jueves, abril 26, 2012

Diccionario de las sectas

Son muchas veces las que preguntáis por alguna secta o grupos religiosos cristianos o de otras religiones. Os animo a buscarlo en el "Nuevo diccionario de las religiones, denominaciones y sectas" de Marcos Antonio Ramos. Una obra muy completa. Al final del documento enlazado tenéis un índice que os enlaza directamente con la entrada a la que se refiere. Con el término denominaciones se refiere a las distintas iglesias, congreciones, etc. de las iglesias reformadas. Espero que os sea muy util.





Ernesto William Rojas D.
Analisis y desarrollo


miércoles, abril 25, 2012

Testimonio de Gloria Polo



Parte 01
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Parte 02
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Parte 03
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Parte 04
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Parte 05
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Parte 06
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Parte 07
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Parte 08
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Parte 09
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Parte 10
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Parte 11
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Parte 12
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martes, abril 24, 2012

Yahve o Jehova?Y LOS IGNORANTES

o que nos importa es hablar de Dios como Jesus hablaba de El. Jesus vino a aclarar el misterio mas profundo que hay en el Ser Divino: «Dios es amor»

En las Biblias evangelicas encontramos que a Dios se lo nombra como a «Jehova» y en las Biblias catolicas le damos el nombre de «Yahve». Muchos cristianos se preguntan: por que esta diferencia en el nombre de Dios? que debemos pensar de esto?

En el fondo no sirve de nada discutir por el nombre antiguo de Dios. Nosotros vivimos ahora en el Nuevo Testamento y lo que nos importa es hablar de Dios como Jesus hablaba de El. Jesus vino a aclarar el misterio mas profundo que hay en el Ser Divino: «Dios es amor». Dios es un «Padre» que ama a todas sus creaturas y los hombres son sus hijos queridos. Jesus mismo nos enseño que debemos invocar a Dios como «nuestro Padre» (Mt. 6, 9).

Para los estudiosos de la Biblia quiero aclarar en esta carta el nombre antiguo de Dios, aquel nombre que los israelitas del Antiguo Testamento usaban con profundo respeto. La explicacion es un poco dificil, porque debemos comprender algo del idioma hebreo, la lengua en la cual Dios se manifesto a Moises.

Los nombres de Dios en el Antiguo Testamento
Los israelitas del Antiguo Testamento empleaban muchos nombres para referirse a Dios. Todos estos nombres expresaban una relacion intima de Dios con el mundo y con los hombres.
En esta carta quiero indicar solamente los nombres mas importantes, por ejemplo:

En Ex. 6, 7 encontramos en el texto hebreo el nombre «Elohim», que en castellano significa: «El Dios fuerte y Poderoso».
En el Salmo 94 encontramos «Adonay» o «Edonay», que en castellano es «El Señor».
En Gen. 17, 1 se habla de Dios como «Shadday» que quiere decir el Dios de la montaña.
El profeta Isaias (7, 14) habla de «Emmanuel» que significa «Dios con nosotros».
Y hay muchos nombres mas en el A. T., como por ejemplo: Dios Poderoso, el Dios Vivo, el Santo de Israel, el Altisimo, Dios Eterno, El Dios de la Justicia, etc.
Pero el nombre mas empleado en aquellos tiempos era «Yahve» que significa en castellano: «Yo soy» o «El que es».
Leemos en exodo Cap. 3 que Dios se aparecio a Moises en una zarza ardiente y lo mando al Faraon a hablar de su parte. Moises le pregunto a Dios: «Pero si los israelitas me preguntan cual es tu nombre, que voy a contestarles?». Y Dios dijo a Moises: «YO SOY EL QUE SOY». Asi les diras a los israelitas: YO SOY me manda a ustedes. Esto les diras a ellos: YO SOY, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob me manda a ustedes. Este es mi nombre para siempre» (Ex. 3, 13-15).

De donde viene la palabra «Yahve»?

