jueves, agosto 27, 2009

Hablemos de lealtad



Fuente: Catholic.net
Autor: Lucrecia Rego de Planas


Entré a la reunión... el ambiente se sentía extraordinariamente pesado.

Todos los invitados, más de veinte, comentaban en tono acalorado, agresivo y apesadumbrado, "las últimas noticias reveladas por la prensa" acerca de los escándalos sexuales de un sacerdote, ya muerto, al que todos los ahí presentes habíamos conocido muy de cerca.

Tristemente y en silencio contemplé la escena... ¡cuánto dolor sentí al ver esos rostros... mis amigos, mis íntimos amigos... desencajados como arpías, peleándose la palabra para ver quién podía enlodar más y decir cosas cada vez más terribles, obscenas y alarmantes acerca del sacerdote que tanto quisimos!

– ¡Un momento! – interrumpí, después de un rato – ¿Alguno de ustedes fue testigo ocular de esas cosas que están afirmando?

Silencio sepulcral...

Por fin, uno se animó a decir:

– No, por supuesto que no lo vimos, pero es algo ya comprobado. Todo el mundo lo dice. Debemos aceptarlo.

– "Todo el mundo"... ¿sí?... miren los nombres de los periodistas que dan la información, los tres son conocidos por sus ideas progresistas, acérrimos enemigos del Papa y de la Iglesia ¿Alguno de ustedes ha sido testigo de los hechos que ellos nombran? ¿Podría, al menos uno de ustedes, jurar sobre la Biblia, que es verdad todo lo que estos periodistas han dicho?

De nuevo... silencio...

Sentía un dolor grande, no por las cosas que decían del sacerdote, no por los muchos o pocos pecados que él pudo tener (que, no lo sé, pudieron ser miles y muy grandes, pero conmigo él siempre fue bueno), sino por ver la reacción desleal de mis amigos (que se suponía que también eran amigos del padre) y que demostraban ahora haberse olvidado por completo, por unas noticias en la prensa, de todo lo bueno que recibimos de él, de todo lo bueno que todos los que ahí estábamos, pudimos ver y oír, con nuestros propios ojos y con nuestros propios oídos, durante muchos años y en innumerables ocasiones, en reuniones privadas, chiquitas, grandes, de trabajo y sociales, en sus cartas y en cientos de encuentros personales con él.

Como nadie me respondió acerca del juramento sobre la Biblia, continué:

– Si no nos consta, si nadie nos ha presentado pruebas creíbles y confiables, si todos nosotros fuimos testigos de lo contrario ¿Por qué repiten entre ustedes las noticias, las comentan y se escandalizan como si fueran ciertas? ¿No recibimos, cada uno de los que estamos aquí, trillones de cosas buenas del padre? ¿No se merece, sólo por eso, nuestro respeto post mortem y, si no la defensa abierta, al menos el beneficio de la duda ante las acusaciones, difamaciones y calumnias? ¿En dónde quedó nuestra lealtad hacia aquél de quien sólo recibimos cosas buenas?

Lealtad... una virtud pasada de moda... una virtud muy unida a la amistad y al agradecimiento, pero que va más allá de la amistad y del agradecimiento. Lealtad... la obligación a corresponder al bien que hemos recibido de alguien, un compromiso a defender lo que creemos y en quien creemos.

Lealtad... una palabra prohibida.

Sólo nombrarla, bastó para que fuera carcomida, en ese mismo instante, por mis amigos, que con miradas avergonzadas (de mí y de mis palabras) profirieron, en mi contra, toda clase de imprecaciones. Pareciera ser que hablar bien de las personas que nos han hecho bien y demostrarles lealtad y agradecimiento, a pesar de las múltiples caídas que hayan podido tener, es un pecado terrible hoy, a los ojos del mundo.

Sinceramente, me alegré mucho de haber sido carcomida en ese momento, pues así les evité a mis amigos, el pecado de carcomerme después, cuando yo ya haya muerto, como lo hacían en ese momento con el sacerdote al que, cuando vivía, decían querer y admirar.

