miércoles, enero 27, 2010

¿Los católicos cambiamos el primer mandamiento?

Maíz

 


Por Anwar Tapias



El libro El Evangelio según Roma[1], escrito por un protestante expresa en su página 230:


Los protestantes considera que Ex 20, 4-6: "No te harás imagen.." es el segundo mandamiento. La Iglesia Católica trata este mandamiento como parte del primer mandamiento, "Yo soy Jehová tu Dios… no tendrás dioses ajenos delante de mí" (Ex 20, 2-3) [2066, 2084, 2141]. El agrupamiento católicorromano de los mandamientos menoscaba la prohibición contra la fabricación de imágenes, es decir estatuas. Como resultado, muchos catecismos católicos ignoran totalmente el pasaje de Ex 20, 4-6. Los catecismos que si comentan sobre Ex 20, 4-6, como El Catecismo de la Iglesia Católica, explican como eso no se aplica a las prácticas católicas [2129, 2132, 2141].


Cuando leemos una afirmación de este tipo podemos darnos cuenta la actitud malintencionada de disfrazar la realidad. Una vez en un foro en facebook, un adventista también expresaba lo mismo, que la Iglesia Católica había quitado del primer mandamiento la prohibición de imágenes por lo que nos incentivaban a la idolatría. ¿Cómo responde un católico esta acusación?


Antes que nada debemos tener claro que los mandamientos fueron entregados por Dios al pueblo de Israel. El decálogo se refiere a los diez mandamientos que Dios dio a Moisés en las tablas de la Ley. El pasaje que desata la polémica es:


"3 No habrá para ti otros dioses delante de mí

4 No te harás escultura ni imagen alguna ni de lo que hay arriba en los cielos, ni de lo que hay abajo en la tierra, ni de lo que hay en las aguas debajo de la tierra. 5 No te postrarás ante ellas ni les darás culto, porque yo Yahveh, tu Dios, soy un Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me odian" (Ex 20, 3-5)


Los no católicos alegan que el versículo 3 representa el primer mandamiento y que los versos 4 y 5 son el segundo mandamiento. Antes de definirlo recordemos que:


·         En la época bíblica no existían los capítulos y versículos, todo era un solo texto y pasaron muchos siglos antes de introducir la numeración, así que la agrupación o división que se haga es netamente humana.

 

·         La agrupación o división no demeritan, menoscaban u ocultan la veracidad del texto por lo que la Iglesia Católica no oculta ninguna parte del mandamiento.

Ahora bien, hay un punto interesante y es cuando a Jesús le preguntan cuál es el primer mandamiento de la Ley de Dios. El texto completo es:
 

"Un escriba que los oyó discutir, al ver que les había respondido bien, se acercó y le preguntó: "¿Cuál es el primero de los mandamientos?" Jesús respondió: "El primero es: Escucha, Israel: el Señor nuestro Dios es el único Señor;  y tú amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma, con todo tu espíritu y con todas tus fuerzas" (Mc 12, 28-30)


Es curioso que Jesús no haya respondido como buen protestante citando Ex 20 sino que haya preferido citar Deu 6, 4 que dice:


"Escucha, Israel: el Señor, nuestro Dios, es el único Señor. Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas." (Deu 6, 4)


Utilizando las  mismas palabras del libro El Evangelio según Roma, podríamos adaptárselas a la respuesta de Jesús dando como resultado:


"El agrupamiento (de Jesús) de los mandamientos menoscaba la prohibición contra la fabricación de imágenes, es decir estatuas"


Otro sitio web protestante muestra la siguiente tabla:


Tomado de http://www.conocereislaverdad.org/segundomandamiento.htm


 No tendrás dioses ajenos delante de mí.

 Amarás a Dios sobre todas las cosas.

 No harás imágenes, ni te inclinarás a ellas.

http://www.conocereislaverdad.org/images/pregunta.gif

 No tomarás el Nombre de Jehová en vano.

 No tomarás su Santo Nombre en vano.

 Acuérdate del día de reposo para santificarlo.

 Santificarás las fiestas.

 Honra a tu padre y a tu madre.

 Honrarás padre y madre.

 No matarás.

 No matarás.

 No cometerás adulterio.

 No cometerás actos impuros.

 No robarás.

 No robarás.

 No mentirás.

 No levantarás falso testimonio ni mentirás.

 

 

 No desearás la mujer de tu prójimo.  [1]  

http://www.conocereislaverdad.org/images/pregunta.gif

10°

 No codiciarás nada de tu prójimo.

 No codiciarás los bienes ajenos.

 

Como se puede apreciar, este autor acusa a los católicos de tener el primer mandamiento cómo lo afirmó Nuestro Señor Jesucristo. Ahora resulta que nos acusan de ser bíblicos!! El lector podrá notar que la forma del primer mandamiento en el lado de la derecha (católico) es igual a como lo expresó Jesús en el Evangelio. Incluso los mismos luteranos tienen un decálogo igual a la Iglesia Católica[2]

 

Pero de igual modo un judío podría acusar a un protestante de haber cambiado el mandamiento correspondiente al día de reposo. El texto original es:

"Recuerda el día del sábado para santificarlo" (Ex 20, 8)

Así que siendo extremistas en la literalidad un protestante también estaría alterando los mandamientos dados en Éxodo. Más sin embargo ellos considerarían que no.

 

Siguiendo con nuestro análisis encontramos otra inconsistencia en El Evangelio según Roma:


"Como resultado, muchos catecismos católicos ignoran totalmente el pasaje de Ex 20, 4-6. Los catecismos que si comentan sobre Ex 20, 4-6, como El Catecismo de la Iglesia Católica, explican como eso no se aplica a las prácticas católicas [2129, 2132, 2141]"


Primero dice que muchos catecismos ignoran y luego menciona catecismos que no lo ignoran. Este juego de palabras no sé qué intención tiene, pero ya que es mencionado vamos a analizar lo que el Catecismo de la Iglesia Católica expresa del primer mandamiento:



Como podemos apreciar nos damos cuenta que la Iglesia Católica en su primer mandamiento presenta al inicio el texto de (Exodo 20, 2-5) lo que desmiente que la agrupación que hace menoscabe la prohibición de imágenes. Y más aún expresa el Catecismo:

 

La idolatría


2112 El primer mandamiento condena el politeísmo. Exige al hombre no creer en otros dioses que el Dios verdadero. Y no venerar otras divinidades que al único Dios. La Escritura recuerda constantemente este rechazo de los 'ídolos, oro y plata, obra de las manos de los hombres', que 'tienen boca y no hablan, ojos y no ven...' Estos ídolos vanos hacen vano al que les da culto: 'Como ellos serán los que los hacen, cuantos en ellos ponen su confianza' (Sal 115, 4-5.8; cf. Is 44, 9-20; Jr 10, 1-16; Dn 14, 1-30; Ba 6; Sb 13, 1-15,19). Dios, por el contrario, es el 'Dios vivo' (Jos 3, 10; Sal 42, 3, etc.), que da vida e interviene en la historia.


