lunes, enero 30, 2006

Fábula para impacientes

Cuantas veces, no hemos cometido grandes tonterias, por perder la cabeza, por ir acelerados por permtir que la intranquilidad se adueñe de las situaciones.

La impaciencia conlleva a la colera, y la ira es la responsable de los grandes rompimientos, de muchos despidos laborales, divorcios, accidentes de trancito, homicidios, por nombrar tan solo algunos


La siguiente fábula del escritor chino Xue Tao es bien apropiada para las personas impacientes:

Un mandarín, a punto de asumir su primer puesto oficial, recibió la visita de un gran amigo que iba a despedirse.
-Sobre todo, sé paciente, -le recomendó su amigo- y de esa manera no tendrás dificultades en tus funciones.

El mandarín dijo que no lo olvidaría y dio gracias por el consejo.
Su amigo le repitió tres veces la misma recomendación, y cada vez, el futuro magistrado le prometió seguir su consejo.

Pero cuando por cuarta vez le hizo la misma advertencia, estalló y dijo:

-¿Crees que soy un imbécil? ¡Basta! ¡Ya van cuatro veces que me has repetido lo mismo!
-Ya ves que no es fácil ser paciente, -le contestó su amigo con calma-. Lo único que he hecho es repetir mi consejo dos veces más de lo conveniente y ya has montado en cólera.

Llevemos siempre en nuestro coraxzon la oracion de Francisco de Asis

Señor hazme un instrumento de tu paz.
Que donde haya odio,
siembre yo amor.
Que donde haya injuria, perdón.
Que donde haya duda, fé.
Que donde haya
desánimo, esperanza.
Que donde haya oscuridad, luz.
Que donde haya tristeza, gozo.

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