Esta palabra es una palabra hebrea, el hebreo es el idioma de los israelitas o judios del Antiguo Testamento. En este idioma no se escribian las vocales de una palabra sino unicamente las consonantes. Era bastante dificil leerlo correctamente, porque al leer un texto hebreo, uno mismo debia saber de memoria que vocales tenia que pronunciar en medio de las consonantes. El nombre de Dios: «YO SOY» se escribia con estas cuatro consonantes: Y H V H que los judios pronunciaban asi «Yahve», y en castellano se escribe YAVE. La pronunciacion «Yahve» es sin duda la pronunciacion mas correcta del hebreo original para indicar a Dios como «Yo soy el que soy» (Los judios del A.T. nunca dijeron Jehova).

De donde viene la palabra Jehova?

Los israelitas del A.T. tenian un profundo respeto por el nombre de Dios: «Yahve». Era el nombre mas sagrado de Dios, porque Dios mismo se habia dado este nombre.
Con el tiempo los israelitas, por respeto al nombre propio de Dios, dejaron de pronunciar el nombre de «Yahve» y cuando ellos leian en la Biblia el nombre de «Yahve», en vez de decir «Yahve» dijeron otro nombre de Dios: «Edonai» (el Señor). Resulto que despues de cien años los israelitas se olvidaron por completo de la pronunciacion original (Y H V H, Yahve) porque siempre decian «Adonay» (el Señor).
En la Edad Media (1.000 a 1.500 años despues de Cristo) los hebraistas (que estudiaban el idioma hebreo antiguo) empezaron a poner vocales entre las consonantes del idioma hebreo. Y cuando les toco colocar vocales en la palabra hebrea Y H V H (el nombre antiguo de Dios) encontraron muchas dificultades.

Por no conocer la pronunciacion original de las cuatro consonantes que en las letras castellanas corresponden a YHVH y en letras latinas a JHVH, y para recordar al lector que por respeto debia decir: «Edonay» en vez de «Yahve», pusieron las tres vocales (e, o, a) de la palabra Edonay; y resulto Jehova en latin. Es decir: tomaron las 4 consonantes de una palabra (J H V H) y metieron simplemente 3 vocales de otra palabra (Edonay) y formaron asi una nueva palabra: Jehova. Esta claro que la palabra «Jehova» es un arreglo de dos palabras en una. Por supuesto la palabra «Jehova» nunca ha existido en hebreo; es decir, que la pronunciacion «Jehova» es una pronunciacion defectuosa del nombre de «Yahve».
EN LOS AÑOS 1600 COMENZARON A TRADUCIR LA BIBLIA A TODAS LAS LENGUAS, Y COMO ENCONTRARON EN TODOS LOS TEXTOS BIBLICOS DE LA EDAD MEDIA LA PALABRA «JEHOVA» COMO NOMBRE PROPIO DE DIOS, COPIARON ESTE NOMBRE «JEHOVA» LITERALMENTE EN LOS DISTINTOS IDIOMAS (CASTELLANO, ALEMAN, INGLES...). Y DESDE AQUEL TIEMPO EMPEZARON A PRONUNCIAR LOS CATOLICOS Y LOS EVANGELICOS COMO NOMBRE PROPIO DE DIOS DEL ANTIGUO TESTAMENTO LA PALABRA «JEHOVA» EN CASTELLANO.

Ahora bien, aun las Biblias catolicas usan el nombre de «Yahve» y no el de «Jehova».Esta bien? Esta bien porque todos los hebraistas modernos (los que estudian el idioma hebreo) estan de acuerdo que la manera original y primitiva de pronunciar el nombre de Dios debia haber sido «Yahve» y no «Jehova».
«Yahve» es una forma del verbo «havah» (ser, existir) y significa: «Yo soy el que es» y «Jehova» no es ninguna forma del verbo «ser», como lo hemos explicado mas arriba. Por eso la Iglesia Catolica tomo la decision de usar la pronunciacion original «Yahve» en vez de «Jehova» y porque los israelitas del tiempo de Moises nunca dijeron «Jehova».

Cual es el sentido profundo del nombre de «Yahve»?
Ya sabemos que «Yahve» significa: «Yo soy.» Pero que sentido profundo tiene este nombre?
Para comprenderlo debemos pensar que todos los pueblos de aquel tiempo eran politeistas, es decir, pensaban que habia muchos dioses. Segun ellos, cada nacion, cada ciudad y cada tribu tenia su propio Dios o sus propios dioses. Al decir Dios a Moises: «YO SOY EL QUE SOY» El quiere decir: «Yo soy el que existe: el Dios que existe; y los otros dioses no existen, los dioses de los egipcios, de los asirios, de los babilonios no existen. Yo soy el unico Dios que existe».

