veinte años de Purgatorio.

 

- María, ¿por qué, una vez llegados al Purgatorio, no se pueden adquirir méritos y, en cambio, mientras se está en la tierra siempre se los pueden adquirir?

 

- Porque en el momento de la muerte los méritos se terminan. Mientras uno vive en la tierra puede reparar el mal que ha cometido antes. Las almas del Purgatorio tienen una santa envidia por esta posibilidad nuestra. Hasta los Angeles son celosos de nosotros, porque tenemos la posibilidad de "crecer" mientras estamos sobre la tierra. Pero muchas veces la aparición del sufrimiento en nuestra vida nos hace rebelar y tenemos dificultad en aceptarlo y vivirlo bien.

 

- Entonces, ¿cómo vivir el sufrimiento para que pueda dar frutos?

 

- Los sufrimientos son la prueba más grande del amor de Dios, y si se ofrecen bien, pueden ganar muchas almas.

 

- Pero ¿qué hacer para recibir los sufrimientos como un don, y no (como se hace con frecuencia) como una punición o un castigo?

 

- Hay que ofrecerlo todo a la Virgen Santa, pues ella sabe mejor que nadie quién necesita esta o aquella ofrenda para ser salvado.

 

Quisiera referir aquí un testimonio que María me ha contado a propósito del sufrimiento. El hecho ocurrió en el año 1954. Una serie de avalanchas muy desastrosas se abatieron sobre un pueblito cercano al de Mana, causando gravísimos daños. Otros aludes se habían precipitado en dirección al pueblito de María. Pero aquí sucedió que los aludes se detuvieron ante el pueblito en modo ciertamente milagroso, sin causar algún daño. Las almas dijeron a María que en ese pueblito había vivido y muerto una mujer que, durante treinta años, estuvo enferma y había sido cuidada muy mal; había sufrido terriblemente durante todos esos años, ofreciendo todos sus dolores por el bien de su pueblito. Las almas revelaron a María que, gracias al ofrecimiento de aquella mujer, el pueblito se había salvado. Ella había ofrecido sus sufrimientos durante 30 años y los había soportado con paciencia. María nos dice que, si aquella mujer hubiese gozado de buena salud, no hubiese podido proteger a su pueblito; agrega que con el sufrimiento, pacientemente soportado, se pueden salvar más almas que con las oraciones. No tenemos que ver siempre el sufrimiento como una punición. Puede ser aceptado como expiación, no sólo para nosotros mismos, sino sobre todo para los demás. Jesucristo era inocente, y fue El quien sufrió más que todos para expiar por nuestros pecados.

 

Sólo en el Cielo sabremos totalmente lo que hemos obtenido por medio del sufrimiento soportado pacientemente, en unión con los sufrimientos de Cristo.

 

- María, ¿se da una cierta rebeldía por parte de las almas del Purgatorio a causa de sus sufrimientos?

 

- No, ellas quieren purificarse y comprenden que los sufrimientos son necesarios.

 

- ¿Cuál es el valor de la contrición y del arrepentimiento en el momento de la muerte?

 

- La contrición es importantísima. Los pecados como sea, son perdonados, pero queda la consecuencia del pecado. Si se quiere obtener la indulgencia plenaria en el momento de la muerte, esto es, ir derecho al Cielo, el alma tiene que estar libre de toda atadura.

 

Ahora quisiera referir un testimonio muy significativo que nos ha contado María. Le habían pedido que se informara sobre una mujer cuyos parientes la creían perdida, pues había vivido una vida muy mala y estaba totalmente inmersa en el pecado. Fue víctima de un accidente: se había caído del tren que, en su marcha, la había arrollado y matado. Un alma dijo a María que esa mujer se había salvado del Infierno porque, en el momento de la muerte, había dicho a Dios: "Tú haces bien en retomar mi vida, porque así ya no podré ofenderte", y eso ha cancelado todos sus pecados. Y esto es muy significativo, porque un solo acto de humildad, de arrepentimiento en la hora de la muerte, nos salva. Eso no significa que esa mujer no haya pasado por el Purgatorio; pero se salvó del infierno merecido a causa de su conducta.

 

- María, quisiera preguntarte en el momento de la muerte ¿se da un tiempo en el que el alma tiene la posibilidad de dirigirse a Dios antes de entrar en la eternidad, un tiempo, si se quiere, entre lo muerte aparente y la muerte real?

 

- Sí, el Señor da a cada alma algún instante para que se arrepienta de sus pecados y se decida si acepta o no acepta llegar a Dios. En ese breve tiempo se ve como en un fìlme la propia vida. Yo conocía a un hombre que creía en los preceptos de la Iglesia, pero no en la vida eterna; un día se enfermó gravemente y entró en coma. Entonces él se vio en una sala con una pizarra en la que estaban escritas todas sus acciones: tanto las buenas como las malas; luego la pizarra desapareció, también las paredes de aquella sala, y todo era infinitamente bello. Luego se despertó del coma y decidió cambiar de vida.

 

Este episodio es semejante a tantos otros refrendos en el libro "La vida más allá de la vida": la experiencia momentánea de la luz sobrenatural es tal que esas personas no pueden vivir más como vivían antes.

 

- Entonces, María, ¿en la hora de la muerte, Dios se revela con la misma intensidad a todas las almas?

 

- A cada alma se le da el conocimiento de su propia vida, y también del sufrimiento futuro, pero esto no es igual para todos. La intensidad de la revelación del Señor depende de la vida de cada alma.

 

- María, ¿el diablo tiene el poder de atacarnos en el instante de nuestra muerte?

 

 - Si, pero el hombre tiene también la gracia de resistirlo y de rechazarlo, porque, si el hombre no quiere, el demonio no puede hacer nada.

 

- María, ¿qué consejos darás a quien quisiera hacerse santo ya en esta tierra?

 

- Ser humildísimo. No debe ocuparse de sí mismo. Debe huir del orgullo, que es la trampa más peligrosa que tiende el Maligno.

 

- María, ¿podrías decirnos si se puede pedir al Señor de hacer su propio Purgatorio en la tierra para no hacerlo después de la muerte?

 

 - Oh, sí. He conocido un sacerdote y una muchacha, los dos estaban enfermos en el hospital. La muchacha decía al sacerdote que ella pedía al Señor de poder sufrir en la tierra tanto cuanto fuera necesario pare ir directamente al Cielo, y el sacerdote respondió que él no se atrevía a pedir eso. Junto a ellos había una religiosa que escuchaba toda la conversación. Luego la muchacha murió antes, y poco después murió también el sacerdote; él se apareció a la religiosa diciéndole: "Si hubiese tenido igual confianza que esa muchacha, también yo hubiese ido directamente al Paraíso '´.

 

- Gracias por este hermoso testimonio, María.

 

Ahora María me pide 5 minutos de descanso pues tiene que dar de comer a las gallinas.

 


La vuelvo a ver en seguida y continuamos con nuestras preguntas


- Sí, por cierto que es difícil describirlos. Pero, dime, ¿Jesús no va al Purgatorio?

 

- Ningún alma me lo ha dicho. Es la Madre de Dios quien va. Una vez pregunté a un alma del Purgatorio si debía ir ella misma a buscar a las almas de las que pedían noticias. Me respondió que no: es la Madre de Misericordia quien da noticias. Ni siquiera los santos van al Purgatorio; en cambio los Angeles están allí: San Miguel... y cada alma tiene cerca a su Angel Custodio.

 

- ¡Qué estupendo, los Angeles están con nosotros! Pero, ¿qué hacen los Angeles en el Purgatorio?

 

- Alivian y consuelan. Las almas pueden verlos.

 

- ¡Oh, qué bello! .María, si continuas a hablarnos de los Angeles casi me haces venir el deseo de ir al Purgatorio. Otra pregunta: tú sabes que, hoy, mucha gente cree en la reencarnación, ¿Qué dicen las almas sobre este tema?

 

- Las almas dicen que Dios nos da una sola vida.

 

- Pero algunos sostienen que una sola vida no es suficiente para conocer a Dios y para tener el tiempo de convertirse verdaderamente, y piensan que eso no sea justo. ¿Que le respondes a tales personas?