2113 La idolatría no se refiere sólo a los cultos falsos del paganismo. Es una tentación constante de la fe. Consiste en divinizar lo que no es Dios. Hay idolatría desde el momento en que el hombre honra y reverencia a una criatura en lugar de Dios. Trátese de dioses o de demonios (por ejemplo, el satanismo), de poder, de placer, de la raza, de los antepasados, del Estado, del dinero, etc. 'No podéis servir a Dios y al dinero', dice Jesús (Mt 6, 24). Numerosos mártires han muerto por no adorar a 'la Bestia' (cf Ap 13-14), negándose incluso a simular su culto. La idolatría rechaza el único Señorío de Dios; es, por tanto, incompatible con la comunión divina divina(cf Gál 5, 20; Ef 5, 5).


2114 La vida humana se unifica en la adoración del Dios Unico. El mandamiento de adorar al único Señor da unidad al hombre y lo salva de una dispersión infinita. La idolatría es una perversión del sentido religioso innato en el hombre. El idólatra es el que 'aplica a cualquier cosa, en lugar de a Dios, la indestructible noción de Dios' (Orígenes, Cels. 2, 40).


Es curioso que los sitios protestantes no publiquen estos enunciados del Catecismo, con la doble intención de querer mostrar a la Iglesia Católica practicando la idolatría u ocultando el mandamiento.


Y más aún expresa:


IV 'No te harás escultura alguna...'


2129 El mandamiento divino implicaba la prohibición de toda representación de Dios por mano del hombre. El Deuteronomio lo explica así: 'Puesto que no visteis figura alguna el día en que el Señor os habló en el Horeb de en medio del fuego, no vayáis a prevaricar y os hagáis alguna escultura de cualquier representación que sea...' (Dt 4, 15-16). Quien se revela a Israel es el Dios absolutamente Trascendente. 'El lo es todo', pero al mismo tiempo 'está por encima de todas sus obras' (Si 43, 27- 28). Es la fuente de toda belleza creada (cf. Sb 13, 3).


2130 Sin embargo, ya en el Antiguo Testamento Dios ordenó o permitió la institución de imágenes que conducirían simbólicamente a la salvación por el Verbo encarnado: la serpiente de bronce (cf Nm 21, 4-9; Sb 16, 5-14; Jn 3, 14-15), el arca de la Alianza y los querubines (cf Ex 25, 10-12; 1 R 6, 23-28; 7, 23-26).


2131 Fundándose en el misterio del Verbo encarnado, el séptimo Concilio Ecuménico (celebrado en Nicea el año 787), justificó contra los iconoclastas el culto de las sagradas imágenes: las de Cristo, pero también las de la Madre de Dios, de los ángeles y de todos los santos. El Hijo de Dios, al encarnarse, inauguró una nueva 'economía' de las imágenes.


Después de la exposición expresada en el Catecismo de la Iglesia Católica, no se puede entender como un autor protestante es capaz de escribir:


El Catolicismo le resta importancia y lo ignora, al punto de que supone que tal directiva no merece tratamiento por separado, incluyéndolo en el 1° Mandamiento..., o bien NECESITA hacer desaparecer tal designio de la "parte visible" de la tabla, para que no cause "trastornos" en la feligresía debido a las Tradiciones que la Iglesia Católica mantiene respecto a sus "imágenes sagradas".[3]


Sobre todo cuando ya vimos que la Iglesia Católica no ha hecho desaparecer nada. Si hay algún reclamo de forma que se lo hagan a Jesucristo porque en el fondo la enseñanza del Catecismo es igual que al texto de Éxodo.

 

¿Inventamos un nuevo mandamiento?


Una de las acusaciones dadas por Daniel Sapia en su pagina web es:


Alguien tuvo una idea brillante. Releyendo el 10° Mandamiento se dio cuenta que... una de las tantas cosas que no debo codiciar de mi prójimo es... SU ESPOSA. O sea, codiciar a su esposa sería con fines.. lascivos... adúlteros...mmm, pensamientos de lujuria.. ¡ya está..! "Pensamientos y deseos impuros". Entonces, aplicando el derecho de Infalibilidad y legislando "Ex-Cátedra", definieron que el 9° Mandamiento sería "No consentirás pensamientos ni deseos impuros", y 10° Mandamiento: "No codiciarás los bienes ajenos".

Problema resuelto. Tenemos nuevamente 10 Mandamientos. ¡¡ Se imprime..!!


Ante esta burla tenemos que considerar que el texto de Exodo 20, 17 menciona diferentes prohibiciones a pertenencias del prójimo. La Iglesia consideró la división teniendo en cuenta que:


·         Se prohiben dos pecados específicamente diferentes bajo codicia; si el adulterio y robo pertenecen a dos especies distintas de mal moral, lo mismo debe decirse del deseo de cometer estos pecados[4]


Por eso la Iglesia consideró que el mal moral al desear una mujer es diferente al desear un bien, aun cuando ambas sean del prójimo en la persona que peca se producen dos pecados diferentes.

 

Amigo católico, la próxima vez que escuches que la Iglesia Católica cambió el primer mandamiento recuerda que:

                       -  El primer mandamiento lo enunciamos como Jesús lo hizo

                        - En nuestro Catecismo si se expresa la condenación a la idolatría

                        - Si se tiene que hablar de cambios en los mandamientos, los protestantes nos siguieron en el cambio del sábado por el domingo.

 

Saludos,


Anwar Tapias


lunes, enero 25, 2010

LA SANTA MISA EXPLICADA POR SAN PÍO DE PIETRELCINA

(Testimonio del P. Derobert, hijo espiritual del Padre Pío)

"Él me había explicado poco después de mi ordenación sacerdotal que celebrando la Eucaristía había que poner en paralelo la cronología de la Misa y la de la Pasión. Se trataba de comprender y de darse cuenta, en primer lugar, de que el sacerdote en el Altar es Jesucristo. Desde ese momento Jesús en su Sacerdote, revive indefinidamente la Pasión.

Desde la señal de la cruz inicial hasta el ofertorio es necesario reunirse con Jesús en Getsemaní, hay que seguir a Jesús en su agonía, sufriendo ante esta "marea negra" de pecado. Hay que unirse a él en el dolor de ver que la Palabra del Padre, que él había venido a traernos, no sería recibida o sería recibida muy mal por los hombres. Y desde esta óptica había que escuchar las lecturas de la misa como estando dirigidas personalmente a nosotros.