Dios, dandose el nombre de YAVE (YO SOY), queria inculcar a los judios el monoteismo (un solo Dios), y rechazar de plano todo politeismo (muchos dioses) y la idolatria de otros pueblos.
El Dios de los judios (Yahve) es un Dios celoso, no soporta a ningun otro dios a su lado. El dice: «No tendras otro Dios fuera de mi» (Ex. 20, 3). «Yo soy Yahve, tu Dios celoso» (Deut. 4, 35 y 32, 39).

El profeta Isaias explica bien el sentido del nombre de Dios. Dice Dios por medio del profeta: «YO SOY YAVE, y ningun otro». «No soy yo Yahve el unico y nadie mejor que yo?» (Is. 45, 18).

La conclusion es: La palabra «Yahve» significa que «El es el UNICO DIOS», el unico y verdadero Dios, y que todos los otros dioses y sus idolos no son nada, no existen y no pueden hacer nada.

El nombre de Dios en el Nuevo Testamento

Mas importante para nosotros, que vivimos en el Nuevo Testamento, es saber como Jesus hablaba del misterio de Dios. Jesus y sus apostoles, segun la costumbre judia de aquel tiempo, nunca pronunciaban el nombre «Yahve» o «Jehova». Siempre leian la Biblia diciendo: «Edonay» -el Señor- para indicar el nombre propio de Dios.
Todo el Nuevo Testamento fue escrito en griego, por eso encontramos en el Nuevo Testamento la palabra Kyrios (el Señor) que es la traduccion de «Edonay».

Pero Jesus introdujo también una novedad en las costumbres religiosas y nombro a Dios «Padre»: «Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra». «Mi Padre sigue actuando y yo también actuó». «Por eso los judíos tenían ganas de matarlo: porque El llamaba a Dios Padre suyo haciendose igual a Dios» (Jn. 5, 17-18).
Además Jesus enseño a sus seguidores a hacer lo mismo: «Por eso, oren ustedes asi: Padre Nuestro, que estas en los cielos» (Mt. 6, 9). Ahora, el nombre mas hermoso que nosotros podemos dar a Dios es el de: «Padre nuestro».

Es verdad que en las Biblias de los Testigos de Jehová aparece el nombre Jehová en el Nuevo Testamento?

Asi es. Los Testigos de Jehova hacen aparecer en el Nuevo Testamento 237 veces la palabra «Jehova», pero eso no es correcto. Cuando en el Nuevo Testamento se habla de Dios con el nombre «Señor» (Kyrios en griego, Edonay en hebreo) ellos lo traducen como Jehova, pero esto es claramente una adulteracion de los textos biblicos.

El Nuevo Testamento habla de Dios como «Padre» o «Señor», pero nunca como «Jehova». Una vez mas desconocen la gran revelacion de Jesucristo que fue la de anunciarnos a Dios como Padre.

Que es lo mejor para nosotros?

Lo mejor es hablar de Dios como Jesus hablaba de El. Meditando los distintos nombres de Dios que aparecen en la Biblia, nos damos cuenta de que hay una lenta evolucion acerca del misterio de Dios, y cada nombre revela algo de este gran misterio divino:

1) Dios se manifestó a Moisés como el único Dios que existe, significando esto que los otros dioses no existen. Es lo que significa la palabra «Yahve».

2) Luego ese único Dios se manifestó a los profetas como el Dios de la Justicia.

3) Finalmente en Jesucristo, Dios se manifestó como un Padre que ama a todos sus hijos. Dios es amor y nosotros tenemos esta gran vocacion a vivir en el amor. La oracion del Padre Nuestro es la mejor experiencia de fraternidad universal.




Ernesto William Rojas D.


viernes, abril 20, 2012

Buscando la felicdad


Una vez un hombre oyó decir que la felicidad era un tesoro.
A partir de aquel instante comenzó a buscarla.
Primero se aventuró por el placer y por todo lo sensual,
luego por el poder y la riqueza,
después por la fama y la gloria,
y así fue recorriendo el mundo del orgullo,
del saber, de los viajes,del trabajo,
 del ocio y de todo cuanto estaba al alcance de su mano.
 