 

- Todas las almas tienen una fe interior; aun si no son practicantes, ellas reconocen a Dios. No existe nadie que no crea totalmente. Cada hombre tiene una conciencia para reconocer el bien y el mal, una conciencia dada por Dios y un conocimiento interior, ciertamente de grados diversos, como sea, sabe distinguir el bien del mal. Con tal conciencia cada ser humano puede llegar a la bienaventuranza.

 

- ¿Qué pasa con las personas que se suicidan?. ¿alguna vez te visitó una de esas almas?

 

- Las almas que vienen a mí son sólo almas del Purgatorio. Por lo tanto, hasta hoy, nunca encontré el caso de un suicida que se haya perdido; eso no significa que no las haya. Pero algunas almas me dicen que con frecuencia son más culpables aquellos que han estado alrededor de ellas, porque han sido negligentes o han difundido calumnias.

 

A este punto pregunté a María si las almas se arrepienten de haberse suicidado, y María me respondióque si, pero me dijo que, con frecuencia, el suicida es una persona enferma. Con todo, las almas se arrepienten porque, apenas ven las cosas a la luz de Dios, comprenden, en un solo instante, todas las gracias que les estarían reservadas a ellas durante el tiempo que aún les quedaba por vivir, y ven todo el tiempo restante (meses o años), y todas las almas que hubiesen podido ayudar ofreciendo el resto de su vida a Dios; y lo que a ellas les causa mayor dolor por su pasado es ver el bien que hubiesen podido hacer y que, en cambio, no hicieron porque abreviaron su vida. Pero, si la causa del suicidio fue una enfermedad, el Señor, sin duda, no lo tiene en cuenta.

 

- María, quisiera preguntarte si almas de personas de otras religiones, por ejemplo judíos, han venido a visitarte

 

- Sí, y están en la felicidad. Quien vive bien su fe está en la paz; pero es a través de la fe católica que se gana mucho más para el Cielo.

 

- ¿Existen religiones que son malas para las almas?

 

- No, pero ¡hay tantas religiones en la tierra!. Los más cercanos a la fe Católica son los ortodoxos y los protestantes. Hay muchos protestantes que recitan el Rosario; pero las sectas son muy, muy malas. ¡Hay que hacer de todo para salir de ellas!

 

- María, ¿hay sacerdotes en el Purgatorio?. (Aquí veo que María alza los ojos al Cielo como para decir: "¡Ay de mí!...").

 

- Sí, hay muchos. Esos no han colaborado para tener respeto por la Eucaristía, y entonces toda la fe sufre. Con frecuencia están en el Purgatorio por haber descuidado la oración, y su fe ha disminuido; pero es también cierto que muchos de ellos han ido directamente al Paraíso. Un encuentro inolvidable para mí fue aquel con un sacerdote cuya mano derecha era negra. Le pregunté la causa: "Hubiera tenido que bendecir más", me dijo. "Di a todos los sacerdotes que encuentres que deben bendecir mucho más: ellos pueden dar numerosas bendiciones y conjurarían las fuerzas del mal ".

 

- Bien, ¿y qué le dirías a un sacerdote que quisiera vivir verdaderamente según el corazón de Dios?

 

- Le aconsejaría de rezar mucho al Espíritu Santo y de recitar cada día el Rosario.

 

- María, ¿hay niños en el Purgatorio?

 

- Sí, pero para ellos el Purgatorio no es muy largo ni muy penoso, porque a ellos les falta el pleno discernimiento.

 

- Pienso que algunos de ellos han venido a encontrarte. Tu nos contabas la historia de aquella niñita… el alma más pequeña que has visto; era una niñita de 4 años. Pero ¿por qué estaba en el Purgatorio?

 

- ¿Por qué?. Esta niñita había recibido de sus padres, como regalo de Navidad, una muñeca. Tenía una hermana melliza, que también había recibido una muñeca. Y he aquí que esa niñita de 4 años había roto su muñeca y entonces, a escondidas, sabiendo que nadie la veía, fue a poner esa muñeca rota en el lugar de la de su hermana, y a hacer así el cambio, sabiendo muy bien, en su corazoncito, que habría ocasionado muchísimo dolor a su hermana; se daba cuenta que eso era un engaño y una injusticia. Por esta causa pasó por el Purgatorio.

 

Sí, los niños con frecuencia tienen una conciencia más viva que la de los adultos, y es preciso sobre todo luchar contra la mentira; ellos son muy sensibles.

 

- María, ¿cómo pueden los padres ayudar en la formación de la conciencia de sus hijos?

 

- Sobre todo con el buen ejemplo: es lo más importante; y luego con la oración. Los padres deben bendecir a sus hijos e instruirlos bien en las cosas de Dios.

 

- Lo dicho es muy importante. ¿Te han visitado almas que, sobre la tierra, practicaban perversiones?. Pienso, por ejemplo, en el campo de la sexualidad.

 

- Las almas que he conocido (todas del Purgatorio), no se han perdido, pero deben sufrir mucho para purifìcarse. En todas las perversiones está presente la obra del Maligno. En modo particular en la homosexualidad.

 

- ¿qué consejo darías a todas esas personas que son tentadas por la homosexualidad, que tienen en ellos esas tendencias?

 

- Les diría de rezar, rezar mucho, para tener la fuerza de alejarse. Sobre todo hay que orar al Arcángel san Miguel, pues es él, por excelencia, quien combate contra el Maligno.

 

-¡Oh, sí el Arcángel san Miguel! ¿Y cuáles son las tendencias del corazón que pueden conducir a la pérdida de nuestra alma, a la pérdida definitiva de nuestra alma, es decir al infierno?

 

- Es cuando no se quiere ir hacia Dios, es decir cuando se dice decididamente: "¡Yo no quiero!"

 

Te agradezco por esta aclaración. Y aquí te quisiera contar que, sobre este argumento, he interrogado a Vicka, una de las videntes de Medjugorje, que me decía también ella que al infierno (¡y ella al infierno lo ha visto!), van únicamente aquellos que deciden de ir allí, y no es Dios quien los manda. Al contrario, El suplica al alma de acoger Su Misericordia. El pecado contra el Espíritu Santo del que habla Jesús, y que por tanto no es perdonado, es el rechazo radical de su misericordia, y eso en plena luz y en plena conciencia. Yo señalo que Juan Pablo IIlo explica muy bien en su encíclica sobre la Misericordia; pero también en esto podemos hacer mucho, por medio de la oración, por las almas que están en peligro de perderse.

 

- María, ¿tendrías algún testimonio al respecto?

 

- Un día me encontraba en el tren. En mi compartimento había un hombre que no terminaba de criticar a la Iglesia, a los sacerdotes y hasta de ofender a Dios. No cesaba de maldecir, y yo le dije: "Usted no tiene el derecho de decir todo eso, ¡no está bien!". Llegada a mi estación, mientras bajaba los dos peldaños de la escalerita, dije sencillamente a Dios: "¡Señor, que esta alma no se pierda!...". Algunos años después el alma de este hombre vino a visitarme y me contó de haber estado a la orilla del Infierno y de haberse salvado sólo por la oración que yo había hecho en aquel momento.

 

Sí, es extraordinario ver como tan solo un pensamiento, un impulso del corazón, una sencilla oración por alguien, pueda impedirle de caer en el infierno, porque es el orgullo que hace ir al infierno. Y el infierno es eso: es el obstinarse a decir NO a Dios; pero nuestras oraciones pueden suscitar, en quien muere, un acto de humildad; y sólo un impulso de humildad, por mínimo que sea, tiene tanta fuerza como para hacemos evitar el infierno.