El Ofertorio, es el arresto. La Hora ha llegado...

El Prefacio, es el canto de alabanza y de agradecimiento que Jesús dirige al Padre que le ha permitido llegar por fin a esta "Hora".

Desde el comienzo de la Plegaria Eucarística hasta la Consagración nos encontramos ¡rápidamente! con Jesús en la prisión, en su atroz flagelación, su coronación de espinas y su camino de la cruz por las callejuelas de Jerusalén teniendo presento en el "momento" a todos los que están allí y a todos aquellos por los que pedimos especialmente.

La Consagración nos da el Cuerpo entregado ahora, la Sangre derramada ahora. Es místicamente, la crucifixión del Señor. Y por eso el San Pío de Pietrelcina sufría atrozmente en este momento de la Misa.

Nos reunimos enseguida con Jesús en la Cruz y ofrecemos desde este instante, al Padre, el Sacrificio Redentor. Es el sentido de la oración litúrgica que sigue inmediatamente a la Consagración.

El "Por él, con él y en él" corresponde al grito de Jesús: "Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu". Desde ese momento el Sacrificio es consumado y aceptado por el Padre. Los hombre en adelante ya no están separados de Dios y se vuelven a encontrar unidos. Es la razón por la que, en este momento, se recita la oración de todos los hijos: "Padre Nuestro....."

La fracción del Pan marca la muerte de Jesús.....

La intinción, el instante en el que el Padre, habiendo quebrado la Hostia (símbolo de la muerte...) deja caer una partícula del Cuerpo de Cristo en el Cáliz de la preciosa Sangre, marca el momento de la Resurrección, pues el Cuerpo y la Sangre se reúnen de nuevo y es a Cristo vivo a quien vamos a recibir en la comunión.

La bendición del Sacerdote marca a los fieles con la cruz, como signo distintivo y a la vez como escudo protector contra las astucias del Maligno....

Se comprenderá que después de haber oído de la boca del P. Pío tal explicación, sabiendo bien que él vivía dolorosamente esto, me haya pedido seguirle por este camino...lo que hago cada día...¡y con cuánta alegría!".

viernes, enero 22, 2010

La cena del cordero, Scott Hahn



 

PRÓLOGO Este notable libro reúne varias poderosas realidades espirituales, todas ellas importantes para el creyente cristiano y aparentemente tan diversas, que en una consideración superficial se ven como inconexas: el fin del mundo y la Misa diaria; el Apocalipsis y la Cena del Señor; la rutina de la vida diaria y la parusía,la venida del Señor.Si eres católico de toda la vida como yo, el Dr. Hahn probablemente te dejará con una apreciación de la Misa totalmente nueva. Si has ingresado en la Iglesia o estás pensando en llegar a una plena comunión con ella, entonces te mostrará una dimensión del catolicismo en la que probablemente nunca habías pensado: su escatología o enseñanza acerca del final de los tiempos. De hecho, relativamente pocos católicos se dan cuenta del vínculo que existe entre la celebración de la Eucaristía y el fin del mundo.El rasgo sobresaliente de La cena del Cordero es su conmovedora y lúcida visión de la realidad de la liturgia de la Eucaristía, el acto de culto que nos dio nuestro Sumo Sacerdote la víspera de su muerte. El Dr. Hahn explora esta misteriosa realidad con todo el celo y el entusiasmo de un neoconverso.Solamente puedo contrastar esto con mi propia experiencia: este año celebraré (pacíficamente) mi cincuenta y siete aniversario como monaguillo. Pero cuando Scott me llamó y me pidió, algo cautamente, que le escribiera un Prólogo para su nuevo libro, basado en la más primitiva interpretación escatológica de la Eucaristía dada por los Padres orientales del siglo ii al vi, le respondí con: «bien, por supuesto, eso es lo que he pensado de la Eucaristía durante decenios».La Misa, o Divina Liturgia, como se la llama con más precisión en las Iglesias orientales, es una realidad tan rica que admite tantas aproximaciones teológicas válidas como el entero Misterio de Cristo. La Eucaristía es parte del gran monte vivo que es Cristo, según un símil trazado por los antiguos santos de Tierra Santa. Se puede alcanzar esta montaña desde muchos lados. Esta aproximación escatológica es una de las más fascinantes y fructíferas.Siento siempre una punzada de fastidio cuando veo en una residencia o en un hotel una lista de « servicios religiosos» y observo que se incluye la Misa a las 9 de la mañana. La Misa no es un servicio religioso. Cuando los católicos dicen las oraciones de la mañana, o rezan el rosario, o incluso tienen la Bendición con el Santísimo Sacramento..., eso es un servicio. Es algo que hacemos por Dios, similar a la plegaria pública de cualquier denominación religiosa. Pero el santo sacrificio de la Eucaristía, la Divina Liturgia, no está hecha precisamente, en su esencia, por ningún hombre. Déjame que te diga que soy sacerdote desde hace cuarenta años y nunca he dirigido un «servicio» llamado Misa. He actuado como «sustituto» del Sumo Sacerdote, por usar las palabras de la Iglesia, que enseña que yo estaba ahí actuando in persona Christi, en la persona de Cristo, el Sumo Sacerdote de la Epístola a los Hebreos. La gente no viene a Misa para recibir mi cuerpo y mi sangre, y yo no habría podido dárselos si vinieran a eso. Vienen a una comunión con Cristo.Éste es el elemento misterioso en todos los sacramentos cristianos, incluido el Bautismo. Por esta razón, en caso de gran necesidad cualquiera puede actuar in persona Christi para bautizar, porque es Cristo quien en ese momento bautiza. Es Cristo quien perdona los pecados, Cristo quien prepara tu muerte, Cristo quien ordena o quien bendice el matrimonio.Como los católicos y cristianos ortodoxos que reflexionan sobre este tema (al igual que algunos anglicanos e incluso algunos luteranos), creo que Cristo es el Sacerdote de todos los sacramentos, del mismo modo que nos habla desde cada página de la Sagrada Escritura. Nos sirve en cada sacramento... y nosotros experimentamos de esta manera la vitalidad de su Cuerpo místico.Cuando leas el relato, tan bien expuesto, del Dr. Hahn sobre la Eucaristía entendida como el culto celestial del que habla el Apocalipsis, empezarás a estremecerte con la vitalidad de la gracia.La Misa que celebramos en la tierra es la presentación de la cena de bodas del Cordero. Como pone de relieve el Dr. Hahn, la mayoría de los cristianos o dan de lado al Apocalipsis y sus misteriosos signos, o dan vueltas a sus propias, peculiares y pequeñas teorías sobre quién es quién y a dónde se encamina todo para su final. Como habitante de Nueva York (candidata del siglo xx para el título de Babilonia), me siento encantado con la expectativa de que todo se acabe pronto, incluso la próxima semana. Pero estoy cansado de todos esos profetas de desgracias y sus interpretaciones. ¡Promesas, promesas! A principios del siglo xx,sobreviví a la carrera de varios muchachos que estaban en la corta lista de candidatos al gran anticristo, y al final, nada.Mi amor por el Apocalipsis no se basa en toda esta paranoia de Guerra de las galaxias, sino en la maravillosa visión de la Jerusalén del cielo que se presenta en los capítulos finales del Apocalipsis. Vienen a describir, tanto como se puede, lo que el ojo no vio, ni el oído oyó. Ahora, con la lectura y relectura de La cena del Cordero, muchos otros capítulos se me han abierto con más claridad... describiendo con una forma simbólica a qué se puede parecer la vida eterna de los santos, por usar una frase de San Agustín.Como sabes, fue San Agustín el que insistió en poner el Apocalipsis, junto con la Carta a los Hebreos, en el Canon del Nuevo Testamento en un concilio de obispos africanos reunido a finales del siglo iv. Por citar de nuevo a San Agustín, en la oración podemos, por su gran misericordia, «tocar por un instante esa Fuente de la Vida donde alimenta a Israel para siempre». Pero aparte de estos momentos especiales de contemplación, podemos ver simbólicamente en la celebración diaria de la Misa las realidades del culto celestial del Sumo Sacerdote y su Cuerpo místico. Estoy agradecido al Dr. Hahn por encontrar y devolver a la vida esta visión de los primeros Padres de la Iglesia. Adorar con Cristo en la liturgia es la única cosa que podemos hacer en este mundo que sea una participación real en la vida que esperamos vivir para siempre. Por muy humilde que sea el mobiliario de las iglesias, por muy limitado que sea el entendimiento espiritual de los participantes, cuando estamos en la liturgia de la Misa, Cristo está allí y, misteriosamente, estamos por un momento en la Cena Eterna del Cordero. Lee con atención este libro y aprenderás cómo y por qué. BENEDICT J. GROESCHEL, C.F.R.
 