 
En un recodo del camino vio un letrero que decía:
"Le quedan dos meses de vida " Aquel hombre,
cansado y desgastado por los sinsabores de la vida se dijo:
"Estos dos meses los dedicaré a compartir
todo lo que tengo de experiencia,
de saber y de vida con las personas que me rodean."
 
 
Y aquel buscador infatigable de la felicidad,
sólo al final de sus días,
encontró que en su interior, en lo que podía compartir,
en el tiempo que le dedicaba a los demás,
en la renuncia que hacía de sí mismo por servir,
estaba el tesoro que tanto había deseado.
 
 
Comprendió que para ser feliz se necesita amar;
aceptar la vida como viene;
disfrutar de lo pequeño y de lo grande;
conocerse a sí mismo y aceptarse así como se es;
sentirse querido y valorado, pero también querer y valorar;
tener razones para vivir y esperar
y también razones para morir y descansar.
 
 
Entendió que la felicidad brota en el corazón,
con el rocío del cariño,la ternura y la comprensión.
Que son instantes y momentos de plenitud y bienestar;
que está unida y ligada a la forma de ver a la gente
y de relacionarse con ella;
que siempre está de salida
y que para tenerla hay que gozar de paz interior.
Finalmente descubrió que cada edad
tiene su propia medida de felicidad
y que sólo Dios es la fuente suprema de la alegría, por ser ÉL:
amor, bondad, reconciliación, perdón y donación total.
 
 
Y en su mente recordó aquella sentencia que dice:
"Cuánto gozamos con lo poco que tenemos
y cuánto sufrimos por lo mucho que anhelamos."
 
 
Ser Feliz, es una actitud.
desconozco autoria




Ernesto William Rojas D.
Analisis y desarrollo de Sistemas de Informacion


viernes, abril 13, 2012

Un Via Crucis para salvar el hogar:

éstos son los 14 consejos del matrimonio Zanzucchi
También en familia, en los momentos más difíciles hay que recordar siempre que el amor de Dios lo puede todo.
Autor: | Fuente: Catholic.net

Tienen 91 y 83 años, medio siglo juntos, y Benedicto XVI les confió a ellos las meditaciones del Viernes Santo en el Coliseo.

La Iglesia ya no puede dejar más claro hasta qué punto considera la familia como el sostén de la vida cristiana y el eje de la nueva evangelización. Por si no lo reiterasen el Papa y los obispos a cada ocasión, Benedicto XVI quiso simbolizarlo este año encargando a un matrimonio en las bodas de oro, el que conforman los focolares Danillo y Anna María, el matrimonio Zanzucchi, las meditaciones que acompañaron este Viernes Santo a las catorce estaciones del Via Crucis en el Coliseo.

Lo presidió el Papa y portaron la cruz, alternativamente, el cardenal Agostino Vallini, vicario general de la diócesis de Roma, frailes venidos de Tierra Santa y familias de Italia, Irlanda, Burkina Fasso y Perú.

Éstas son las ideas principales que transmitieron los Zanzucchi concernientes a la familia (abajo puede encontrarse el enlace al documento completo).

Primera estación:
Muchas de nuestras familias sufren por la traición del cónyuge, la persona más querida. ¿Dónde ha quedado la alegría de la cercanía, del vivir al unísono? ¿Qué ha sido del sentirse una sola cosa? ¿Qué pasó de aquel «para siempre» que se había declarado?

Mirarte, Jesús, el traicionado,
y vivir contigo el momento en el que se derrumba el amor
y la amistad que se había creado en nuestra pareja,
sentir en el corazón las heridas de la confianza traicionada,
de la confianza perdida, de la seguridad desvanecida.

Mirarte, Jesús, precisamente ahora
que soy juzgado por quien no recuerda el vínculo
que nos unía, en el don total de nosotros mismos.
Solo tú, Jesús, me puedes entender, me puedes dar ánimo,
puedes decirme palabras de verdad, incluso si me cuesta entenderlas.
Puedes darme la fuerza
que me ayude a no juzgar a mi vez,
a no sucumbir, por amor de esas criaturas
que me esperan en casa
y para las cuales soy ahora el único apoyo.