¿Pecado? Sí, pecado. El Catecismo lo expresa claramente en el número 2477:

2477 El respeto de la reputación de las personas prohibe toda actitud y toda palabra susceptibles de causarles un daño injusto (cf CIC, can. 220).
Se hace culpable:
- de juicio temerario el que, incluso tácitamente, admite como verdadero, sin fundamento suficiente, un defecto moral en el prójimo.
- de maledicencia el que, sin razón objetivamente válida, manifiesta los defectos y las faltas de otros a personas que los ignoran (cf Si 21,28).
- de calumnia el que, mediante palabras contrarias a la verdad, daña la reputación de otros y da ocasión a juicios falsos respecto a ellos.


¿Y si fuera cierto todo lo que han dicho de él?

Yo, en lo personal, no lo creo, pues nadie me ha presentado pruebas creíbles y porque lo que yo vi en él y puedo testificar, ante quien me lo pregunte, fueron puras cosas buenas. Si algún día, alguien me presenta pruebas irrefutables, entonces lo llegaría a creer, pero eso no afectaría mi lealtad, agradecimiento y cariño hacia quien fue bueno conmigo.

A los que "las noticias" los han hecho dudar y ya no saben ni siquiera si lo que vieron, realmente lo vieron... también el Catecismo, en los números 1786-1789, nos da la clave de cómo debemos actuar en momentos de duda. Y para esto, nos da las reglas que debemos aplicar:

1789 En todos los casos son aplicables las siguientes reglas:
-Nunca está permitido hacer el mal para obtener un bien.
-La "regla de oro": "Todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros" (Mt 7,12; cf. Lc 6,31; Tb 4,15).


¿Cómo queremos que hablen de nosotros nuestros amigos, cuando hayamos muerto y todos nuestros pecados (hasta los más terribles) sean publicados por la prensa?

Creo que a todos nos gustaría que nuestros amigos fueran leales a nuestra amistad y que al menos una voz, de cualquiera de ellos, se levantara en nuestra defensa.

Nos conviene ser leales, no sólo con este sacerdote, sino con cada uno de nuestros amigos y con cada una de las personas que nos han hecho algún bien.

Siendo leales no tenemos nada qué perder y tenemos mucho qué ganar, pues sabemos que la Verdad completa la conoceremos el Día del Juicio Final... "cuando todo lo oculto será sacado a la luz".

Ahí no habrá más que dos opciones:

– Si aquél de quien hablamos bien, resulta, a la hora de la verdad, ser culpable de cientos de pecados horribles, Jesús sabrá que no fuimos testigos de los mismos y que nuestro deber, por lo tanto, era sólo hablar bien de quien habíamos recibido sólo bienes.

– Si, por el contrario, aquél de quien hablamos bien, resulta ser inocente de todos los pecados que sus enemigos le endilgaron... tal vez nuestras palabras serán un puntito a nuestro favor para que Dios tenga misericordia con nosotros, a pesar de nuestros muchos pecados.

El camino de la lealtad y la benedicencia es un camino seguro. En cambio, el camino de la deslealtad y la calumnia puede resultar muy dañino, no para el calumniado, sino para nuestra propia alma. Basta imaginar las situaciones anteriores, en el Juicio Final, habiendo hablado mal y creyendo todo el mal que se decía, de aquél que sólo nos hizo bien. ¡Qué Dios nos libre de ello!

Termino con un párrafo más del Catecismo, que me gustaría que pudieran leer todos los periodistas católicos del mundo:

2497 Por razón de su profesión en la prensa, sus responsables tienen la obligación, en la difusión de la información, de servir a la verdad y de no ofender a la caridad. Han de forzarse por respetar con una delicadeza igual, la naturaleza de los hechos y los límites y el juicio crítico respecto a las personas. Deben evitar ceder a la difamación.


Que Dios los llene de bendiciones

Lucrecia Rego de Planas
Dirección
Catholic.net

jueves, agosto 06, 2009

Oración por los enfermos

 
 
Por: P. Tardif

Jesús. Señor Jesús.

Creemos que estás vivo y resucitado. Creemos que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento del Altar y en cada uno de nosotros.