Leer el libro

miércoles, enero 20, 2010

CONFESARSE...¿PARA QUÉ?





NO es para:
O       Tranquilizar mi conciencia, librándome de un sentimiento de culpa.
O       Simplemente decir “mis pecados” con la formula acostumbrada
O       Borrar los pecados y dejar la conciencia limpia
O       Cumplir una ley de la Iglesia, incomoda para mí
O       Conseguir la salvación por medio de la absolución
O       Poder recibir otro sacramento como: La Comunión, el Matrimonio, el Bautizo de un Hijo, etc.
O       Compensar el haber quebrantado una Ley Divina, como: no ir a la Santa Misa, o robar, etc.
O       Obtener de Dios un beneficio, como: Éxito en los exámenes, un viaje, salud, dinero, empleo, etc.
O       Complacer a alguien, por ejemplo: Al novio(a), a los padres, a un hijo, la esposa, a un santo, etc.
O       Con el pretexto de Confesarse, hacer al Sacerdote algunas consultas sobre temas diversos.

Es para:
P      Ratificar ante la Iglesia mi voluntad de convertirme, y mi decisión de cambiar mi vida
P      Indicar, NO que pequé, sino que he reconocido mi pecado y he decidido colaborar con Dios, en su plan de cambiar mi vida para darme la alegría de la gracia.
P      Hacer visible y apreciable por los sentidos, el hecho de que he pasado de la muere a la Vida; de que he resucitado con Cristo.
P      Reconocer que he fracasado en el intento de ser feliz por mi cuenta; fuera del plan de Dios.
P      Confesar mi Fe en el amor de Dios, que perdona a quien se convierte de Corazón.
P      Afianzar mi entrega incondicional a Dios.
P      Realizar un encuentro trascendental con Cristo en la persona del Sacerdote
P      Expresar que tengo la actitud de cambio y que quiero realizarlo seriamente
P      Restablecer en mi conciencia y en mi persona, el orden que he trastornado con mi egoísmo.
P      Acercarme a Dios presente en la Comunidad, de la cual me he alejado por el pecado.
P      Aceptar el perdón de Dios, con su gracia y con su amistad
P      Solicitar a través del Sacerdote, la Oración de la Iglesia a fin de poder mantenerme firme en el “pacto ” que el Señor vuelve a sellar generosamente conmigo
P      Demostrar con hechos que he aumentado la autenticidad en el mundo
P      Gritar con hechos mi acción dinámica que restablece mi amor.
P      Activar mi entrega, - aún - con sacrificio a los demás.
P      Realizar CON HECHOS, mi compromiso vivo y personal con CRISTO RESUCITADO

COMO CONFESARSE BIEN


“ RECIBID EL ESPÍRITU SANTO. A quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados: a quienes se los retengáis, les quedan retenidos ” (Jn 20, 23)

PREPARACIÓN PARA LA CONFESIÓN
¿Qué se necesita para confesarse bien?
A-       Examen de conciencia. Que consiste en recordar todos los pecados que hemos cometido después de la última confesión bien hecha
B-       Arrepentimiento. Que consiste en sentir sincero dolor por haber ofendido a Dios; y detestar el pecado. Para alcanzar el arrepentimiento hay que pedírselo a Dios.
C-       Propósito de la enmienda. Que consiste en decidirse firmemente a no volver a pecar; en estar dispuestos a evitar el pecado. Cueste lo que cueste.
D-       Confesión. Que consiste en decirle al sacerdote todos los pecados que hemos descubierto en el examen de conciencia. Esta confesión de los pecados debe ser:
§        Sincera. Es decir, sin querer engañar al Sacerdote, pues a Dios es imposible engañarlo.
§        Completa. Es decir, sin callarse ningún pecado.
§        Humilde. Es decir, sin altanería ni arrogancia
§        Prudente. Es decir, que debamos usar palabras adecuadas y correctas, y no debemos nombrar personas, ni descubrir pecados ajenos.
§        Breve. Es decir, sin explicaciones innecesarias y sin mezclarle otros asuntos.
E-       Satisfacción. Que consiste en cumplir la penitencia impuesta por el Sacerdote, con la intensión de reparar los pecados cometidos. Es obligatorio cumplir la penitencia, por que es parte del mismo sacramento
GUIA PARA HACER EL EXAMEN DE CONCIENCIA:
Para facilitar el examen de conciencia, se presenta a continuación una guía en forma de preguntas, lea despacio, medite cada pregunta,  si lo desea, haga una lista de sus pecados para que nada se lo olvide cuando llegue el momento de confesarlo ante el Sacerdote.

