jueves, enero 03, 2002

Venimos en busca de una estrella

Que nos haga apreciar que, Dios,

se manifiesta a los que le buscan,

a los que, en medio de la noche clara u oscura,

no se detienen y averiguan y siguen rebuscando

al Dios escondido, al Dios que silenciosamente

sale al encuentro de todo hombre.

 

Venimos en busca de una estrella.

Porque, acostumbrados a vivir a media luz,

añoramos la LUZ divina escondida en una gruta.

Luz del cielo, para el hombre que camina en la tierra.

 

Venimos en busca de una estrella.

Porque, su ruta, será nuestro peregrinar hasta Jesús.

Su destello, hablará con lenguaje divino.

Su presencia, nos llevará al Dios desconocido.

 

Venimos en busca de una estrella.

Que nos guíe, frente a tanto desconcierto.

Que nos ilumine, en medio de la noche.

Que nos haga avanzar, cuando la fe se debilita.

 

Venimos en busca de una estrella.

Porque, como exploradores de Dios,

no queremos perderlo en el horizonte de nuestra vida,

porque, como hombres y mujeres de fe,

queremos llegar hasta el Señor, y ante Él postrarnos,

y ofrecerle el incienso de nuestra admiración,

el oro de la riqueza de nuestra fe,

junto a la mirra de nuestros pecados y fragilidad.

 

Venimos en busca de una estrella.

Que nos haga creer, que Dios no se desentiende del mundo,

palpar que Dios espera al final de su destello,

vibrar, al impresionarnos por  todo un Dios humanado.

 

Venimos en busca de una estrella.

Ayúdanos, Señor, a no perder de vista  el cielo,

aquella gran casa, donde, con luz divina,

viven y se nos muestran infinidad de estrellas.

Amén.

 

P. Javier Leoz

Seguidor del Catesismo de la Iglesia

Reflexion y Vida

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