sábado, septiembre 28, 2013

* Dime qué te duele y te diré cómo dormir

DIME QUE TE DUELE Y TE DIRE COMO DORMIR.

Foto: JOSÉ MARÍA ROMERO: Kinesiólogo (Arg) Diplomado en Fisioterapia (España).-telef 380-4705133



Hasta el 26% de la población, en especial las mujeres, sufre síndrome del hombro doloroso. Que sea la articulación con más movilidad del cuerpo seguramente influye en que aparezcan trastornos de diversa índole que generen dolor. A la hora de dormir, y para no empeorar la molestia, hay que evitar colocarse sobre ese lado y también con los brazos por encima de la cabeza. Mejor dormir sobre el otro costado y colocar un almohadón o cojín grande bajo el hombro que duele, de modo que el brazo pueda apoyarse casi por completo en él.

En la cama, muchas personas adoptan una peculiar postura: con las manos juntas (uniendo sus palmas) entre las rodillas, bajo la cabeza o la almohada. Pero así, y al igual que ocurre cuando se repiten muchas veces ciertos movimientos durante el día, queda aprisionado el nervio que discurre por la muñeca y puede propiciar su inflamación y la aparición del síndrome del túnel carpiano. Tampoco es bueno que, durmiendo, las muñecas queden flexionadas. En esa posición, las manos queden más abajo que aquéllas y el nervio también sufre.
Dormir una noche tras otras con la cabeza girada, sobre todo si el cuerpo está boca abajo o boca arriba, acaba teniendo consecuencias. En concreto, lo que los entendidos llaman "efecto acumulativo de microtraumatismos" y que se acaba manifestando en dolor de cervicales porque las estructuras de esa zona quedan comprimidas. La almohada idónea cuando se sufre cervicalgia (dolor en las cervicales) es anatómica, que se adapte a la cabeza y el cuello, firme y no muy alta ni muy baja. Y la mejor postura, de lado porque no supone rotación del cuello.

Este trastorno de la vista, capaz de provocar ceguera, se produce cuando la presión dentro del ojo es demasiado alta. Recientemente, un estudio de la Universidad de Toronto (Canadá) ha confirmado que dormir aumenta esa presión y empeora el problema. Los investigadores aseguran que se evita si se duerme boca arriba y con la parte superior del cuerpo inclinada unos 30º-45º, el equivalente a dormir con tres almohadas aunque es preferible colocar tacos o calzas bajo la cabecera de la cama.
Cuando se padece reflujo, la comida y los jugos gástricos ascienden desde el interior del estómago hacia el esófago, provocando una serie de molestias muy agudas (ardor o quemazón, tos irritativa, sabor amargo, problemas de respiración…). En estos casos, los médicos recomiendan levantar la cabecera de la cama y en especial dormir sobre el lado izquierdo, ya que se ha comprobado que de esa forma disminuyen los episodios de reflujo en personas predispuestas porque el esfínter esofágico inferior (la compuerta entre el estómago y el esófago) no se relaja tanto y frena el paso de la comida hacia la garganta.

Dormir boca arriba no es conveniente y, si se hace, hay que colocar bajo las rodillas una almohada o una toalla grande enrollada para que la columna no esté en una posición forzada. De lo contrario, se irían produciendo microtraumatismos que provocarían un dolor crónico. La mejor postura para dormir es la posición fetal, con una almohada entre las piernas (o bajo la pierna que queda arriba y flexionada). Y procura elegir una almohada que rellene (sin forzar el cuello) el hueco de las cervicales.

Cuando el desgaste es importante, permanecer tumbado puede aumentar las molestias, ya que todavía se nota más el rozamiento o fricción de las estructuras internas, sobre todo si una pierna descansa sobre la otra. Por eso, se recomienda colocar una almohada o cojín entre las rodillas que amortigüe el roce y, si el dolor no lo impide, dejar una pierna encogida y la otra estirada. Algunas personas se encuentran todavía más cómodas si colocan otro cojín, más pequeño, entre los tobillos.

En este caso, lo más recomendable es descansar con las piernas ligeramente elevadas (unos 8 o 10 centímetros), de modo que queden algo más altas que la cabeza. Con eso se consigue mejorar el retorno venoso hacia el corazón y disminuir las molestias de la mala circulación. Puede usarse un cojín grande o acoplar a las patas de la cama unos tacos de madera que comercializan las empresas de productos ortopédicos y de rehabilitación. Si antes de dormir se masajean las piernas, desde el tobillo hasta el muslo, con una crema de efecto frío el alivio es todavía mayor.

Al parecer, dormir siempre sobre el mismo lado y no cambiar de postura durante la noche favorece, en muchas personas, que se formen piedras en ese riñón. La razón podría estar en que no se favorece el flujo sanguíneo renal, con lo que va quedando un poso que acaba convirtiéndose en "arenilla" o cálculos. Para evitarlo, conviene beber un par de vasos de agua a última hora del día y acudir al baño antes de acostarse para "lavar" los riñones y cambiar al menos un par de veces de postura durante la noche.

… Y en especial si tienes próxima la fecha de parto te conviene dormir sobre el lado izquierdo. De esa forma, no se interrumpe el flujo sanguíneo que llega al bebé, algo que sí puede ocurrir cuando la madre duerme, durante mucho rato, boca arriba o sobre su lado derecho. En esas posturas, el feto comprime la vena cava inferior, encargada de transportar la sangre de las piernas al corazón de la futura mamá y también al suyo propio.




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