miércoles, junio 25, 2008

Único Vocero oficial de Nuestro Señor Jesucristo

¡el Papa Benedicto XVI!!!


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El Papa recupera ante 60.000 fieles la comunión de rodillas
Desde el concilio Vaticano II, la genuflexión fue relegada a ámbitos tradicionalistas

Tras recuperar la misa en latín, el papa Benedicto XVI dio ayer (15 de Junio) en Brindisi, ante 60.000 fieles, un paso más en la restauración de viejos usos litúrgicos: dio la comunión a los participantes en la misa arrodillados, práctica en desuso desde los últimos 40 años.

Benedicto XVI ya había hecho lo mismo en la última misa pública que celebró, el 22 de mayo en la iglesia de San Juan de Letrán en Roma, pero con público reducido.
Desde ahora, los fieles elegidos para recibir la comunión del Papa deben arrodillarse y recibir la hostia directamente en la boca.

Desde el concilio Vaticano II (1962-1965), es práctica corriente que los fieles reciban la hostia de pie y en las manos, como lo es recibirla en la boca y de pie. La genuflexión no fue prohibida pero quedó reservada a ámbitos tradicionalistas. De este modo, el Papa quiere dar ejemplo al clero.
"Nosotros, los cristianos, nos arrodillamos sólo ante el Santísimo Sacramento porque, en él, nos sabemos y creemos estar en presencia del único y verdadero Dios", dijo el 22 de mayo. "Estoy convencido de la urgencia de dar de nuevo la hostia directamente en la boca a los fieles, sin que la toquen" y "de volver a la genuflexión en el momento de la comunión como signo de respeto", agregó.

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Proponen en el Sínodo la Comunión en la boca,
alentar la confesión y el ayuno eucarístico


VATICANO, 05 Oct. 05 / 12:10 pm (ACI <http://www.aciprensa.com/> ).- Durante la Congregación General del martes por la tarde, dos obispos presentaron propuestas formales para recuperar la reverencia en la Eucaristía : Retornar a la comunión en la boca y promover la confesión y el ayuno eucarístico con más intensidad.

Mons. Jan Pawel Lenga, de Karaganda (Kazakistán), –prelado que sufrió la persecución soviética– recordó los días en que la Eucaristía debía celebrarse a escondidas y lamentó que "entre las innovaciones litúrgicas en el mundo occidental, hay dos que oscurecen en cierto modo el aspecto de centralidad y el carácter sagrado de la Eucaristía : La desaparición del sagrario del centro y la distribución de la comunión en la mano".

La comunión en la mano, dijo el Mons. Lenga, "se está divulgando e incluso imponiendo por comodidad, como si fuera una especie de moda". "Me gustaría hacer, por tanto, con humildad, las siguientes propuestas concretas: Que la Santa Sede establezca una norma universal motivada, según la cual el modo oficial de recibir la comunión sea en la boca y de rodillas (Gloria a Dios! Que maravilloso!); la comunión en la mano debería reservarse al clero", agregó el Obispo.

Mons. Lenga señaló que "los obispos de los lugares donde se ha introducido la comunión en la mano, actúen con prudencia pastoral y reconduzcan gradualmente a los fieles al rito oficial de la comunión, válido para todas las Iglesia locales".

Por su parte, Mons. Lorenzo Voltolini, Obispo Auxiliar De Portoviejo (Ecuador), señaló que "la abstinencia de la celebración de la Misa el viernes de Cuaresma debería ayudar a los fieles a sentir más hambre del alimento eucarístico y a los sacerdotes les daría la posibilidad de ponerse a disposición de los fieles que quieran recibir el sacramento de la Penitencia , estableciendo entre los dos sacramentos una relación de igualdad en dignidad y necesidad".

"Muchos fieles –comentó el Prelado– no se confiesan, no sólo porque no creen en la eficacia de la Confesión o porque han perdido el sentido del pecado, sino simplemente porque los sacerdotes no tienen tiempo para confesar, o porque, solos en la parroquia, no pueden celebrar la Eucaristía y la Penitencia al mismo tiempo".

"Propongo que se sugiera o al menos que se permita a las diócesis o a las conferencias nacionales que pidan que se instituya, preferentemente en Cuaresma y quizá el viernes, el día del ayuno eucarístico, que se viva no sólo como día de ausencia eucarística, sino como preparación y espera de la Eucaristía ", dijo Mons. Voltolini.

"Esto no debería ser considerado una interrupción de la costumbre de celebrar cada día la Eucaristía , sino un modo para valorar el misterio pascual de Jesucristo, igualmente celebrado en la Penitencia y en la Eucaristía , en la totalidad y en la complementariedad de los dos sacramentos", concluyó

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