martes, abril 15, 2014

El actor que interpretó a ´Barrabás´ en ´La Pasión de Cristo´ cuenta cómo se convirtió en el rodaje









El actor que interpretó a ´Barrabás´ en ´La Pasión de Cristo´ cuenta cómo se convirtió en el rodaje
Pedro Sarubbi es un hombre apasionado y no le temía a los desafíos en la actuación. Siendo apenas un adolescente, huyó de su casa y se unió a una compañía circense. Luego siguió recorriendo el mundo, creyendo dice que “en algún lugar podría llenar aquél vacío espiritual” que lo afligía.

Probó ingresando al Monasterio de Shaolin en la provincia de Henan (China) para formarse en artes marciales. No estaba allí lo que buscaba. Recorrió entonces el Tibet, aferrado a un voto de silencio autoimpuesto, durante seis meses, para alcanzar el anhelo budista de la Iluminación. Pero su angustia existencial continuaba, inamovible, a pesar de sus esfuerzos.


Practicó meditación en la India y –casi al borde del agotamiento- permaneció más tarde en la Amazonia brasileña…, donde aprendió a hablar portugués. En paralelo, entre viaje y viaje, continuaba su carrera como actor…

La había comenzado a los 18 años trabajando en obras de teatro, comerciales y cine italiano independiente. Se especializó en la comedia, pero siempre sentía una leve sensación de fracaso, pues su anhelo era dirigir. “Me sentía un tigre de Bengala encerrado en una jaula de circo preparado para el show”, reconoce.

Hollywood, pareció sonreírle cuando tuvo un papel secundario en la película “La mandolina del Capitán Corelli” (2001), pero su minuto de gloria no aparecía ni el vacío existencial le abandonaba.

Identificándose con Barrabás
Meses después de aquella película cuenta que “un día sonó el teléfono con la oferta para colaborar en una película de Mel Gibson. Siempre en las películas anteriores había desempeñado papeles oscuros, así que pensé que esta sería otra película de acción”. Pero el filme narraría la pasión, muerte y resurrección de Jesús.  


Estaba sorprendido. “Nunca me imaginé que yo podía actuar en una película sobre la pasión de Cristo, porque en ese entonces estaba muy lejos de la iglesia”, recuerda.

Deseaba encarnar al apóstol Pedro y no ocultó su decepción cuando Mel Gibson le comentó que lo buscaba para interpretar a Barrabás... “La verdad es que deseaba actuar como el apóstol Pedro no por algo espiritual, sino porque pagaban mejor por día trabajado y Barrabás aparecía muy poco tiempo. Entonces argumenté que yo era una persona famosa y no me podían dar un papel pequeño”. Pero terminaría de Barrabás y algo más finalizaría durante el rodaje, breve, pero fundamental para el resto de su vida…

Pocos días antes de rodar la escena, señala, tuvo una conversación con Mel Gibson, quien quiso darle más detalles del personaje: Que Barrabás no era sencillamente un bandido, que pertenecía a la casta de los ‘Zelotes’, le comentó. Pero agregó un detalle que caló profundo en Sarubbi… Barrabás, le dijo, estuvo preso por años, fue torturado y llevado al límite “comenzó a convertirse en esa bestia, que no tiene más palabras. Él se expresa con la mirada. Por eso yo te elegí… después de investigar, tú pareces encarnar bien a ese animal salvaje y, al mismo tiempo, refugiar en el fondo del corazón la mirada del hombre bueno”, dice que sentenció Gibson.



La mirada de Jesús
 
A los pocos días estaba en el set, y por unos minutos se quedó absorto contempló a su colega Jim Caviezel, quien interpretaba a Jesús. Estaban a minutos de registrar la escena en la que el pueblo perdonaba a Barrabás y condenaba al Mesías… y de improviso Pedro Sarubbi y Barrabás, en el alma del actor, eran sólo uno. La escena avanzaba y él ya no actuaba, vivía, vibraba los acontecimientos en todo el ser. ¡Por fin los gritos de la multitud habían logrado su anhelo, él, Barrabás, estaba liberado! Avanzó bajando los peldaños y su mirada se cruzó con la ternura infinita de los ojos de Jesús… “Fue un gran impacto. Sentí como si hubiera una corriente eléctrica entre nosotros. Veía al propio Jesús”.