¿Cuánto tiempo hace que me confesé por última vez?
¿Cumplí completamente la penitencia que me impuso el Sacerdote?
¿Se me olvidó o callé algún pecado grave en confesiones anteriores? ¿Cuáles?

A- ¡AMARÁS AL SEÑOR TU DIOS CON TODO TU CORAZÓN, CON TODA TU ALMA Y CON TODAS TUS FUERZAS!. . .

1-       ¡AMAR A DIOS SOBRE TODAS LAS COSAS!

“Yo, el Señor, soy tu Dios, que te ha sacado del país de Egipto, de la casa de servidumbre. No habrá para ti otros dioses delante de mi. No te harás escultura ni imagen alguna ni de lo que hay arriba en el cielo, ni de lo que hay abajo en la tierra, ni de lo que hay en las aguas debajo de la tierra. No te postrarás ante ellas ni les darás culto.” (Ex 20, 2-5; Dt 5,6-9)
“Está escrito: Al Señor tu Dios adorarás, solo a él darás culto” (Mt 4,10)
=       ¿Creo en Dios? ¿Doy testimonio de El? ¿Tengo en El una fe y una confianza firme y completa?
=       ¿Dudo, o rechazo como verdadero lo que Dios ha revelado en las Escrituras (La Sagrada Biblia)? ¿Dudo o rechazo los dogmas de fe?
=       ¿Me he desesperado, llegando a dudar de la bondad de Dios, de su justicia, de sus promesas y de su misericordia?
=       ¿He presumido de que con mis capacidades puedo salvarme sin la ayuda de lo alto?
=       ¿He presumido de que Dios me salvará de todas maneras, aun sin conversión y sin mérito?
=       ¿He sido indiferente, despreciando la acción y la fuerza de Dios en mi vida?
=       ¿He respondido a la acción de Dios con tibieza?
=       ¿He cultivado un enfermizo orgullo propio, que me ha llevado a odiar a Dios?
=       ¿Le he dedicado suficiente tiempo a la Dios en la oración personal y comunitaria?
=       ¿He hecho las cosas que requieren sacrificio, - con verdadero amor – y ofreciéndoselas al Señor?
=       ¿He incumplido en todo o en parte alguna promesa hacha a Dios o a su Iglesia?
=       ¿He sido supersticioso, o sea le he atribuido una importancia de algún modo mágica a ciertas prácticas legítimas o necesarias?
=       ¿He creído y/o consultado y/o usado: supersticiones, hechicerías, brujerías, magias, (incluso la “blanca”), adivinos, quiromancia, “médium”, agüeros, horóscopos, cartas de naipe, taza de chocolate y cosas parecidas; al igual que riegos, sahumerios, talismanes, pencas de sábila, filtros, maleficios, sortilegios, cábala, tarot, carta astral, alquimia, tabla ouija, santería, amuletos, Vudú, gurues, shamanismo, numerología, espiritismo, “Yo Soy”, necromancia, cuarzos, piedras, mantras, medallas, etc. Y todo tipo de “objetos con poder”? (Dt 18, 10-12; Jr 29, 8)
=       ¿He honrado y/o reverenciado y/o adorado a una criatura (cualquiera que sea) en lugar de Dios?; como por ejemplo al dinero, al poder (o a los poderosos), al placer, o a cosas materiales (como carros y prendas que se colocan por encima de Dios)
=       ¿He puesto fe, y/o he practicado, y/o me he dejado llevar por grupos, sectas, o movimientos no cristianos, o que mezclan la verdad de Jesucristo con otras ideologías; llegando a tener “hasta nueve verdades Cristianas y una gran mentira disfrazada por el demonio”?               Por ejemplo: El poder mental, la reencarnación, la falsa metafísica, el método Silva, el ocultismo , el espiritismo, la astrología, el tarot, la meditación trascendental, el Yoga, el gnosticismo, el i-chin, “los viajes astrales”, los gurues, el inside, el avance, la dianética, la medicina holistica, la parapsicología, la sofrología: la radiestesia y la homeopatía y la acupuntura; cuando van acompañadas de prácticas esotéricas, la hipnosis: la autohipnosis, las regresiones, la lectura del áurea, la terapia de olores y esencias florales, el esoterismo, la teosofía, el rosacruzismo, el budismo, el krishna, la “canalización de espíritus o cháneling” y todo lo relacionado con el “new age” o la nueva era. Al igual que las sectas de los Mormones o Testigos de Jehová que no creen en Jesucristo como hijo de Dios. (2 Tm 4, 3-4; 1 Tm 4,1)
=       ¿He tentado a Dios, o sea, que lo he puesto a prueba, dudando de su palabra, o de su obra o de su bondad, o de su omnipotencia o de su amor y poder?
=        ¿He cometido sacrilegio, o sea, que he profanado o tratado indignamente los sacramentos y las otras acciones litúrgicas, así como las personas (Sacerdotes y religiosos), las cosas y los lugares consagrados a Dios?. ¿He tratado sacrilegamente la EUCARISTÍA?
=       ¿He comprado o vendido, artículos espirituales bendecidos?
=       ¿He sido ateo, o materialista practico (agnóstico), he rechazado o negado la existencia de Dios?
=       ¿He ORADO muy poco o casi nada, olvidándome de ofrecerle al todopoderoso mi trabajo amoroso y darle gracias en oración al levantarme, al acostarme y al recibir los alimentos?
=       ¿Me he acercado indignamente a recibir algún sacramento?

2-      ¡NO JURAR SU SANTO NOMBRE EN VANO!

“No tomarás en falso el nombre Santo del Señor tu Dios”. (Ex 20, 7; Dt 5, 11; Lv 19, 12)
“Se dijo a los antepasados: no perjurarás. . .Pues yo os digo que no juréis en modo alguno” (Mt 5, 33-34)

=       ¿He empleado el nombre de Dios en cosas diferentes a Alabarlo, Bendecirlo y Glorificarlo?
=       ¿He abusado del nombre de Dios, es decir, he usado inconvenientemente el nombre de Dios, de Jesucristo, del Espíritu Santo, de la Santísima Virgen María, o de algún Santo?
=       ¿He hecho promesas a otras personas en nombre de Dios, comprometiendo el honor, la fidelidad, la veracidad, y la autoridad divina? ¿He sido infiel a esas promesas?
=       ¿He blasfemado, o sea que he proferido contra Dios – interior o exteriormente – con palabras de odio, de reproche de desafío? ¿He injuriado a Dios, faltándole al respeto en las expresiones?
=       ¿He jurado en falso, sin necesidad, sin prudencia, o por cosas de poca importancia?
=       ¿He perjurado, o sea que he hecho promesas que no tengo intención de cumplir?
=       ¿He jurado hacer algún mal? ¿He reparado el daño que haya podido seguirse?