Segunda estación:
Pero lo más grave, Jesús,
es que yo he contribuido a tu dolor.
También nosotros, esposos, y nuestras familias.
También nosotros hemos contribuido
a cargarte con un peso inhumano.
Cada vez que no nos hemos amado,
cuando nos hemos echado las culpas unos a otros,
cuando no nos hemos perdonado,
cuando no hemos recomenzado a querernos.

Y nosotros, en cambio,
seguimos prestando atención a nuestra soberbia,
queremos tener siempre razón, humillamos a quien está a nuestro lado,
incluso a quien ha unido su propia vida a la nuestra.
Ya no recordamos, Jesús, que tú mismo nos dijiste:
«Cuanto hicisteis a uno de estos pequeños, a mí me lo hicisteis».
Así dijiste precisamente: «A mí».

Tercera estación:
Habíamos prometido seguir a Jesús, respetar y cuidar a las personas que ha puesto a nuestro lado. Sí, en realidad las queremos, o al menos así nos parece. Si faltaran sufriríamos mucho. Pero, después cedemos en las situaciones concretas de cada día.

¡Cuántas caídas en nuestras familias!
¡Cuántas separaciones, cuántas traiciones!
Y después, los divorcios, los abortos, los abandonos.
Jesús, ayúdanos a entender qué es el amor,
enséñanos a pedir perdón.

Cuarta estación:
Para todos los hombres y mujeres de este mundo, pero en particular para nosotros, familias, el encuentro de Jesús con la madre allí, en el camino del Calvario, es un acontecimiento intensísimo, siempre actual. Jesús se ha privado de la madre para que nosotros, cada uno de nosotros -también nosotros esposos- tuviéramos una madre siempre disponible y presente. Por desgracia, a veces nos olvidamos. Pero cuando recapacitamos, nos damos cuenta de que en nuestra vida de familia muchísimas veces hemos acudido a ella. ¡Qué cerca de nosotros ha estado en los momentos de dificultad! ¡Cuántas veces le hemos recomendado a nuestros hijos, le hemos suplicado que intervenga por su salud física y aún más por una protección moral!

Quinta estación:
Tú nos amas con amor infinito.
Más que el padre, la madre, los hermanos,
la mujer, el esposo, los hijos.
Nos amas con un amor que ve más lejos,
un amor que, por encima de todo,
aun de nuestra miseria,
nos quiere salvos, felices, contigo, para siempre.

También en familia, en los momentos más difíciles, cuando se debe tomar una decisión importante, si la paz habita en el corazón, si se está atento a percibir lo que Dios quiere de nosotros, somos iluminados por una luz que nos ayuda a discernir y a llevar nuestra cruz.

El Cirineo nos recuerda también los rostros de tantas personas que nos han acompañado cuando una cruz muy pesada se ha abatido sobre nosotros o nuestra familia.

Sexta estación:
Y, sin embargo, pocas veces nos acordamos
de que en cada uno de nuestros hermanos necesitados
te escondes tú, Hijo de Dios.
¡Qué distinta sería nuestra vida
si lo recordáramos!
Poco a poco tomaríamos conciencia de la dignidad
de cada hombre que vive en la Tierra.
Toda persona, bonita o fea, capaz o no,
desde el primer instante en el vientre de la madre
o tal vez ya anciana, te representa, Jesús.
No sólo. Cada hermano eres tú.
Mirándote, reducido a bien poca cosa allí en el Calvario,
entenderemos con la Verónica
que en toda criatura humana podemos reconocerte.

Séptima estación:
Nuestros pecados, que has cargado sobre ti,
te aplastan, pero tu misericordia
es infinitamente más grande que nuestras miserias.
Sí, Jesús, gracias a ti nos levantamos.
Nos hemos equivocado.
Nos hemos dejado vencer por las tentaciones del mundo,
quizá por espejismos de satisfacción,
por querer escuchar que alguien todavía nos desea,
porque alguien dice que nos quiere, incluso que nos ama.
Nos cuesta a veces hasta mantener
el compromiso adquirido en nuestra fidelidad de esposos.
Ya no tenemos la frescura y el dinamismo de una vez.
Todo se hace repetitivo, cada acto parece una carga,
vienen ganas de evadirnos.