 

- Un alma me contó: "No habiendo observado las leyes de tránsito, me maté a causa del golpe, mientras iba en motocicleta en Viena". Le pregunté: "¿Estabas preparada para entrar en la eternidad?". "No lo estaba, agregó, pero Dios da dos o tres minutos para que se puedan convertir a cuantos pecan contra de él con insolencia y presunción. Y sólo quien lo rechaza es condenado". El alma continuó con su comentario interesante e instructivo: "Cuando uno muere en un accidente, las personas dicen que era su hora. Es falso: eso se puede decir sólo cuando una persona muere no por su culpa. Pero según los designios de Dios, yo hubiera podido vivir aún treinta años; entonces hubiese transcurrido todo el tiempo de mi vida". Por eso el hombre no tiene el derecho de exponer su vida a un peligro de muerte, salvo en caso de necesidad. Un médico vino un día a lamentarse que debía sufrir por haber acortado la vida de sus pacientes con inyecciones para que no sufrieran más. Dijo que el sufrimiento, soportado con paciencia, tiene para el alma un valor infinito; se tiene el deber de aliviar los grandes sufrimientos, pero no el derecho de acortar la vida con medios químicos. En otra ocasión vino una mujer. Confesó: "He debido sufrir treinta años de purgatorio porque a mi hija no la he dejado ir al convento".

 

- María, ¿no te parece increíble que alguno pueda llegar al punto de decir NO a Dios en el momento de la muerte, cuando lo ve?

- Bien, por ejemplo un hombre me dijo que no quería ir al Cielo; ¿y saben por qué?. Porque, según él, Dios permite los injustos y las injusticias... Yo le dije que esto lo hacen los hombres y no Dios. Me respondió: Espero no encontrar a Dios, después de la muerte, porque entonces le romperé la cabeza con un hacha". El tenía un odio profundo contra Dios; pero Dios deja al hombre su voluntad libre; podría impedir esta voluntad, pero no, quiere dejar a cada uno su libre elección. Dios da a cada uno, durante la vida terrena y en la hora de la muerte, muchas gracias para convertirse, aun después de una vida transcurrida en las tinieblas; pero si se pide perdón sin cálculo, ciertamente podemos salvarnos.

 

- Jesús dijo que es difícil, para un rico, entrar en el Reino de los cielos. Tú, personalmente, ¿has visto a veces casos de este género?

 

- Sí, si hacen buenas obras, pero obras de caridad, si viven el Amor, entonces pueden llegar a ser como los pobres.

 

- Y ahora, María, actualmente, ¿te visitan las almas del Purgatorio?

 

- Sí, dos o tres veces por semana.

 

- Quisiera saber qué piensas sobre las prácticas de espiritismo; por ejemplo cuando se llaman a los espíritus de los difuntos, se hacen girar las mesas, etc.

 

- ¡No es bueno!. Con frecuencia es el diablo quien hace mover las mesas.

 

¡Oh, si, es importante decirlo!. Hay que hacer saber esto a la gente; pues hoy, por desgracia, estas absurdas prácticas espiritistas aumentan cada vez más...

 

- Ahora, te ruego, acláranos, ¿existe una diferencia entre lo que tú vives con las almas de los difuntos y las prácticas de espiritismo?

 

- No es lícito llamar a las almas. Yo no busco su venida; vienen por sí solas, con el permiso de Dios. En el espiritismo, en cambio, se evocan a los espíritus, se los llaman. Pero es el demonio quien viene, fingiendo ser el alma de ése o de aquél. A veces se presenta bajo falsas apariencias, sin ser llamado.

 

- Tú, personalmente, ¿has sido alguna vez engañada por falsas apariciones?. Por ejemplo, por el diablo que se hace pasar por un alma del Purgatorio para hablarte?

 

- Sí, una vez un alma vino a verme y me dijo: "No recibas al alma que vendrá después de mí, porque te pedirá demasiados sufrimientos. Eso no está a tu alcance. Nunca podrás hacer lo que te ha de pedir ". Entonces quedé turbada. Me acordé de lo que me había dicho mi párroco que había que acoger a cada alma con generosidad, y yo estaba, por cierto, habituada a la obediencia. De repente pensé dentro de mí: "¿Acaso no podría ser el demonio quien esté aquí ante mi, y no un alma del Purgatorio?. ¿No será el demonio que se ha camuflado?...". Dije entonces a aquel hombre: "Si eres el diablo, ¡vete de aquí". En seguida pegó un fuerte grito y huyó. Y efectivamente, el alma que vino luego de él era un alma que tenía mucha necesidad de mi ayuda y era en verdad importante que viniese a verme y que yo la escuchase.

 

- Cuando el diablo aparece, ¿el agua bendita lo hace huir siempre?

 

- Lo molesta mucho y con frecuencia huye.

 

- En la actualidad, María, eres muy conocida, sobre todo en Alemania, en Austria y aun por toda Europa, gracias también a tus conferencias y a tu libro. Pero en los comienzos vivías del todo escondida. ¿Cómo es que, de la noche a la mañana, la gente ha reconocido que tu experiencia sobrenatural era auténtica?

 

- ¡Oh! Fue cuando las almas comenzaron a pedirme que suplicara a sus familias para que restituyeran un bien mal adquirido.

 

A este propósito, María me contó varias testimonios. Sería demasiado largo referirlos. Pero, muchas veces, diversas almas han venido a verla para decirle: "Ve a mi familia, en tal pueblo (y ese pueblo ella no lo conocía), para decir a mi padre, a mi hijo, a mi hermano que restituyan tal propiedad, tal suma de dinero, tal objeto que, en tal lugar y en lo de fulano, me he procurado de mal modo, y así yo seré liberada del Purgatorio cuando ese bien sea restituido". Entonces María refería todos los detalles de ese campo, de aquella suma de dinero, de tal objeto, de aquel vestido así y así, y las personas quedaban sorprendidas viendo que ella conocía todos esos particulares, porque algunas veces las mismas familias no estaban al corriente de que aquel bien hubiese sido mal adquirido por sus parientes. Fue por tales hechos que María comenzó a ser muy conocida.

 

- María, ¿existe un reconocimiento oficial de la Iglesia con respecto al carisma que ejerces hacia las almas del Purgatorio, y también hacia aquellos que son alcanzados con tu apostolado?

 

- Mi Obispo me ha dicho que, hasta que no haya errores teológicos, yo debo continuar: Mi párroco, que es al mismo tiempo mi guía espiritual, confirma también él estas cosas.

 

- Te quiero hacer una pregunta, que puede parecer indiscreta. Tú has hecho tanto por las almas del Purgatorio que, sin duda alguna, cuando te toque morir, miles de almas te escoltarán hasta el cielo. Imagino que tú ciertamente no habrás de pasar por el Purgatorio, ¿No es así?

 

- ¡Oh!. No creo que iré al Cielo sin Purgatorio, porque yo he tenido más luz, más conocimiento, y por tanto mis culpas son más graves. Pero espero igualmente que las almas me ayudarán a subir al Cielo.

 

- Si, por cierto. Y tú, María, ¿estás contenta de tener este carisma, o bien es para ti una cosa pesada y fatigosa todos esos continuos pedidos por parte de las almas?

 

- No, no me lamento de las dificultades, porque sé que puedo ser de mucha ayuda para ellas; puedo ayudar a tantas almas, y soy feliz de poder hacerlo.

 

- María, te agradezco, también en nombre de los lectores, por esos hermosos testimonios. Pero consiénteme de hacerte una última pregunta, Para que podamos conocerte mejor, ¿podrías contarnos, en pocas palabras, algo de tu vida?

 

- Cuando era niña, quería entrar en un convento. Mi madre me decía de esperara a que tuviese 20 años. No quería casarme. Mi madre me hablaba mucho de las almas del Purgatorio y, ya, desde cuando frecuentaba la escuela, esas almas me han ayudado mucho. Entonces yo me decía que debía hacerlo todo por ellas. Terminada la escuela, pensé ir al convento. Entré en las Hermanas del Corazón de Jesús, pero, luego me dijeron que era demasiado débil de salud para poder permanecer con ellas. En verdad, cuando era pequeña, había tenido una pulmonía y una pleuritis. La Superiora confirmó que yo tenía vocación religiosa, pero me aconsejó que entrara en una orden más fácil y esperara algún año más. Yo, en cambio quería ingresar en una orden claustral y en seguida. Después de otros dos intentos, la conclusión fue la misma: era demasiado débil de salud. Entonces me dije que para mí entrar en el convento no era la voluntad del Señor. He sufrido mucho, moralmente, y me decía: "El Señor no me ha mostrado lo que quiere de mí".