Te alabamos y te adoramos. Te damos gracias Señor, por venir hasta nosotros como pan vivo bajado del Cielo. Tú eres la plenitud de la vida.

Tú eres la resurrección y la vida. Tú eres, Señor la salud de los enfermos. Hoy te queremos presentar a todos los enfermos que están aquí, porque para ti no hay distancia ni en el tiempo ni en el espacio.

Tú eres el eterno presente y tu lo conoces.

Ahora, Señor, te pedimos que tengas compasión de ellos. Visítalos a través de tu Evangelio proclamado en la Santa Biblia, para que todos reconozcan que tu estás vivo en tu Iglesia de hoy; y que se renueve su fe y su confianza en ti. Te lo suplicamos Jesús.

Ten compasión de los que sufren en su cuerpo, de los que sufren en su
corazón y de los que sufre en su alma que están orando y viendo los
testimonios de lo que Tú estás haciendo por tu Espíritu Renovador en el mundo entero. Ten compasión de ellos, Señor.

Desde ahora te pedimos. Bendícelos a todos y haz que muchos vuelvan a encontrar la salud, que su fe crezca y se vayan abriendo a las maravillas de tu amor, para que también ellos sean testigos de tu poder y de tu compasión.
Te lo pedimos Jesús, por el poder de tus santas llagas, por tu santa cruz y por tu preciosa sangre.

Sánalos Señor. Sánalos en su cuerpo, Sánalos en su corazón, Sánalos en su Alma.

Dales vida y vida en abundancia. Te lo pedimos por intersección de María Santísima, tu Madre, la Virgen de los Dolores, la que estaba presente, de pie, cerca de la cruz.

La que fue la primera en contemplar tus santas llagas y que nos distes por madre. Tú nos has revelado que ya has tomado sobre ti todas nuestras dolencias y por tu santas llagas hemos sido curados.

Hoy, Señor, te presentamos en fe todos los enfermos que nos han pedido oración y te pedimos que los alivies en su enfermedad y que les des la salud.
Te pedimos por la gloria del Padre del Cielo, que sanes a los enfermos que van a leer este libro.

Haz que crezcan en la fe, en la esperanza, y que reciban la salud para la gloria de tu Nombre.

Para que tu Reino siga extendiéndose más y más en los corazones, a través de los signos y prodigios de tu amor.

Todo esto te lo pedimos Jesús, porque tú eres Jesús. Tú eres el buen pastor y todos somos ovejas de tu rebaño. Estamos tan seguros de tu amor, que aún antes de conocer el resultado de nuestra oración, en fe te decimos Jesús por lo que tu vas hacer en cada uno de ellos.

Gracias por los enfermos que tu estás sanando ahora, que tu estás visitando con tu misericordia.

Que lo cubras de tu sangre divina, y que a través de este mensaje tu
corazón de buen pastor hable a los corazones de tantos enfermos que van a leerlo.

Gloria y alabanza a ti, Señor.

Un repaso de las enseñanzas católicas básicas:

 

La Iglesia Católica y sus enseñanzas se pueden comparar con un árbol roble.

Igual que el árbol de roble tiene muchas ramas, grandes y pequeñas, la Iglesia Católica tiene muchas doctrinas, desde la existencia de Dios a la divinidad de Jesucristo, de los sacramentos al papel de la Santísima Virgen María, de temas morales de paz y justicia, el papado y el purgatorio.

Y como las ramas del árbol de roble, las doctrinas de la Iglesia están interconectadas y relacionadas entre si.

Algunas enseñanzas católicas son absolutamente el centro, como, un Verdadero Dios revelado a nosotros como la Santísima Trinidad: un Dios, en Tres Personas, Padre, Hijo, y Espíritu Santo. Desde esta verdad sobre Dios fluyen las otras verdades, como la Encarnación de Jesucristo, (la Segunda Persona en la Trinidad).

Extendiéndose hacia fuera, nos encontramos con temas relacionados, con la salvación, la realidad del paraíso y el infierno, la misión de la Iglesia establecida por Cristo, el Cuerpo de Cristo y comunión de los santos. Descubriremos los sacramentos y el papado, y muchos otros aspectos de la verdad y una cosa se hace muy clara: Todas estas enseñazas están interrelacionadas.