A partir de aquel momento, el actor italiano, narra que todo en su vida cambió. Aquella paz, dice, que por años había buscado en decenas de viajes había visitado su alma. “Al mirarme, sus ojos no tenían odio ni resentimiento conmigo, solo misericordia y amor”.

Esta fulminante conversión de Pedro Sarubbi que narra en su libro “Da Barabba a Gesù - Convertito da uno sguardo” (De Barrabás a Jesús, convertido por una mirada) ha dado inicio a una etapa de su vida donde el don de la fe toca todo ámbito de su vida. 


Al finalizar, con una personal exégesis de la historia bíblica, explica la razón de su gratitud con aquél personaje, Barrabás, que había resistido encarnar… “Es el hombre que Jesús salvó de ser crucificado. Es él quien representa a toda la humanidad”.
  

Tomado de : http://www.religionenlibertad.com/


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Ernesto William Rojas D.

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domingo, abril 13, 2014

Para escándalo y confusión de algunos

Jacalyn Duffin, la científica atea que Dios eligió para que defendiera un milagro

Habla la hematóloga Duffin, cuyo análisis «determinó» la canonización de la primera santa canadiense. «No es la Iglesia quien se aleja de la ciencia, son los científicos que construyeron una pared artificial entre ellos y la Iglesia… Porque son ignorantes». Ahora que he terminado el trabajo, ¿me puedes decir: se trata de una demanda o de un milagro? Jacalyn Duffin 63 años, canadiense, médico hematólogo e historiadora de la medicina y profesora en la Universidad de Queen nunca imaginó escuchar por respuesta: «Un milagro».

(Portaluz/InfoCatólica) Ella, científica, atea, que siempre había creído en la «verdad de la historia, en un orden natural». No podía imaginarse que «la Iglesia prestaba atención a la ciencia», cuando ella compartía la opinión de la mayoría de los otros médicos: «La religión es sólo superstición, la medicina en cambio, es verdad». Pero es la misma ciencia quien hizo que Jacalyn sostenga una posición que «ha dejado locos a todos mis colegas: yo soy una científica, atea y creo en los milagros
Para entender cómo Jacalyn -autora además de cinco libros donde analiza sobre 1.400 milagros registrados en los Archivos Vaticanos-, ha llegado a sostener una posición casi «herética» (con la ciencia) a los ojos de sus contemporáneos, se deben conocer los acontecimientos de su vida que ella no había «planeado» y el increíble e «inusual» rol que tuvo en la canonización de la primera santa de Canadá, en 1990.

Los santos y los milagros no parecen importarles a los científicos. ¿Qué la motivó a ocuparse de esto?

Mi amor por la ciencia, aunque la forma en la que llegué a ello no es común.

¿Usted es médico o una historiadora?

Me gradué en medicina y me especialicé en enfermedades de la sangre. Cuando perdí a mi primer marido, me casé con un diplomático y lo seguí a París. Me aburría enormemente y, como no podía ejercer mi profesión en Francia, tomé un doctorado en la Sorbona, en historia de la medicina. Cuando regresamos a Canadá, quise volver a ejercer como médico, pero en los hospitales me decían: «Estudiaste historia, podrías matar a alguien». Entonces me iba al hospital tan pronto como había una conferencia y siempre trataba de intervenir, quería demostrar que yo era inteligente. Sabía hacer mi trabajo y debía demostrarlo.

¿Cuando llegó la gran oportunidad?

Un día, una colega hematóloga me pidió que analizara unas imágenes de la médula ósea (de un paciente): «No puedo decirte nada sobre este caso, sólo se necesita una segunda opinión de un testigo ciego», me dijo. Testigo ciego es un médico que analiza los datos sin saber nada del caso. Acepté porque quería demostrarle que yo era capaz y esperaba que lo asumiera. Pero no sabía en lo que me estaba metiendo.

