lunes, agosto 09, 2010

ESTEN PREPARADOS

Maíz

El médico revisaba a Francisco de Asís. Y de pronto hizo un gran silencio. El Pobrecillo intuyó que algo malo pasaba, y le preguntó que sucedía. El médico quiso ser sincero y le dijo: "Francisco, a ti no te puedo mentir. Debes preparar tus cosas porque pronto vas a morir"  No se  como tomaría cualquiera de nosotros esa fatal noticia… pero para Francisco, fue motivo de alegría. Dijo: "Bienvenida, hermana muerte, porque me vas a llevar con Dios." Y en una hermosa oración que había compuesto para alabar a Dios por todo lo existente, añadió un verso: "Alabado seas, mi Señor, por nuestra hermana, la muerte corporal, de la que ningún ser viviente podrá escapar. Dichoso a quien encuentre haciendo tu santa voluntad, pues la muerte segunda no le hará mal."  Le puso música a esta poesía, y convocó a los frailes que mejor cantaban  y tocaban algún instrumento , y se puso a cantarla noche y dia, alegre y feliz.  Estaba alojado en el palacio del obispo, quien quería que Francisco estuviera bien atendido. Pero la gente de alrededor empezó a murmurar… y un día llegó el ministro general muy enojado, y le dijo: "Francisco,  ¿que escándalo es este? La gente está murmurando, y dice que los frailes estamos contentos porque te vas a morir." Y el Pobrecillo dijo con asombro: ¿Y cómo… no están contentos? Oye, voy a ir a la casa de mi Padre celestial, voy a contemplar cara a cara al Jesús amado de mi alma. Voy a recibir un abrazo de mi Madre santísima. Voy a recibir el pago de una vida de trabajos y sacrificios… ¿Y no quieren que este contento?."  Y tomando sus cosas, salió de inmediato del palacio y de la ciudad, y se dirigió al convento de Santa María de los Ángeles, en la llanura que rodea Asís.  Y ahí pudo cantar todo lo que le diera la gana, sin molestar a nadie. Y cantando, en medio de un salmo, entregó confiadamente su alma al Señor.

A muchos tal vez se les haga extraña la actitud de Francisco… pero lo cierto es que el no tuvo miedo a la muerte, porque estaba preparado. Estaba, como dice el evangelio de hoy, con su túnica puesta y su lámpara encendida, a la vigilante espera de la llegada de su Señor. Hay gente por ahí sembrando miedo, anunciando el fin del mundo… pero si nosotros estamos haciendo lo que es debido, no tenemos por que tener miedo.

Hoy Jesús nos dice: No tengan miedo, porque el Padre ha tenido a bien darles su Reino. El único costo es desearlo de todo corazón y orientar hacia allá nuestra vida. Lo cual implica estar alerta, atentos a lo que Dios nos va pidiendo a cada instante de la vida. Vigilantes, como el padre de familia que protege su casa, o como el buen administrador al que en cualquier momento se le puede pedir cuenta de su administración.

¨Grandes cosas hemos prometido a Dios, mayores nos están prometidas. El deleite del mundo es breve, y la condenación es eterna. El padecer por Dios es corto, y la gloria será infinita.

ESTEMOS PUES PREPARADOS, Y VIVAMOS SIN TEMOR

Seguidor del Catesismo de la Iglesia

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