Esta pagina te dará una visión amplia de las doctrinas Católicas, permitiéndote una "búsqueda profunda" en cualquier área que te interese.
Verás que pulsando cualquiera de las categorías mayores, como "La Comunión de Los Santos," encontrarás muchas sub-secciones en temas como María, rezando a los santos, reliquias, mártires, y más.

DIOS:

La existencia de un Verdadero Dios

\

La naturaleza de Dios

La Santisima Trinidad

Los atributos de Dios

La Divinidad de Jesucristo

Cristo el Mesías y Redentor

El problema de lo maligno

CREACIÓN:

Creación y los Ángeles

P&R sobre la creación y los Ángeles

La Creación, naturaleza y caída del hombre

P&R sobre la creación, naturaleza y caída del hombre

¿Porque nos creó Dios?

SALVACIÓN:

El Credo de los Apóstoles

La Encarnación de Cristo

Nuestra Redención Por Cristo

La Resurrección de la Muerte, por Jesucristo

La Asención de Jesucristo a los Cielos

Artículos en Ingles sobre Jesucristo

LA IGLESIA ESTABLECIDA POR CRISTO:

durer-trinityadoration.jpg

Reflections

eucharist.jpg

LOS SACRAMENTOS:

clouds and light.JPG

LAS ULTIMAS CUATRO TEMAS:

miércoles, agosto 05, 2009

La paloma y el buitre


  
Rodeando un castillo había dos pájaros:
Un horrible buitre y una hermosa paloma.
 
Siempre que el buitre se acercaba los guardias trataban de
expulsarlo mientras que a la paloma le daban comida. Aún así el buitre
continuaba regresando. Sin saberlo éste comía las ratas que abundaban en el
edificio.
 
El sabio del rey solo observaba.
 
Un día los enemigos lograron llegar hasta la habitación del rey.
Afuera estaba la paloma que los miró sin moverse o hacer cualquier gesto
excepto comer.
 
Pero cuando los soldados enemigos se acercaron al pequeño hijo del
rey que ahí se encontraba, el buitre los atacó fuertemente.
Asustados empezaron a gritar y pronto los guardias aparecieron capturándolos.
 
Sigue adentro,,,
 
Más tarde el rey se reunión con su sabio y conversaron sobre lo que
había sucedido.
 
- Creo de ahí podemos aprender algo muy importante majestad
 
- Y ¿Qué lección podemos extraer de tan insólita situación sabio?
 
- No siempre lo que parece bonito a los ojos es realmente leal. Aunque
la paloma haya sido alimentada todo este tiempo no hizo nada para defender
a los que la alimentaron.
El buitre sin embargo sí fue capaz de realizara pesar de su aspecto desagradable.
En realidad creo que él es más bello
que la paloma pues sus actos así lo fueron.
 
- Usted tiene toda la razón. Desde luego mis guardias ya tienen
órdenes expresas de alimentar el buitre como gratitud por lo que hizo.
 
Así el buitre terminó su vida muy bien alimentado y sin sufrir más
persecuciones mientras la paloma por algo dejó de aparecer en el castillo.
 
"Ver más allá de lo que ven los ojos. La apariencia o belleza externa
no lo es todo"
 
 
Reflexión:
 

 La gran mayoria del ser humano se fija en el aspecto fìsico, le dà mucho valor a la belleza exterior, sin fijarse en que lo que vale es el interior de la persona. El buitre , a pesar de su aspecto tan desgarbado y siendo despreciado y marginado  por eso, resultò ser màs fiel y valiente que la paloma de bello aspecto, pero indiferente a lo que pasaba a su alrededor.

Recuerda que a los ojos de Dios todos somos iguales aunque nuestro aspecto fisico sea diferente , No desprecies al hermano  que no fuè agraciado con belleza externa, mira màs bien dentro de su ser y encontraràs que muchos hermanos faltos de atractivo fisico , son los seres màs hermosos ,porque tiene un alma. valiente , bondadosa  y leal.

 

martes, agosto 04, 2009

Yo estoy en el 7 %

 

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