 

Esta espera duró para mí hasta la edad de 25 años, es decir hasta el momento en que Dios me ha confiado esta tarea de orar por las almas del Purgatorio. ¡Me había hecho esperar 8 años!. En mi familia éramos 8 hijos. Yo trabajaba en casa, en nuestra estancia, desde los 15 años. Luego fui a Alemania, como doméstica en la familia de un campesino, y después he trabajado aquí, en la estancia de Sonntag. A partir de los 25 años, cuando comenzaron las visitas de las almas, he tenido que sufrir mucho por ellas. Ahora estoy mejor físicamente.

 

Habla su confesor y director espiritual


Habiendo leído, recientemente, un informe sobre María Simma enviado por el Padre Alfonso Matt (director espiritual de la vidente) al Obispo de su Diócesis, considero útil agregar, para los lectores, estas otras breves noticias.


María Simma (la segunda de ocho hijos), ha nacido el 5 de febrero de 1915 en Sonntag (Vorarlberg), en Austria, de una familia pobrísima. El padre, José Antonio (18 años mayor que su esposa, Luisa Rinderer), por varios años se ganó la vida como cuidador y campesino de su hermano. Durante la primera guerra mundial fue cartero, luego obrero vial y bracero, luego jubilado. Con su mujer y sus ocho hijos fue a vivir en una vieja casa que había recibido en herencia de un buen anciano, maestro carpintero. A causa de la gran pobreza de la familia, los hijos, desde muy jóvenes, trabajaron y se ganaron el pan: los varones como obreros y las muchachas como niñeras. María Simma desde su juventud fue muy piadosa y frecuentó asiduamente los cursos de instrucción religiosa organizados por su párroco. Luego debió alejarse de su pueblo para trabajar en varios lugares.

 

Quería hacerse religiosa pero, como ya sabemos, el Señor ha tenido otros proyectos sobre ella. En el informe del párroco se lee que ella "consagró su virginidad a la Virgen e hizo esta consagración a María en favor sobre todo de los difuntos"; se ofreció a Dios, haciéndolo con voto "como alma víctima, víctima de amor y de expiación". El párroco refiere que en varias ocasiones, y por diferentes modos, ella se ofreció como víctima para ayudar a los difuntos, con sufrimientos voluntarios a veces terribles, gracias a los cuales abrevió las penas de innumerables almas. Además de los sufrimientos ofreció a Dios continuas oraciones, misas y penitencias.

 

Desde la muerte de su padre, acaecida en 1947, vive sola en la casita paterna y, para proveer a las necesidades de la vida, continúa, a pesar de la edad a cultivar su huertita. Vive así en pobreza, ayudada por la gente caritativa. No pide nada, todo lo hace gratuitamente; y si alguno le deja ofrendas, las envía íntegramente a la Curia, para la celebración de misas, para obras caritativas y, sobre todo, para las Misiones.

 

Formas de ayudar a las almas del Purgatorio


El párroco, en su informe, hace resaltar que la acción desarrollada por María Simma no es sólo ayudar, ella misma, a los difuntos, como siempre lo hizo, sino también hacerse celosa promotora de la ayuda de los vivos a las almas del Purgatorio y a los moribundos. En todos sus encuentros con la gente, y también en las páginas de su diario, siempre indicó, con insistencia, los medios de ayuda, pedidos también por las mismas almas: misas, Rosarios, ofrecimiento de los sufrimientos, Vía Crucis, obras caritativas; entre estas, sobre todo, ayuda a las Misiones que, a decir de las almas, son de grandísima eficacia para los difuntos. Se indican luego medios menores de ayuda que s suscitan nuestra sorpresa y curiosidad, y por eso quiero referirlos, en parte, textualmente:

 

"EI encender velas ayuda a las almas: ante todo porque esa atención de amor les da una ayuda moral: luego porque las velas son benditas y disipan las tinieblas en las que se hallan las almas. Un niño de 11 años, de Kaiser, pidió a María Simma que orase por él. Estaba en el Purgatorio porque, el día de los fieles difuntos, apagó en el cementerio las velas encendidas en las tumbas y robó la cera para diversión. Las velas benditas son de mucho valor para las almas. El día de la Candelaria, María Simma debió encender dos velas por un alma, mientras soportaba por ellas sufrimientos expiatorios "."Echar agua bendita mitiga los sufrimientos de los difuntos. Un día María Simma pasando echó agua bendita por las almas. Una voz le dijo: "¡Mucho más aún! ".

 

"Todos los medios no ayudan a las almas de la misma manera. Si durante su vida alguno tiene poca estima por la Misa, no le aprovechará mucho cuando estará en el Purgatorio. Si alguno no tuvo corazón durante su vida, recibe poca ayuda. quienes pecaron difamando a los demás deben expiar duramente su pecado. Pero quien en vida haya tenido un buen corazón, recibe mucha ayuda ".

 

"Un alma que había descuidado de asistir a Misa, pudo pedir ocho Misas para su alivio, porque durante su vida mortal había hecho celebrar ocho Misas por un alma del Purgatorio".

 

El párroco refiere que María Simma insiste mucho en que se rece para ayudar a los moribundos.

 

lunes, febrero 18, 2008

Invoca a María, la Estrella del Mar

"Y el nombre de la Virgen era María" (Lc. 1,27). 

Hablemos un poco de este nombre que significa, según se dice, Estrella del Mar, y que conviene maravillosamente a la Virgen Madre. (...) Ella es verdaderamente ésta espléndida estrella que debía levantarse sobre la inmensidad del mar, toda brillante por sus méritos, radiante por sus ejemplos.

 

¡Oh! tú, quien quiera que seas, que te sientes lejos de tierra firme, arrastrado por las olas de este mundo, en medio de las borrascas y tempestades, si no quieres zozobrar, no quites los ojos de la luz de esta estrella.

Si el viento de las tentaciones se levanta, si el escollo de las tribulaciones se interpone en tu camino, mira la estrella, invoca a María.

Si eres balanceado por las agitaciones del orgullo, de la ambición, de la murmuración, de la envidia, mira la estrella, invoca a María.

Si la cólera, la avaricia, los deseos impuros sacuden la frágil embarcación de tu alma, levanta los ojos hacia María.

Si, perturbado por el recuerdo de la enormidad de tus crímenes, confuso antes las torpezas de tu conciencia, aterrorizado por el miedo del Juicio, comienzas a dejarte  arrastrar por el torbellino de tristeza, a despeñar en el abismo de la desesperación, piensa en María.

En los peligros, en las angustias, en las dudas, piensa en María, invoca a María.

Que su nombre nunca se aparte de tus labios, jamás abandone tu corazón; y para alcanzar el socorro de su intercesión, no descuides los ejemplos de su vida.

Siguiéndola, no te extraviarás, rezándole, no  desesperarás, pensando en Ella, evitarás todo error.

Si Ella te sustenta, no caerás; si Ella te protege, nada tendrás que temer; si Ella te conduce, no te cansarás; si Ella te es favorable, alcanzarás el fin.

Y así verificarás, por tu propia experiencia, con cuánta razón fue dicho:  "Y el nombre de la Virgen era María".

San Bernardo, alabanzas de la Virgen María.

Gracias a Julián Sáenz G. - Caballeros de la Virgen - Por tan hermosa Oracion


sábado, febrero 09, 2008

Eduardo Bonnín Aguiló al encuentro el Padre

Eduardo Bonnín Aguiló, Fundador del Movimiento de Cursillos de Cristiandad, ha ido al encuentro del Padre. Hoy día 6 a las 16h, Eduardo ha fallecido sabiendo que Dios le ama, creyendo en la resurrección y como siempre contento, aunque no satisfecho.

Fiel al Evangelio de Cristo, abierto a la realidad del mundo y atento a las personas de su entorno durante toda su vida, ha dejado un legado de amistad con Dios y con los hombres a través de los Cursillos de Cristiandad.
 
Eduardo Bonnin, 1997 Eduardo Bonnín
Su familia, su educación, su ambiente.   Como llegó al Cursillo de los jefes de peregrinos.