3-      ¡SANTIFICAR LAS FIESTAS!

“Recuerda el día del Sábado (hoy el Domingo) para santificarlo. Seis días trabajarás y harás todos tus trabajos, pero el día séptimo de día de descanso para el Señor, tu Dios. No harás ningún trabajo” (Ex 20, 8-10; Dt 5, 12-5)
“El Sábado ha sido instituido para el hombre y no el hombre para el Sábado. De suerte que el Hijo del hombre también es Señor del Sábado” (Mc 2, 27-28)

=       ¿He trabajado o he hecho trabajar sin necesidad urgente en día de precepto?
=       ¿He utilizado mi tiempo del día de precepto, en actividades indecorosas u otras diferentes al compartir familiar y crecimiento espiritual? (Estudio de las Sagradas Escrituras, reflexión, meditación, cultura, etc. Que favorece el crecimiento de la Vida Interior, Familiar y Cristiana)
=       ¿He faltado deliberadamente a la celebración Eucarística (La Misa) de algún Domingo o día festivo?
=       ¿Me he distraído voluntariamente durante la Eucaristía y/o he asistido físicamente, pero con “el corazón y la mente en otro lugar”?.
=        ¿He observado la abstinencia los viernes de cuaresma? ¿He ayunado los miércoles de ceniza y el Viernes Santo?
=       ¿Me he confesado lo antes posible después de cometer algún pecado mortal?
=       ¿He ayudado a la Iglesia en sus necesidades, en la medida que puedo?

B- “AMARÁS A TU PRÓJIMO COMO A TI MISMO”.


4-     ¡HONRAR A PADRE Y MADRE!.

“Honra a tu padre y a tu madre, para que se prolonguen tus días sobre la tierra que el Señor tu Dios te va a dar.” (Ex 20,12)
“Hijos obedeced a vuestros padres en el Señor; porque esto es justo: *Honra a tu padre y a tu madre*, tal es el primer mandamiento que lleva consigo una promesa: *para que seas feliz y se prolongue tu vida sobre la tierra*” (Ef 6, 1-3; Dt 5, 16)

HIJOS

=       ¿He irrespetado a mis padres?. ¿He tenido sinceras actitudes de gratitud y amor con ellos?
=       ¿He desobedecido a mis padres y superiores en cosas importantes?
=       ¿Tengo un desordenado afán de independencia que me lleva a recibir mal las indicaciones de mis padres, simplemente porque me lo mandan? ¿Me doy cuenta que esta reacción está ocasionada por la soberbia?
=       ¿Los he amenazado o maltratado de palabras o de obras, o les he deseado algún mal grave o leve?
=       ¿He dejado de ayudarle a mis padres en sus necesidades espirituales o materiales, pudiéndolo hacer esforzándome?

=       ¿Me enfado y peleo con mis hermanos y compañeros? ¿He dejado de hablarme con ellos y no pongo los medios necesarios para la reconciliación?
=       ¿He dado mal ejemplo a mis hermanos y/o compañeros; y he sido egoísta y/o envidioso, queriendo siempre sobresalir, tener razón, etc.?
=       ¿Me he dejado llevar del mal genio y me enfado con frecuencia sin motivo justificado?
=       ¿Me he sentido responsable ante mis padres del esfuerzo que hacen por que yo me forme, estudiando con intensidad, y cumpliendo con todo el plantel educativo?
=       ¿Respeto toda autoridad a la que estoy sometido, y miro a estos superiores como representantes de Dios que los ha instituido ministros de sus dones? (Rm 13, 1-2)

PADRES

=       ¿He degradado el amor conyugal a una simple e irresponsable procreación, sin importarme hacer algo para la educación moral y formación espiritual de dichos seres fundados?
=       ¿He dado mal ejemplo a mis hijos, no cumpliendo con mis deberes religiosos familiares, o profesionales?.
=       ¿He corregido siempre a mis hijos con firmeza, con justicia y con amor – por su bien –?
=       ¿He cumplido la responsabilidad de evangelizar a mis hijos desde la primera edad, enseñándole los misterios de la fe, mediante el testimonio de vida cristiana de acuerdo con el Evangelio?
=       ¿He prevenido e instruido a mis hijos sobre las malas compañías señalándole los peligros?
=       ¿Los he forzado a recibir algún Sacramento, sin la debida preparación?
=       ¿He impedido que mis hijos sigan la profesión o la vocación que Dios les indica y desea para ellos; les he puesto obstáculos o los he aconsejado mal a propósito?
=       ¿Permito que estudien o trabajen en lugares donde corre peligro su alma o su cuerpo?
=       ¿He tolerado escándalos o peligros morales o físicos entre las personas que viven en mi casa?
=       ¿Procuro hacerme amigo de mis hijos? ¿Les doy a conocer como es el origen de la vida, acomodándome a su mentalidad y capacidad de comprensión?
=       ¿En la vida familiar, me enojo con facilidad y me falta la amabilidad que expreso con extraños?
=       ¿He reñido con mi cónyuge? ¿Ha habido malos tratos do palabra y/o de obra?
=       ¿He abandonado parcial o totalmente a mi cónyuge y/o a mis hijos o padres?
=       ¿He dejado de ayudar en las necesidades espirituales o materiales a las personas que me rodean; pudiendo hacerlo – aún – con esfuerzo?
=       ¿He procurado ganar lo suficiente, y no malgastado, para poder mantener dignamente a mi familia?
=       ¿He elegido un establecimiento educativo, donde BIEN se nos ayuda, en la tarea de educar Cristianamente a nuestros(s) hijo(s)?
=       ¿En el trabajo o en otra actividad, he ordenado o establecido cosas contrarias a la dignidad de las persona y a la ley natural?

5-      ¡NO MATAR!.

