viernes, junio 05, 2009

Sin el domingo no podemos vivir- (Emérito)

En el año 304, cuando el emperador Diocleciano prohibió a los cristianos, bajo pena de muerte, reunirse el domingo para leer las Sagradas Escrituras y celebrar la Eucaristía, 49 cristianos de Abitinia (actual Túnez) fueron sorprendidos un domingo mientras celebraban la Eucaristía a escondidas.

Después de terribles torturas para que se arrepintieran de haber desobedecido la orden imperial, el procónsul Anulino les preguntó porqué habían hecho esto. Emérito respondió a nombre de todos: "sin reunirnos el domingo para celebrar la Eucaristía no podemos vivir". Los 49 vencieron al morir por su fe y la Eucaristía dominical.

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