     Eduardo Bonnín Aguiló: un nombre inevitable en la historia del Movimiento, uno de los seglares que más se comprometió, desde sus comienzos, y que es todavía activo en Mallorca, igual que Don Gayá, en Madrid. Nació el 4 de Mayo de 1917 en una familia de comerciantes que exportaba granos y frutas secas. Eduardo hizo sus estudios donde los Augustinianos y en el colegio La Salle de Palma, pero sobre todo con profesores que sus padres contrataban a domicilio a fin de asegurar a los hijos una enseñanza en todo conforme a la Iglesia. Los esposos Bonnín quisieron así impedir que sus hijos fueran víctimas de la discriminación que reinaba todavía en Mallorca en esta época. Discriminación que se ejercía contra todos los que llevaban un apellido descendiente de los judíos convertidos al catolicismo y que debían vivir en ghetto y casarse entre ellos.

     Eduardo fue educado, pues, en un ambiente de fe católica profunda pero en un ambiente cerrado, no teniendo otros contactos que los de su familia con el comercio y los ambientes rurales de la isla. Los que lo conocieron, en esta época, lo describen como un jóven adolescente de una gran preocupación cultural y religiosa, brillante en sus relaciones con los demás a pesar de una aparente timidez, y de un sentido muy desarrollado del humor.

     En 1937, Eduardo tuvo una experiencia determinante en su vida: el servicio militar obligatorio. (Su vida militar se prolongará durante nueve años, hasta el 1946).  En el ejército, Bonnín hacía contacto con todas las clases sociales y la realidad más auténtica de la juventud masculina de su tiempo. Eduardo llegó a la conclusión que el tipo normal que frecuentaba en el cuartel, aún cuando vivía en un ambiente no sólo descristianizado sino hasta hostil a la religión, conservaba sin embargo intacta una serie de valores evangélicos (como por ejemplo, el rechazo de la mentira y de la hipocresía, la alegría sin máscara, la abertura a todas las clases, el sentido de la amistad, etc.).

     Un día, el presidente de la AC de los Jóvenes en Mallorca, el arquitecto José Ferragut, buscando personas influyentes, descubrió a Eduardo. Desde el primer contacto, sintonizaron por completo en sus inquietudes. Ferragut alcanzó a convencer a Bonnín para que asistiera al segundo cursillo de jefes de peregrinos que dirigentes nacionales de la AC iban a dar en Mallorca durante la semana santa de 1943. Eduardo tiene 26 ans. Ferragut se esmeró en aprovechar bien la ocasión preveniendo el equipo de los profesores para que diera a Eduardo un tratamiento especial.

     Este cursillo duraba una semana entera y empezaba por un retiro, en silencio. Durante la semana, el sacerdote animador se contentaba en dar cinco charlas sobre el mismo tema, o sea la gracia (pues, recuerden que querían formar jóvenes en estado de gracia para Compostela); el Padre hacía una meditación cada mañana, y dispensaba los sacramentos. Un seglar, nombrado irónicamente rector (como si los jóvenes fueran en la universidad), dirigía el programa así como un equipo de colaboradores (llamados profesores) que trataban, entre otros, los themas siguientes: la piedad, el estudio, la acción. Lo que volverá a llamarse el  trípode.

     Fuera del retiro del principio, todo se desarrollaba en un clima de comunicación donde los intercambios, lejos de estar prohibidos, constituían en gran parte la eficacia de la sesión. Se promovían mucho les cantos  religiosos o folklóricos, para expresar el ambiente que se quería dar a la peregrinación. Se distribuían a los participantes en grupos de diez, y cada grupo debía designarse un presidente y un secretario. En la noche, se presentaba al grupo un "diario mural" que resumía el día. Bonnín vivió intensamente esta sesión que iba a provocar un viraje histórico no sólo para él sino también para el porvenir de nuestro Movimiento.

El método toma forma
Nuevo objetivo: cambiar los ambientes.
Un método, un esquema de tres días, a partir del estudio de los ambientes, ideado por Bonnín.

     En este mismo año (1943), el Consejo diocesano de AC, fuertemente impresionado por este cursillo, se puso a soñar con una sesión parecida que podría dinamizar a los cristianos no sólo para una eventual peregrinación sino para cambiar la vida ordinaria de los ambientes. Este es el objetivo de todas las ramas de la AC: cristianizar los ambientes con la gente del mismo ambiente. De esta inquietud surgió el esquema "estudio de los ambientes" que Bonnín escribió y presentó en público por primera vez en el seminario de Mallorca, invitado por el mismo Rector. Cuando dió su segundo cursillo de jefes de peregrinos, Bonnín logró que aceptaran su esquema para incorporarlo en la sesión donde él fue elegido como uno de los profesores. Este esquema estudio de los ambientes contiene, en síntesis, todo lo que volverá a ser el Movimiento de Cursillos de Cristiandad. 

 

calafiguera.jpg (4385 octets)

Casa donde se dió un
cursillo experimental,
en  Cala Figuera,
Mallorca, España
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     Una sesión experimental del nuevo cursillo tuvo lugar en Agosto de 1944, en Cala Figuera, en la isla  Mallorca. El asesor espiritual era Don Juan Juliá, el rector, Eduardo por supuesto, y los profesores, Jaime Riutort y José Ferragut, el mismo que había apadrinado a Eduardo. Se preparó un esquema de 3 días.
    

     Era ya un auténtico cursillo, aún cuando los dirigentes de AC creían que se trataba sencillamente  de un condensado de los cursillos de jefes de peregrinos. Felices con el éxito de la experiencia, se decidió repetirla y es por eso que, cada año hasta el 1948, alternaron sobre la isla los verdaderos cursillos de peregrinos de una semana y el cursillo con la nueva fómula de tres días.

100,000 jóvenes a Compostela
Por fin la peregrinación:   fue un total éxito.
A partir del 1949, varios Cursillos al año.

     En Agosto del 1948, tuvo lugar, por fin, la famosa peregrinación, preparada desde hacía años, de los "cien mil jóvenes en estado de gracia" a Compostela. El fervor engendrado por los cursillos de peregrinos permitió a Mallorca mandar una fuerte delegación de más de 600 jóvenes. Levaban con ellos un librito titulado: "GUIA del PEREGRINO", que no contenía nada sobre Compostela sino más bien oraciones cortas, ya utilizadas durante su cursillo, y redactadas en un estilo sorprendentemente directo, totalmente al opuesto de la delicadeza amanerada que caracterizaba los libros de piedad de esta época.

     Se reunieron más de 70,000 hombres y jóvenes de toda Europa y aún de América latina, el 28 de Agosto. En la noche, el Papa Pio XII les dirigió la palabra, por la radio. Luego, se rezó el rosario en preparación a la misa de medianoche, celebrada al aire libre. Después, todas la iglesias permanecieron abiertas para acoger a los peregrinos que deseaban pasar la noche durmiendo en las bancas. El último acto de la peregrinación fue la misa pontificia celebrada el 29, por el cardenal primado de España. La mayoría de los fundadores del MCC ¡estaban presentes!

     Después de la peregrinación, el recibimiento de los  600 jóvenes fue triunfal: 50,000 personas esperaban la llegada del barco en el puerto. La multitud caminó hasta la plaza de la Alcadía y Don Gayá, en su calidad de asesor diocesano de AC, subió al balcón para lanzar a los jóvenes otro desafío: "Fuimos a Santiago para hacernos santos, ¿y ahora qué?" Aquel año se abandonará el gota a gota de un cursillo al año, para realizar varios cada mes a partir de Enero de 1949.

   Aquí se debe mencionar la llegada de otro pilar del Movimiento en la persona de Don Juan Capó Bosh. Regresaba de Roma después de conseguir sus títulos  en teología en la Universidad Gregoriana. Fue precisamente él quien iba a dirigir el retiro del cursillo de Enero de 1949, que se llamaría luego el primer Cursillo, aún cuando en realidad era el sexto.

De donde viene el Trípode, piedad, estudio, acción? De una consigna del Papa Pie XI  a la Acción Católica italiana y que se había vuelto muy popular.
 