“No matarás” (Ex 20, 13)
“Habéis oído que se dijo a los antepasados: “No matarás”; y aquel que mate será reo ante el tribunal. Pues yo os digo: Todo aquel que se encolerice contra su hermano, será reo ante el tribunal”. (Mt 5, 21- 22)

=       La vida humana es sagrada. ¿He matado? ¿Me he atribuido el derecho de matar de modo directo y voluntario a un ser humano, sea el que sea?
=       ¿Le he hecho a alguna persona, algo, con intención de provocar indirectamente su muerte ?
=       ¿Le he negado la asistencia a cualquier persona en estado de peligro?
=       ¿He llegado a herir a alguien? ¿He conducido irresponsablemente cualquier vehículo, colocando en riesgo mi vida y de los acompañantes?
=       ¿He participado indirectamente y con conocimiento previo en cualquier acto donde se asesine a alguna persona, y no he puesto mi total empeño para prevenirlo?
=       ¿He participado directa o indirectamente en algún aborto provocado?(Jr 1.5). (Se incurre en excomunión ipsefacto; o sea que es una forma como la Iglesia, manifiesta la gravedad de este crimen)
=       ¿He practicado la eutanasia, o sea, que he puesto fin  a la vida de personas disminuidas, enfermizas o moribundas, o he consentido o ayudado a ello por acción o por omisión?
=       Somos administradores y no propietarios de la vida que Dios nos ha confiado. ¿He intentado suicidarme? ¿He cooperado voluntariamente en el suicidio de alguien?
=       El escándalo es la actitud o el comportamiento que induce a otro a hacer el mal. El que escandaliza se convierte en tentador de su prójimo; y puede ocasionar la muerte espiritual ¿Por acción u omisión he escandalizado a alguien, arrastrándolo deliberadamente a una falta grave? (Tm 18,6)
=       ¿Considero a mi cuerpo como un “Valor absoluto”, llegando a sacrificar todo a él, a idolatrar la perfección física y el éxito deportivo; llevándome a un relativo culto al cuerpo?
=       ¿He abusado de la comida, del alcohol o licores, del tabaco o cigarrillo, o de las medicinas?
=       ¿He usado drogas o sustancias alucinógenas? ¿He producido, y/o traficado, y/o negociado con sustancias que incitan prácticas graves, contrarias a la ley moral?
=       ¿He usado mensajes subliminales para dominar la voluntad de las personas?
=       ¿He puesto en peligro mi salud mental y espiritual, al querer distraerme con música que contiene mensajes subliminales que incitan a practicas de violencia, rebeldía y otras coas contrarias a Jesucristo?
=       ¿He participado directa o indirectamente en secuestros, actos de terrorismo o torturas?
=       ¿He participado en amputaciones, mutilaciones, o esterilizaciones realizadas a personas inconscientes?
=       ¿He ayudado a los moribundos, a permanecer dignamente sus últimos momentos; acompañándolos en oración, y cuidando que reciban a tiempo los sacramentos?
=       ¿Tengo en mi “Corazón” un deseo de venganza por el mal que me han causado? (Mt 5,22)
=       ¿Siento odio, rencor o resentimiento por alguien; le he deseado el mal? ¿Quiero sanarme de estos sentimientos? (Mt 5, 44-45)
=       ¿He evitado todo conflicto, pelea o guerra a medida de mis capacidades?

6-      ¡NO COMETER ACTOS IMPUROS!

“No cometerás adulterio”. (Ex 20, 14; Dt 5, 17)
“Habéis oído que se dijo: “No cometerás adulterio”. Pues yo os digo: Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón” (Mt 5, 27-28)

=       ¿Me he dejado dominar por al pasiones? (Para dominar las pasiones se requiere primero que todo, contar con la gracia de Dios, y hacer un esfuerzo reiterado en todas las edades de la vida; la obediencia a los mandamientos divinos, la práctica de las virtudes morales, y en especial, la fidelidad en la oración)
(La Castidad es un don de Dios, una gracia y un fruto del trabajo espiritual).
=       ¿He faltado a la castidad por lujuria (deseo o goce desordenado de placer sexual), por masturbación o pornografía (actores, comerciantes, público)?
=       ¿He fornicado? (Acto carnal entre hombre y mujer no vinculados en el matrimonio)
=       ¿He manchado mi cuerpo en la prostitución? ¿Propicio la prostitución o negocio con ella?
=       ¿He forzado o agredido con violencia la intimidad sexual de una persona?(Incluso cónyuge) ¿He cometido incesto? (Violación grave cometida por los padres o educadores con los niños a su cargo)
=       ¿He tenido relaciones carnales homosexuales? (Rm 1, 24-27; 1 Co 6, 10; 1 Tm 1, 10; Gn 19, 1-29)
=       Si tengo tendencias homosexuales instintivas, ¿He unido en oración mis dificultades al sacrificio de la Cruz de Cristo buscando siempre la práctica de la castidad mediante el dominio de sí mismo y ayudado por la gracia sacramental en la práctica constante de la comunión y demás sacramentos?
ESPOSOS
=       ¿He sido completamente fiel en mi matrimonio? (Mt 5, 32; 19, 6; Mc 10,11; 1 Co 6, 9-10; Os 2, 7)
=       ¿He roto el contrato matrimonial con el divorcio? (Mc 10, 9)
=       ¿He vivido en poligamia?. ¿He dejado esas relaciones conyugales ilícitas?. ¿Estoy cumpliendo con los deberes contraidos con esa(s) mujer(es) y sus hijos?
=       ¿He tenido relaciones carnales cometiendo el grave incesto?. (1 Co 5, 4-5; Lv 18, 7-20).
=       ¿He vivido en “Unión libre” o en concubinato o en “Unión a prueba”?
=       No tengo hijos y ¿He evitado la fecundación en mi matrimonio?
=       ¿He usado métodos anticonceptivos diferentes a los que exigen una continencia periódica (para las relaciones sexuales por pocos días), y una autoobsrvación; permitiendo así, utilizar el recurso de los períodos infecundos? (Son contrarios por ejemplo: condón, pastas, espumas, óvulos, inyecciones, fármaco antiovulantes, etc.)
=       ¿He usado o propiciado métodos anticonceptivos microabortivos que obligan a salir dl útero al feto ya fecundado en las trompas? (Por ejemplo: la “T”, la “S”, y demás objetos físicos que se introducen en el útero).
=       ¿He utilizado técnicas reprobables de fecundación artificial, o de esterilización directa (ligadura de trompas, vasectomía); olvidando la voluntad de Dios?
=       He utilizado el “onanismo” o coito interrumpido? (Ver génesis 38, 9-10).

7-      ¡NO ROBAR!