Pero tratamos de levantarnos de nuevo, Jesús,
sin caer en la más grande de las tentaciones:
la de no creer que tu amor lo puede todo.

Octava estación:
Jesús, cuantas veces por cansancio o inconsciencia,
por egoísmo o temor,
cerramos los ojos y no queremos afrontar la realidad.
Sobre todo, no nos implicamos personalmente,
no nos comprometemos en la participación profunda y activa
en la vida y las necesidades de nuestros hermanos, cercanos y lejanos.
Continuamos a vivir cómodamente,
reprobamos el mal y quien lo hace,
pero no cambiamos nuestra vida
y no arriesgamos personalmente para que las cosas cambien,
el mal sea abatido y se haga justicia.

Con frecuencia las situaciones no mejoran porque no nos esforzamos en hacerlas cambiar. Nos hemos retirado sin hacer mal a nadie, pero también quizás sin hacer el bien que habríamos podido y debido hacer. Y tal vez alguno paga por nosotros, por nuestro abandono.

Novena estación:
Con estos hermanos nuestros en el corazón, queremos ofrecer nuestra vida, nuestra fragilidad, nuestra miseria, nuestras pequeñas y grandes penas cotidianas. Vivimos con frecuencia anestesiados por el bienestar, sin comprometernos con todas las fuerzas en levantarnos de nuevo y levantar a la humanidad. Pero podemos volver a ponernos en pie, porque Jesús ha encontrado la fuerza de volverse a alzar y reemprender el camino.

También nuestras familias son parte de este tejido deshilachado, están sujetas a un estado de bienestar que se convierte en la meta misma de la vida. Nuestros hijos crecen. Intentemos habituarles a la sobriedad, al sacrificio, a la renuncia. Tratemos de darles una vida social satisfactoria en el ámbito deportivo, asociativo y recreativo, pero sin que estas actividades sean sólo un modo para llenar la jornada y tener todo lo que se desea.

Décima estación:
Cuántos han sufrido y sufren por esta falta de respeto por la persona humana, por la propia intimidad. Puede que a veces tampoco nosotros tengamos el respeto debido a la dignidad personal de quien está a nuestro lado, «poseyendo» a quien está a nuestro lado, hijo, marido, esposa, pariente, conocido o desconocido. En nombre de nuestra supuesta libertad herimos la de los demás: cuánto descuido, cuánta dejadez en los comportamientos y en el modo de presentarnos el uno al otro.

Jesús, que se deja mostrar así a los ojos del mundo de entonces y de la humanidad de siempre, nos recuerda la grandeza de la persona humana, la dignidad que Dios ha dado a cada hombre, a cada mujer, y que nada ni nadie debería violar, porque están plasmados a imagen de Dios. A nosotros se nos confía la tarea de promover el respeto de la persona humana y de su cuerpo. En particular a nosotros, los esposos, la tarea de conjugar estas dos realidades fundamentales e inseparables: la dignidad y el don total de sí mismo.

Undécima estación:
Es la ley del amor lo que lleva a dar la propia vida por el bien del otro. Lo confirman esas madres que han afrontado incluso la muerte para dar a luz a sus hijos. O los padres que han perdido un hijo en la guerra o en atentados terroristas y que no desean vengarse.

Jesús, en el Calvario nos representas a todos,
a todos los hombres de ayer, de hoy y de mañana.
Sobre la cruz nos has enseñado a amar.
Ahora comenzamos a comprender el secreto de aquella alegría perfecta
de la que hablabas a los discípulos en la última cena.
Has tenido que bajar del cielo, hacerte niño,
después adulto y entonces padecer en el Calvario
para decirnos con tu vida lo que es el verdadero amor.

Mirándote allí arriba en la cruz, también nosotros, como familia, esposos, padres e hijos estamos aprendiendo a amarnos y a amar, a cultivar entre nosotros esa acogida que se da a sí misma y que sabe ser aceptada con reconocimiento. Que sabe sufrir, que sabe trasformar el sufrimiento en amor.