 Testimonio de Don Capó, otro pilar del Movimiento Un cursillo mejor estructurado en sus rollos y meditaciones.      "Este Cursillo número UNO era la realización de unos afanes, de unas ansias, de unos modos de ser y de actuar. Fue algo posible en el clima pastoral y apostólico de aquellos momentos".      Luego, preguntándose cual era la novedad de estos nuevos cursillos (ya que los "cursillos de peregrinos" también eran "cursillos"), Don Capó contesta:      "Los cursillos anteriores tenían una temática uniforme, aunque sus especificaciones estaban al albedrio de cada responsable. "Ideal" fue introducido cuando en la Escuela se fueron analizando los Cursillos. De los cinco rollos sobre la gracia, quedaron solamente dos: la gracia y los obstáculos a la gracia. Durante mucho tiempo, "sacramentos" resultó un rollo intrascendente. Aunque parezca mentira, lo daba un seminarista que solía acudir a todos los cursillos, y se reducía a una explicación de lo que era cada sacramento, con exclusivas referencias a su materia, su forma y sus condiciones de validez para una recepción fructuosa. Acerca de las meditaciones, se dejó al principio una libertad de uso e improvisación. Por lo que se refiere a la primera meditación, los ejemplos estaban abundantemente sacados de las obras de Tihamer Thot. Se intentaba sencillamente no aburrir y hacer pensar que el momento podía ser decisivo en su vida. De la mención incidental de un ejemplo tomó cuerpo el tema de la "película de la vida". En la del "hijo pródigo", la primera redacción se completaba con una consideración de Getsemani, para dar la conciencia de que somos actores personalmente conocidos en la pasión y el dolor de Cristo. "Las tres miradas", conoció una trayectoria más azarosa. No siempre se entendió perfectamente su pensamiento. No se trata tanto de describir la mirada de Cristo cuanto de sentirse mirados. Era un medio para una instrospección" (pág. 29).
 
Cambio de nombre
"Cursillos de conquista",
 luego, en 1953, "Cursillos de Cristiandad". 
Unicamente en francés: Cursillos.

    

Haciendo historia, es bueno hablar del cambio de nombre de nuestro Movimiento. En Enero de 1949, los Cursillos perdieron su apellido. Hasta entonces se les había llamado "cursillos de jefes de peregrinos", pero a partir del momento en que la peregrinación a Santiago fue cosa del pasado, y que seguían dándose cursillos, ¿cómo llamarlos? Ya que el objetivo de estas nuevas sesiones era conquistar a los jóvenes para Cristo, se empezó a llamarlos "Cursillos de conquista". Nombre que durará hasta Marzo de 1953, es decir hasta el  Cursillo # 33. Hasta entonces, la mayoría de los candidatos se inscribían en la AC de los jóvenes y, por consiguiente, su postcursillo consistía en participar en las actividades de AC.

     Ahora bien, en el Cursillo # 34, se admitieron varios candidatos que no estaban interesados por la AC. Hubo que pensar en la organización de un postcursillo para ellos. Se observaba entonces un principio sacado del episodio de la resurrección de Lázaro: "Suéltenlo  y déjenlo ir".

     En Junio de 1953, la revista PROA publicó ciertas reservas acerca del nuevo nombre dado al Movimiento: "Cursillos de conquista". Algunos meses después, el 20 de Diciembre, durante una asamblea, Mons. Hervás, espontáneamente, daba gracias a Dios por los Cursillos "de Cristiandad", palabra que usaba mucho en ese entonces el Papa Pio XII. Acababa de rebautizar el Movimiento y este es el nombre que conserva hasta ahora.

 

 La reunión de grupo

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Como la reunión de grupo nació a partir de una necesidad y de una intuición de Eduardo.

     Para todos los que estudiaron algo en la historia del MCC, es evidente que el Movimiento nació de un grupo. Fue el grupo que engendró al Movimiento y no el Movimiento que creó a los grupos. Hasta 1949, los participantes a los cursillos conservaban entre ellos, después de su experiencia, contactos amigables, frecuentes e intensos, que no estaban sometidos a ninguna especie de estructura. Y para Eduardo, eso era lo esencial del postcursillo.

     Desde Enero de 1949, la aceleración histórica de los cursillos exigió de los fundadores reflexionar sobre un nuevo modo de postcursillo para los candidatos que no entraban en la AC. Se elaboró poco a poco el método de la reunión de grupo a partir de un hecho más bien ordinario. Cierto Lunes, Eduardo se encontraba en uno de los cafés de la Plaza Mayor de Palma y escuchaba a los jóvenes que lo rodeaban. Todos contaban con mucho entusiasmo su fin de semana, las aventuras que habían tenido con muchachas..."que no eran precisamente sus hermanas", agregaba Eduardo  maliciosamente. Esa fue la chispa que le impuso a realizar con sus compañeros, un intercambio igual, espontáneo y entusiasta, pero sobre cosas más serias.  Así empezó la experiencia de la reunión de grupo: un compartir semanal entre amigos, sobre sus contactos con Dios, sus búsqueda espiritual y su actividad  apostólica.

     No sin problemas se implantó este nuevo método. Se temía favorecer una dirección espiritual colectiva en detrimento de la dirección individual de un sacerdote que privilegiaba la AC. Sin embargo, si Eduardo defendía los grupos a toda costa, era porque estaba convencido, y como él, Don Gayá, de que el compartir la amistad en grupos era una necesidad vital del ser cristiano. Al final del 1949, la asamblea anual incorporaba la reunión de grupo como elemento específico y esencial del método de Cursillos.

  La Ultreya

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Como se creó después la Ultreya  para fraternizar fuera de los grupos, despertarse a la realidad Iglesia y sostenerse.      Cuando los cursillistas integraban todos la AC, no había problema para que perseveraran ya que estaban inmediatamente enmarcados por la Escuela de Dirigentes y las reuniones semanales. Pero abriendo el Movimiento a todo público, era evidente que las reuniones de grupo no iban, ellas solas, a responder a las exigencias de los cursillistas que quieren fraternizar con todos y no solamente con algunos. Además, para despertar a la gente a la realidad Iglesia, la reunión de grupo ne bastaba; al contrario, se corría el riesgo de crear un guetto. Vino entonces la idea de establecer un encuentro semanal abierto a todos los cursillistas, independientemente de sus grupos, cuya finalidad sería parecida a los encuentros que habían vivido el año anterior los peregrinos de Compostela. O sea, un encuentro para darse mútuamente ánimo y para compartir la alegría de saberse unidos en el mismo caminar.

     He ahí el porqué se dió a estas reuniones el nombre de "Ultreya", palabra antigua que usaban los peregrinos de Santiago cuando se encontraban entre ellos para saludarse y animarse a lo largo del trayecto. Esta palabra, posiblemente derivada del latín ultra, significa "adelante", y la AC bautizó así uno de sus boletines. Pero no fue sino en 1953 que la palabra Ultreya será atribuida a un tipo de reunión.

Escuela de formación

une réunion de groupe d'experts et d'animateurs.

La Escuela de profesores. Alrededor de Eduardo, se elaboran los documentos de base.

    La Escuela, que había dado nacimiento al Movimiento, llevó primero el nombre de Escuela de  profesores (se recordará que los rollistas, al principio, llevaban este nombre) para suceder a la Escuela de Dirigentes de la AC. Durante varios años, el acceso a esta Escuela estabe reservado exclusivamente a los que el Consejo diocesano quisiera admitir. ? El clima de la época, y menos todavía el de la Iglesia, no era de los más democráticos. ? Sin embargo, la idea original era de hacer es esta Escuela un lugar de encuentro, de coordinación y de reflexión entre las personas que tenían o querían tener cierto liderazgo en el Movimiento. En práctica, durante largos años, la Escuela de profesores se contentó con ser un lugar de repetición para rollistas. Era verdaderamente reducirla al mínimo.