“No robarás” (Ex 20, 15; Dt 5, 19). (Mt 19,18)

=       ¿He tomado o retenido o cogido injustamente cualquier bien ajeno, contra la voluntad razonable de su dueño?
=       ¿He defraudado, engañado o estafado a alguien en algún negocio o actividad mercantil?
=       ¿He pagado salarios injustos, que no están acordes al desempeño de la persona?
=       ¿He elevado los precios de mis bienes, especulando con la ignorancia o las necesidades ajenas?
=       ¿He participado de alguna manera en la corrupción mediante la cual se trata de cambiar el proceder correcto por “El que más convenga”?
=       ¿He trabajado mal, he robado tiempo de mi trabajo, he defraudado a mis patrones?
=       ¿He defraudado fiscalmente al Estado, en los impuestos justos y razonables que se revierten en beneficios a la comunidad? (ver justicia comunitaria y justicia distributiva 2409 – 2413 nuevo Catecismo)
=       ¿He falsificado documentos o utilizado actos engañosos?
=       ¿He despilfarrado mis bienes o los que he tenido a cargo? ¿He gastado en exceso o en cosas suntuarias, buscando desmedido placer o prestigio?
=       ¿He causado daños a las propiedades públicos o privadas?
=       ¿He incumplido promesas o contratos moralmente justos? ¿He faltado sin justa causa en contratos comerciales, de venta o compra, de arriendo o de trabajo, etc.?
=       ¿He apostado injustamente, o he hecho trampas en el juego de azar, causando perjuicio?
=       ¿He invertido en mascotas, sumas de dinero altas, que ayuden a remediar mejor la miseria humana?
=       ¿He hecho sufrir inútilmente a algún animal? ¿He sacrificado sin necesidad la vida de in animal?
=       ¿He trabajado, colocando el lucro personal como la norma exclusiva y el fin único de mi actitud económica; olvidándome de los derechos fundamentales de mis trabajos, y olvidándome de realizar mi trabajo, como servicio a los demás? “no podéis servir a Dios y al dinero”  (Mt 6, 24; Lc 16, 13)
=       ¿He ayudado con amor a  los pobres? ¿He practicado las obras de misericordia, y la caridad?

8-      ¡NO LEVANTAR FALSOS TESTIMONIOS NI MENTIR! .

“No darás testimonio falso contra tu prójimo” (Ex 20, 16)
“Sea vustro lenguaje: Sí, sí; no, no; que lo que pase de aquí viene del maligno” (Mt 5, 37).

=       ¿He dicho mentiras?. ¿He dicho mentiras con la intención de engañar? (Ef 4, 25).
=       ¿He dado un falso testimonio públicamente? (Pr 19, 9).
=       ¿He cometido “perjurio”, o sea, he dicho bajo juramento cosas contra la verdad?.
=       ¿He dañado la reputación de alguien; con actitudes o palabras injustas?.
=       ¿He enjuiciado un defecto moral del prójimo, - incluso tácitamente -, sin tener fundamentos suficientes para realizar dicho juicio?.
=       ¿He cometido “maledicencia”, o sea, que sin razón objetivamente válida, he manifestado los defectos y faltas del prójimo, a otras personas que no conocían dichos defectos?. (Si 21, 28)
=       ¿He calumniado, mediante palabras contrarias a la verdad, dañando la reputación de otros, y dando ocasión de juicios falsos respecto a ellos?
=       ¿He halagado o adulado - a otra persona -, en la malicia de sus actos, en la perversidad de su conducta, haciéndome cómplice de vicios y pecados graves.?
=       ¿He faltado contra la verdad por vanagloria o jactancia; o por ironía?
=       ¿He faltado al revelar los “secretos profesionales”; o al no guardar las confidencias hachas bajo secreto? (Si 22, 22)
=       ¿He escuchado conversaciones contra la voluntad de los que la mantenían? ¿He abierto o leído correspondencia u otros escritos contra la voluntad de sus dueños?
=       ¿He hablado mal de los demás, con el pretexto de “que me contaron o de que se dice por ahí”?

9-      ¡NO CONSENTIR PENSAMIENTOS IMPUROS, Y NO DESEAR LA MUJER DEL PRÓJIMO! .

“No codiciarás la casa de tu prójimo, ni codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su sierva ni su buey, ni su asno, ni nada que sea de tu prójimo” (Ex 20, 17).

=       ¿He luchado contra la concupiscencia de la carne, es decir, contra ese deseo o apetito sensible que lucha contra el espíritu? (Ga 5, 16. 17. 24; Ef 2, 3)
=       ¿He orado para alcanzar de Dios la gracia de la Pureza y la “limpieza de corazón”?
=       ¿He luchado por la pureza de la mirada exterior e interior; mediante el rechazo de toda complacencia en los pensamientos impuros?. “la vista despierta la pasión de los insensatos” (Sb 15, 5).
=       ¿He faltado contra el pudor del cuerpo, que es modestia y discreción como contra el pudor de los sentimientos?
=       ¿Me he dejado llevar por las pasiones de la moda, usando públicamente vestidos o prendas que excitan sensualmente a personas del otro sexo, o causan miradas, deseos o pensamientos indecorosos?.
=       ¿He participado de alguna manera en pornografía, o en actos o espectáculos exhibicionistas?.
=       ¿He irrespetado y/o lesionado el pudor de los niños o adolescentes?.

10-    ¡NO CODICIAR LOS BIENES AJENOS!

“No codiciarás... nada que sea de tu prójimo” (Ex 20, 17).
“Donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón” (Mt 6, 21)

=       ¿He codiciado o deseado enfermizamente los bienes ajenos?.
=       ¿He caído en la avaricia, o sea en la pasión inmoderada por las riquezas materiales, y el poder sobre ellas? “El ojo del avaro no se satisface con su suerte” (Si 14, 9)
=       ¿He sentido envidia, o sea , he sentido como “tristeza” ante el bien o triunfo de los demás, y un deseo desordenado de poseer u obtener lo mismo, aunque sea en forma indebida?.
=       ¿He deseado mal grave al prójimo?.
=       ¿He estado muy apegado a las cosas terrenas y ocupo todo mi tiempo en acumular riquezas?

DIFERENCIA ENTRE PECADO MORTAL Y VENIAL (1 Jn 5, 16-17)


EL PECADO MORTAL: Destruye el principio vital de la caridad en el corazón del Hombre. Por una infracción grave de la ley Divina, aparta al hombre de Dios, que es su fin último. Para que sea pecado mortal se requieren tres condiciones: 1- Violar uno de los mandamientos en materia grave. 2- Plena conciencia. 3- Entero conocimiento. El pecado mortal si no es borrado por el arrepentimiento y el perdón de Dios, causa la exclusión del Reino de Cristo y la muerte eterna del infierno.

EL PECADO VENIAL: Deja subsistir la caridad, aunque la ofende y la hiere. El pecado venial impide el progreso del alma; merece penas temporales. El pecado venial deliberado y que permanece sin arrepentimiento, nos dispone poco a poco a cometer el pecado mortal. Dicho  pecado venial no rompe la alianza con Dios; no priva de la gracia santificante, de la amistad con Dios, de la caridad, ni por tanto, de la bienaventuranza eterna.


ORACIÓN PARA PEDIR A DIOS EL ARREPENTIMIENTO:
Señor y Dios mío, por medio de la Virgen María: Ayúdeme a descubrir el mal que he hecho y el bien que he dejado de hacer, toca mi corazón para que con sinceridad me convierta a Ti. Restaura en mí tu amor para que resplandezca en mi la vida a la imagen de tu hijo Jesucristo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos...amén.

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