Duodécima estación:
Un misterio nos envuelve
al revivir cada paso de tu pasión.
Jesús, tú no guardas celoso el tesoro
de tu ser igual a Dios,
sino que te haces pobre de todo para enriquecernos.

«En tus manos entrego mi espíritu».
¿Cómo has hecho, Jesús, en aquel abismo de desolación,
para confiarte al amor del Padre,
para abandonarte a él, para morir en él?
Sólo mirándote a ti, sólo contigo,
podemos afrontar las tragedias, el sufrimiento de los inocentes,
las humillaciones, los ultrajes, la muerte.

Jesús vive su muerte como don para mí, para nosotros, para nuestra familia, para cada persona, para cada familia, para cada pueblo, la humanidad entera. En aquel acto renace la vida.

Decimotercera estación:
Jesús y María, he aquí una familia que, sobre el Calvario, vive y sufre la suprema separación. La muerte los aleja, o por lo menos así parece, a una madre y a un hijo con un lazo al mismo tiempo humano y divino inimaginable. Lo ofrecen por amor. Juntos se abandonan a la voluntad de Dios.

En la grieta abierta en el corazón de María entra otro hijo, que representa a la humanidad entera. Y el amor de María por cada uno de nosotros es la prolongación del amor que ella ha tenido por Jesús. Sí, porque verá su rostro en los discípulos. Y vivirá para ellos, para sostenerlos, ayudarlos, animarlos, llevarlos a reconocer el Amor de Dios, y que en su libertad se dirijan al Padre.

¿Qué me dicen, qué nos dicen, qué les dicen a nuestras familias esa Madre y ese Hijo en el Calvario? Uno sólo se puede parar, atónito, ante esta escena. Se intuye que esta Madre, este Hijo nos están dando un don único, irrepetible. En efecto, en ellos encontramos la capacidad de ensanchar nuestro corazón y abrir nuestro horizonte a la dimensión universal.

Decimocuarta estación:
Allí comienzan a ser Iglesia, en espera de la Resurrección y de la efusión del Espíritu Santo. Con ellos esta la madre de Jesús, María, que el Hijo había confiado a Juan. Se reúnen con ella, alrededor de ella. En espera. A la espera de que el Señor se manifieste.

Sabemos que aquel cuerpo después de tres días ha resucitado. Así, Jesús vive por siempre y nos acompaña, él personalmente, en nuestro viaje terreno entre alegrías y tribulaciones.

Jesús, haz que nos amemos mutuamente.
Para tenerte de nuevo entre nosotros,
cada día, como tu mismo has prometido:
«donde dos o tres están reunidos en mi nombre,
allí estoy yo en medio de ellos».


Las palabras del Papa
Al término del Via Crucis, el Papa ilustró las implicaciones del sufrimiento en la vida familiar: "La experiencia del sufrimiento marca a la humanidad, marca también a la familia. ¡Cuántas veces el camino se hace cansado y difícil! Incomprensiones, divisiones, preocupaciones por el futuro de los hijos, enfermedades, disgustos de todo tipo... Una situación agravada en nuestro tiempo por la precariedad laboral y otras consecuencias negativas de la crisis económica".

Pero ante todo esto, dijo Benedicto XVI, "el camino del Via Crucis que hemos recorrido espiritualmente esta noche es una invitación a todos nosotros, especialmente a las familias, a contemplar a Cristo crucificado para encontrar la fuerza de superar las dificultades. La Cruz de Jesús es el signo supremo del amor de Dios a todos los hombres, es la respuesta sobreabundante a la necesidad que tiene toda persona de ser amada".

"Cuando somos probados, cuando nuestras familia se encuentran frente al dolor o la tribulación, miremos hacia la Cruz de Cristo. En ella encontramos el coraje para seguir caminando. En ella podemos repetir con firme esperanza las palabras de San Pablo...: ´Venceremos gracias a quien nos ha amado´ ", concluyó.


Da click aquí para escuchar el audio "La Tentación Más Grande de los Matrimonios que Fracasan"



Da click aquí para leer el texto completo de las meditaciones del matrimonio Zanzucchi y las palabras completas del Papa.




