miércoles, octubre 08, 2014

El 'hazlo tu mismo' se convierte en un gran negocio emergente


INNOVADORES Maker Fair Roma

  • El movimiento Maker evoluciona de afición a negocio gracias al código abierto y a las previsiones de crecimiento del Internet de las Cosas en los próximos años

Prototipo de una impresora 3D de tatuajes presentado en la Feria Maker...

Prototipo de una impresora 3D de tatuajes presentado en la Feria Maker de Roma.

Actualizado: 08/10/2014 11:23 horas

No son simples amantes del bricolaje. Su pasión les convirtió en artesanos del siglo XXI. Pero querían más. La explosión de tecnologías como la impresión 3D o las plataformas de hardware y software abierto, con Arduino como principal motor, llevó a estos manitas a un nivel superior, el del movimiento Maker. Esta nueva cultura, originaria de Estados Unidos, incluye a artistas, diseñadores, ingenieros o arquitectos con catalizador común: el entusiasmo por crear soluciones tecnológicas con sus propias manos. Ahora están volviendo a mudar la piel. ¿Por qué no comercializar sus inventos? No es extraño que esta corriente esté evolucionando de simple hobby a la creación de empresas de proyección mundial, con el Internet de las Cosas en la diana. Un cambio de paradigma que llega con fuerza. ¿Una muestra? Las 600 startups de todos los rincones del planeta que se reunieron en la edición europea de la Feria Maker celebrada en Roma. Todavía son jóvenes, pero tienen muchos factores a su favor.

«Muchos de los productos de las grandes compañías no se materializan porque no están diseñados para resolver los problemas de las personas», afirma el cofundador de Arduino, Massimo Banzi, codirector de la Feria Maker en Roma. El visionario cree que el movimiento Maker puede ser la solución para el Internet de las Cosas, que en 2020 promete conectar 50 billones de objetos. «Las grandes compañías se están aliando en consorcios para que los ciudadanos no tengamos que pensar en que las personas se convertirán en el producto», comenta. Banzi destaca que estas agrupaciones empresariales «capturarán cada instante de nuestras vidas y compartirán libremente nuestra información entre ellos». La única protección ante este poder, a su juicio, es «la innovación con código abierto».

Una opinión con la que coincide Ayse Ildeniz, vicepresidenta del grupo de Nuevos Dispositivos y responsable de Estrategia y Desarrollo de Negocio de Intel Corporation. «Hemos conocido a cientos y cientos de pequeñas compañías que ya están monetizando sus proyectos», afirma. «La tecnología actual es tan pequeña e inteligente que permite crear cosas nuevas a todo el mundo», añade.

Una impresora 3D de tatuajes, una bicicleta virtual, una pistola de impresión 3D, una máquina que imprime metales como oro o plata, otra que hace pasta, un horno solar o un dispositivo para cultivas algas en casa son sólo algunos de los ejemplos de este movimiento que avanza sin frenos. Muchos makers dedican sus esfuerzos creativos en desarrollar nuevas herramientas que faciliten la expansión de esta corriente.

Un taladro conectado a un ordenador de Officine Creative.

«Muchos productos de las grandes empresas no se materializan porque no piensan en las personas»

Uno de ellos es Relayr, procedente de Berlín, que presentó en Roma su kit de desarrollo en la nube para el Internet de las Cosas. Su producto hardware, llamado Wunderbar, tiene la apariencia de una caja de chocolates. En su interior esconden seis bombones, pero en realidad cada uno es un sensor, que el usuario puede configurar fácilmente para «dotar de inteligencia» a cualquier objeto del hogar. «Cogimos un smartphone, lo rompimos y ahora les entregamos esos sensores a los usuarios», comenta el ingeniero de Relayr Daniel Mancuso a INNOVADORES. ¿Y por qué el chocolate? «Para que la gente pierda el miedo al hardware», apunta.Desde Shanghái llegaba DFRobot para presentar al público europeo su familia de placas electrónicas Bluno para la creación de robots. Su hardware no sólo permite la conexión a internet del dispositivo por Bluetooth, sino que se puede «programar sin necesidad de cables».

Otros creadores desarrollan para prototipar productos comerciales. Es el caso de Cooking Hacks, el laboratorio maker de la empresa zaragozana Libelium, que puso la nota española en la feria italiana.Entre sus proyectos presentados destaca eHealth, un dispositivo que permite medir 10 parámetros biomédicos, desde el oxígeno en sangre hasta el electrocardiograma, a muy bajo coste. «Está pensado para prototipar productos de medicina low cost», indican desde la compañía.

También hay quien ofrece un producto final al consumidor, como la italiana Digital Habits, que ha combinado la tradición en diseño de su país con las últimas tecnologías. Por ejemplo ha lanzado una lámpara con 265 módulos que permite al usuario «crear combinaciones infinitas». La empresa también ha diseñado una app que reconoce en cada momento la composición del utensilio y permite mover los elementos desde el teléfono móvil.

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Ernesto William Rojas D. e-mail: ewilliamrojasd@gmail.com
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