     Eduardo terminó por aceptar este tipo de Escuela, porque, en ese momento, la Ultreya, mucho más espontánea, estaba ya en camino. Acariciaba la secreta esperanza de poder, un día, modificar la Escuela misma. Para alcanzar su objetivo, multiplicaba lo más posible, las pequeñas reuniones de reflexión sobre el Movimiento, entre las personas más influyentes. Las reunía de modo informal en su oficina, casi a diario. Los documentos elaborados por este grupo de buscadores tuvieron una influencia preponderante  y conservan aún su vigencia. Los autores de estos textos bien sabían que tenían que someter sus escritos a los ojos vigilantes de Don Capó. Pero las severas exigencias del asesor los obligaban a volver a trabajar sobre sus textos a fin de presentar mejores composiciones que, al final, eran aceptadas como documentos de base en la Escuela de profesores. Es de este grupo de reflexión que salieron los principales textos de la literatura cursillista, y aún parte de lo que servirá de esquema al libro de las IFMCC.

 

Subida al Calvario Una historia triste: el Movimiento fuera de la ley (1956 a 1962).  Hermosa réplica de Mons. Hervás: un texto fundador.

    

En 1955, seis años después del Cursillo de San Honorato, Mons. Hervás fue trasladado de diócesis, sin motivo aparente: se le mudó para la sede de Ciudad Real, en el centro de España. ¿Qué había pasado? Una historia muy triste. He aquí como empezó todo. Entre los que criticaban al MCC, uno de los más virulentos era el superior del seminario de Palma, cuyo obispo era Mons. Hervás. No viendo como hacer callar al rector,  Mons. Hervás lo destituyó de su cargo. Ahora bien, el rector pertenecía a una familia muy rica de España, y juró a Mons. Hervás de hacerle perder su puesto. Lo alcanzó. Poco tiempo después, Mons. Hervás era exilado a Ciudad Real. Se nombró, en Palma, a un nuevo obispo, Mons. Enciso, amigo del rector. Su primer gesto fue publicar, el 25 de Agosto de 1956, una carta pastoral para poner en guardia a sus diocesanos contra el MCC. Lo ponía nada menos que fuera de ley, prohibiendo todo tipo de reuniones. Empezaron años de silencio y de sufrimiento.

     La carta pastoral había provocado una serie de salidas de sacerdotes, entre los cuales Don Sebastián Gayá y Don Juan Capó, que siguieron a Mons. Hervás sobre el continente, y otros que se fueron hasta América Latina, especialmente al Perú. Esta diáspora, finalmente, aceleró grandemente, gracias a Dios, la expansión territorial de los Cursillos. Pero es fácil imaginar el desamparo de los seglares viendo salir de la isla a tantos sacerdotes cursillistas. La interdicción de Mons. Enciso duró seis años: de 1956 hasta 1962.

     La carta pastoral de este obispo no sólo tuvo consecuencias nefastas. Pues, el primero en reaccionar fue Mons. Hervás quien se apresuró, con ayuda de colaboradores, a redactar un nutrido documento que iba a contestar punto por punto a la carta de Mons.  Enciso. Se titulaba: "Los Cursillos, instrumento de renovación cristiana" (1957). Tal vez sea la más larga carta pastoral jamás publicada por un obispo ¡cerca de 500 páginas!

    Comprendía los capítulos siguientes:

1) Génesis, esencia y estructura de los Cursillos
2) Lo viejo y lo nuevo en la Iglesia
3) La doctrina del Movimiento
4) Los medios y la técnica del MCC
5) Los sacerdotes y los láicos en el MCC

Conclusión: Normas pastorales

Una obra del Espíritu,
apoyada por la Virgen
     

Los primeros años del MCC sufrieron turbulencias. Recorriendo las páginas de su historia palpamos de verdad como esta obra era conducida por el Espíritu. De otro modo, no hubiera sobrevivido a sus fundadores y no tendríamos hoy un Movimiento esparcido en los cinco continentes, con millones de miembros de todos los idiomas. Don Gayá, por su parte, está convencido que el MCC nació bajo la protección de la Virgen María, pues, Mons. Hervás había declarado el año 1949 "Año Mariano", en preparación a la definición del dogma de la Asunción, y   a causa también de las circunstancias providenciales que prepararon la cuna del Movimiento precisamente encima del santuario de Nuestra Señora de Gracia.

 El Apóstol Pablo...

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..."patrono celestial
delante de Dios
de los Cursillos de Cristiandad
".
    

 Es conveniente contarles cómo San Pablo fue designado oficialmente Patrono del MCC. Esta historia fue escrita por Don Sebastián Gayá.

En el principio...      "... Y si nos hubieran invitado a escoger un santo protector, tal vez San Pablo no hubiera encabezado la lista... No por ignorancia del hecho que la figura del Apóstol, evangelizador de los paganos, se destacaba entre todas en el ambiente de evangelización en la cual surgía el MCC. Pero, probablemente hubiéramos pensado en agregar otras candidaturas: San Juan por ejemplo, el apóstol jóven, él de la invencible fidelidad, como se le llamaba durante la vigilia de oración que hacíamos cada año, el 27 de Diciembre, cuando el Movimiento se dedicaba exclusivamente a los jóvenes. Y no hablo del gran Santiago, el apóstol venerado en Compostela, donde hubo la peregrinación de los 100,000 jóvenes de AC, cuya mística sirvió de baño de cultura para el nacimiento de Cursillos. Pero no son más que hipótesis. La verdad es que nadie entre los fundadores levantó la cuestión de un patrocinio para el MCC, a pesar de que se sentía la necesidad de buscar apoyos. Pues, los primeros pasos del Movimiento ? como los segundos  también ? han sido marcados por dificultades y sufrimientos enormes. La zizaña apareció constantemente en el campo de trigo. Pero este es el sello evangélico de las obras divinas, conducidas por el Espíritu Santo".

¿De dónde vino la idea?

     "Tenemos que retroceder 10 o 12 años después del primer Cursillo celebrado en Enero de 1949. El MCC se había extendido por todas las diócesis de España, en gran parte de los países de América, y menos rápidamente, en ciertas partes de Europa. A principios de los años sesenta, se crearon los secretariados nacionales; primero, en México, luego en Venezuela, y poco después en España. Es el 12 de Junio de 1962 que los obispos erigieron nuestro secretariado nacional nombrando a Mons. Hervás, primer director del secretariado y al autor de estas lineas, vice-director. Entre las tareas emprendidas, hubo la organización de la primera Ultreya nacional que se celebró en 1963, en Tarragona. ¿Porqué en esta ciudad? Por varias razones".

     "Primero, 1963 era un año jubilar durante el cual la Iglesia de España conmemoraba el 19 centenario de la venida de San Pablo en este país. Y  se celebraba precisamente en Tarragona. Segundo, el obispo de esta ciudad era el cardenal Benjamin de Arriba y Castro que Mons. Hervás iba a apodar, en el transcurso de la Ultreya, "el cardenal de San Pablo y Padre de los Cursillos". Como un reconocimiento público, y agradecer al  cardenal el haberse levantado para defender al  Movimiento afirmando alto y fuerte "los frutos espirituales que había podido, él mismo incluso, descubrir en las personas que viven la experiencia de un Cursillo". Finalmente, el tercer motivo era la fuerza numérica de los cursillistas en esta diócesis".

¿Qué pasó en esta Ultreya?    

  "En su alocución, durante la clausura, Mons. Hervás decía: "He oido decir por labios autorizados (los del Nuncio apostólico) que si San Pablo regresaba, se haría cursillista. Es demasiado honor por nuestro Movimiento, me parece, y la persona que lo dijo manifiesta tener un corazón muy grande. Pero, yo diría, humildemente, que si San Pablo regresara a andar por los caminos de España para predicar el Evangelio, los que lo seguirían con más entusiasmo serían los cursillistas".

Abriendo su corazón a la esperanza, Mons. Hervás agregó:

 

"Por ello quisiera que la autoridad competente nos concediera el patrocinio de San Pablo para nuestro Movimiento, patrocinio fuertemente deseado por él mismo que tanto amó y defendió a los Cursillos, el cardenal De Arriba y Castro".