Ernesto William Rojas D.
Analisis y desarrollo


miércoles, abril 04, 2012

«Tu Dios se equivoca»

«Tu Dios se equivoca»: el juez sermonea a la pro-vida católica Mary Wagner y le añade más cárcel


Wagner, joven activista pro-vida católica de Canadá, lleva desde 1999 entrando y saliendo de la cárcel por repartir rosas y tarjetas en las salas de espera de las clínicas clínicas abortistas. Pero hasta ahora nunca un juez había aprovechado para sermonearla y criticar su espiritualidad.

"No lo entiende, ¿verdad?", le preguntó el juez S. Ford Clements. "Está usted obligada a acatar la ley. Ha perdido usted como ciudadana el derecho a acercarse a cualquier clínica abortista o a hablar con cualquier empleado de ella. ¡Usted se equivoca y su Dios se equivoca!", proclamó el juez.

Ese Dios al que Mary sirve y el juez critica esJesucristo, un Dios que también fue juzgado por un juez y condenado. En la JMJ de Denver (EEUU), en 1993, Mary experimentó su despertar espiritual. Su familia era intensamente católica y pro vida, creció con diez hermanos, cuatro de ellos con necesidad de atención especial. Su padre era presidente de la Coalición Campaña por la Vida de la Columbia Británica, en Canadá. Su madre, militante de Birthright ("Derecho a nacer").

"Usted causa daño emocional"
"Está usted cometiendo desacato", continuó el juez. "En este país existe el derecho a abortar y usted no tiene derecho a causar [a las mujeres que buscan abortar] un dolor y una pena extra, haciendo lo que hace". Y continuó con su diatriba: "El aborto es legal, eso es todo lo que tiene que saber. Usted causa un daño emocional al actuar así, ¿cree que eso está bien?".

Después del "sermón", el juez preguntó a la joven pro-vida si se mantendría alejada durante tres años de las clínicas abortistas, como se especificaba en el texto que pedía su libertad condicional.

"No lo haré", admitió Wagner con firmeza.

"Irá entonces a la cárcel", aseguró el juez.

Sentadas en prisión
Aunque el abogado defensor y el fiscal pidieron para Mary la libertad condicional, alegando que ya había pasado 88 días en la cárcel, el juez rechazó esta petición: "Que haga sus sentadas en la cárcel, si ésta es la única forma de proteger a la gente". Le condenó a otros 90 días de prisión. El argumento del magistrado para denegar la condicional fue que iba contra el interés público y serviría para desacreditar a la Administración de Justicia.

¡Retrasa el negocio!
Según el juez, cuando Mary entra en las salas de espera de los centros abortistas para repartir flores, realiza un "uso y disfrute ilegal" de las instalaciones de las clínicas y"retrasa el desarrollo del negocio". "Es usted un despilfarro tremendo de recursos. ¡Compórtese!", le espetó.

Momentos antes, en la galería, uno de los simpatizantes de Mary Wagner habló y fue el propio Justice Ford Clements quien le respondió: "Éstos [los temas relacionados con la vida] son creencias. Tenemos que respetar la legalidad vigente. Hay maneras de cambiar la ley, pero el respeto a la misma es fundamental. Muchas veces vemos lo que pasa en las calles cuando no se respeta la ley. Usted no querría tener a la puerta de su casa cada noche. A las personas que no se adaptan a esto, las mandamos a la cárcel". Cuando el hombre trató de responder a Clements, fue expulsado de la sala.

En la cárcel, evangelizar
Mary Wagner fue arrestada el pasado 8 de noviembre en "La Clínica de Mujeres" de Bloor West Village, por ejercer su ministerio habitual: entrar en la sala de espera, repartir rosas a las mujeres y hablar con ellas para ofrecerles su consejo. Cuando es enviada a la cárcel, suele aprovechar para evangelizar a las mujeres que están cumpliendo condena en la cárcel y ofrecer su consuelo y escucha a todas aquellas que han abortado.

Mary se encuentra actualmente en el Centro Vanier de Detención de Mujeres. Quien quiera puede mandarle una carta para animarla a continuar con su misión evangelizadora y defensora de la vida a esta dirección:

Mary Wagner
Vanier Centre for Women
655 Martin St., Box 1040
Milton, ON L9T 5E6
CANADA


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Ernesto William Rojas D.
Analisis y desarrollo

Seguidor del Catesismo de la Iglesia

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