 

Una vez que terminaron los aplausos, se esperaba con ansia la intervención del cardenal. No sólo por su rango sino sobre todo a causa de las intervenciones brillantes que había hecho para salvar al Movimiento ante las Congregaciones romanas y aún ante el Santo Padre. En su alocución, el cardenal levantó el velo inmediatamente sobre lo que había sido un secreto bien guardado: él mismo había empezado los trámites con Roma".

 

El momento tan esperado

 


 

     "Cinco meses más tarde, el 14 de Diciembre de 1963, Pablo VI firmaba un decreto pontificio de 27 lineas, redactado en latín... Uno lee lo siguiente:     

 

"En Roma, preso San Pedro, después de madura reflexión y con la plenitud de Nuestra autoridad pontificia, nombramos y declaramos al bienaventurado apóstol  Pablo, patrono celestial delante de Dios de los  Cursillos de Cristiandad".

Pablo VI

     "Las horas oscuras de la persecución contra el MCC eran cosas del pasado. En efecto, Pablo VI en el decreto hablaba de los "frutos muy abundantes  producidos por el Movimiento que llenaban de satisfacción a los pastores".

 

En forma de conclusión     

"Cuando Mons. Riberi entregó el pergamino a Mons. Hervás, terminó con esta simple invocación:

San Pablo, patrono de los Cursillos, rogad por nosotros.

Mons. Hervás aprovechó para sugerir  que todas nuestras reuniones se terminaran por esta corta oración en la cual expresamos nuestra confianza en la intercesión de nuestro protector delante de Dios. Para nosotros, fundadores, que habíamos sufrido tanto a causa del Movimiento, estábamos con este gesto de Roma, ampliamente recompensados".

Entusiasmo de los jóvenes
Recordamos que en los principios del Movimiento, no se aceptaban en Cursillo sino a los jóvenes muchachos.  El éxito ha sido espectacular. Con los sesenta primeros  Cursillos, no se registra sino un sólo candidato que no se haya convertido, por lo menos abiertamente.

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El entusiasmo era tal que por dos veces por lo menos, los cursillistas esperaron que Mons. Hervás esté instalado en su auto, para luego levantarlo en brazos... hasta su residencia.
     
Cursillo de mujeres
Primer cursillo: 1952, en Colombia.
1958, en España, gracias a la tenacidad de una amiga de Eduardo, Maité
     Se sabe que en España, los Cursillos no se daban sino a los jóvenes primeramente, y luego, excepcionalmente a los hombres. Es en América del Sur, en Colombia, desde 1952, que se impartieron los primeros Cursillos a las mujeres, y ello, aún antes de ofrecerle a los hombres! Pero España seguirá este ejemplo gracias a la tenacidad excepcional de una mujer de Tarragona, amiga personal de Bonnín, que se llamaba Maité. Inteligente y creativa, había sido educada en Inglaterra. Cuando su marido hizo su Cursillo, empezó a hostigar a las autoridades para que la admitan ella también. Pero no se quería (por razones que ni se podría mencionar hoy en día) y también porque algunos sacerdotes pensaban que "las mujeres no tenían nada que cambiar en su vida". Cuando una delegación  se presentó donde el cardinal Arriba y Castro para pedir la autorización de dar Cursillos a las mujeres, prudentemente se había dejado hablar a los hombres, sabiendo la reticencia de los eclesiásticos de entonces frente al sexo bello. Pero, finalmente, los hombres fracasando en su intento y el cardenal levantándose para significar que la reunión había terminado, Maité se le acercó rápidamente y lo tomó por el brazo: "Su Eminencia, dijo, no puede saber cuanto es insoportable tener a un santo en casa ¡y no poder compartirlo!" El cardenal los invitó a sentarse y la reunión fue un éxito. Algunos meses más tarde, en abril 1958, se daba el primer Cursillo, en España, para las mujeres.
Derecho de ciudadanía universal
Primera Ultreya Mundial, en Roma, en 1966.
Pablo VI reconoce al Cursillo
     En mayo 1966, se celebraba en Roma, la primera Ultreya Mundial. El MCC no tenía más que 17 años y ya había recorrido todos los continents. Esta Ultreya, según dice Don Sebastian Gayá en el informe que publicó después, es un hito histórico para el MCC y agrega:
 
"Frente a la montaña de críticas e incomprensiones que habíamos sufrido, era la apoteosis del reconocimiento pontificio".
 
El discurso de Pablo VI, interrumpido incesantemente por las ovaciones, canonizaba varias de las intuiciones del MCC:
 
"lo fundamental cristiano",
"los colores de la gracia",
"el sentido de la peregrinación",
"el encuentro personal con Dios y con los hermanos", etc.
Los Encuentros mundiales
croixglobe.gif (6703 octets) Confrontaciones de tendancias y discusiones a veces penosas. 
En 1974, las Ideas Fundamentales de los Cursillos de Cristiandad.
     El primero tuvo lugar en Roma, en 1966, con la intervención de Pablo VI. El segundo, realizado en México (en Tlaxcala), en 1970, fue un verdadero confronto de las diferentes tendancias provocando discusiones a veces penosas. Por premera vez, España se daba cuenta que no poseía más el monopolio del MCC. Finalmente, los animadores mexicanos alcanzaron a calmar los espíritus y salvaguardar la unidad publicando un texto que es el primer documento mundial del MCC. Interesa conocer el ídice de este documento para compararlo con lo que vivimos ahora, 30 años después:
  1. Selección de candidatos por un grupo y para un grupo.
  2. Actualización de los rollos para centrarlos sobre la historia de la salvación.
  3. Lograr un mayor compromiso de los sacerdotes y laicos en los ambientes temporales.
  4. Más testimonios individuales y colectivos.
  5. Abertura a la pastoral de la Iglesia.
  6. Suscitar el espíritu comunitario en el postcursillo.
  7. Favorecer las comunidades de base.
  8. Promover la participación de la mujer en las estructuras del MCC.
  9. Fortificar la espiritualidad de la familia.

     Si durante el encuentro de México hubo tensiones, fue peor durante el tercer encuentro celebrado en Mallorca, en 1972. Pues, era muy ambicionso querer, en una semana, redactar un "Manual de dirigentes" que fuera aceptado por todos. Se dieron cuenta que se necesitaba tiempo para alcanzar esa meta. Y no fue sino dos años después, en 1974, que salió de la imprenta la primera edición de las Ideas Fundamentales del MCC. Pero el gran mérito de este encuentro de Mallorca fue el de lanzar la idea de este libro y de llevarlo a término..

     El cuarto encuentro mundial no tendría lugar sino en 1988, en Caracas (Venezuela). Durante el EM, Eduardo tuvo el priovilegio de entrevistarse con el cardenal Pironio, delegado pontificio, y de transmitirle su inquietud de que en Cursillos, "la organización acabe con la mística". A la mañana siguiente, al iniciarse la Ultreya nacional en el estadio caraqueño donde 10,000 cursillistas cantaban en la unidad y en el entusiasmo colectivo, el cardinal hizo a un lado el protócolo y se acercó a Bonnín para decirle: "¿No lo ves? ¡Ten confianza, la organización no se comerá a la mística!" El mérito del encuentro de Caracas es haber trabajado en la reedición de las IFMCC que se publicaron, en 1990, en una edición mucho más sustanciosa que la primera.

     El último Encuentro tuvo lugar, en septembre 1997, en Corea.

CONCLUSION
     Como conclusión, digamos esto. El MCC es un Movimiento de conversión, es decir un Movimiento misionero. La diócesis que no trata de propagar la Buena Nueva es una diócesis que no vive más el carisma del MCC. Mientras que ahí donde los cursillistas viven a fondo su compromiso de trabajar por la conversión de sus hermanos, ahí entonces están dispuestos a ir hasta el final, hasta el final del mundo y hasta el final de su vida.

 

Para mayores detalles

     El texto anterior reproduce extractos de un manuel de 40 páginas, titulado:
"Reseña histórica del MCC :
Su génesis y su expansión, 1944-1999"

por el P. Loyola Gagné, s.s.s.   
Se puede conseguir este manuel (en castellano) dirigéndose al Secretariado del MCFC, en Montreal, al:
decolores@qc.aira.com 

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