¿Por qué?

Pensé que tendría que analizar algunas imágenes, sin embargo, eran más de 300, sin contar los exámenes de sangre. Me dejaron exhausta… y vi que el paciente tenía leucemia mieloide aguda, que es el peor tipo de leucemia que existe; mata en un promedio de 18 meses. Desde la primera imagen pensé que el paciente tenía que estar muerto: era 1986 y los exámenes se remontaban a 1978. Pero la médula ósea contaba otra historia. Los exámenes mostraban que la leucemia estaba curada y en remisión. Esto era increíble, pero no imposible. Después de cuatro meses, la leucemia puede estar de vuelta, agresiva, como antes, y en este punto la Biblia de los hematólogos es clara: si la leucemia regresa, después de ir a remisión, el paciente muere. Es lo que dice la ciencia, y nunca se ha contradicho. Por esto sabía que el paciente debía estar muerto, pero las imágenes mostraban una increíble segunda remisión y la última imagen disponible mostraba una médula ósea perfecta. Entonces pensé: «Es una lástima que haya muerto mientras estaba en remisión». De hecho los medicamentos que se toman para frenar el regreso de la leucemia, pueden causar infecciones. El cuadro me quedaba claro: de seguro la familia del paciente había denunciado al médico debido a que su ser querido estaba muerto a pesar de que había superado de manera inusual la enfermedad y el médico, durante el juicio, había pedido el análisis de un testigo ciego para demostrar que él había actuado de la mejor manera.

¿Cuándo se enteró que se trataba de otra cosa?

Cuando terminé mi trabajo se lo di a mi colega y le dije: «Bueno, ¿es una demanda o un milagro?» Cuando me respondió que era un milagro, y que el paciente, tras ocho años, todavía estaba vivo, yo no podía creerlo.

¿El Vaticano la consultó para evaluar una canonización?

No, en absoluto. Los expertos del Vaticano ya habían rechazado este caso. Para ellos no se podía hablar de milagro porque al analizar las imágenes no habían encontrado la primera remisión, sólo la segunda. Y de acuerdo con la ciencia una remisión es posible, dos no. Así que no había milagro. Pero esto era un insulto: Soy una científico, nadie me puede tomar por tonta. Una vez entregados mis resultados, me fui al Vaticano para presenciar el proceso con una pila de documentos y pruebas. Para mí era una cuestión de principios, de ciencia.

¿Para usted, una científica atea, era un milagro y para el Vaticano no?

Así como la canonización tiene reglas, también la medicina: hay criterios precisos para reconocer una remisión y una recaída. El Vaticano se estaba equivocando.

¿Quién era la sanada por el milagro?

Una mujer canadiense que después de la primera remisión de la leucemia, sabiendo las consecuencias decidió orar a Marie-Marguerite d´Youville pidiendo la gracia. Lo bello es que la paciente no era particularmente religiosa o practicante, pero rezaron por ella, a horas fijas, la familia y todas las parroquias de la ciudad. Es increíble cómo las oraciones sirven para un milagro. El 9 de diciembre de 1990, Juan Pablo II decidió canonizar a Marie-Marguerite d´Youville y me invitó.

¿Algo más en particular?

Yo no sabía nada del proceso de canonización. Mi madre era anglicana, esa era toda mi cultura religiosa, pero luego se convirtió en una atea, y yo pensaba que en la Iglesia Católica determinaban simplemente por un: «Estaba mal, oré y ahora estoy curada. He aquí el milagro». Pero no, el proceso es muy técnico: el Vaticano no considera opiniones sin hechos observados con el conocimiento científico más avanzado del momento. Y cuando en Roma me dieron el acta del proceso, la «Positio Super miraculo «, y me dijeron que iba a ser mantenida en los archivos del Vaticano, me encendí y pensé: ¡Cuántos milagros habrán allí, y tal vez todos han sido sometidos al mismo rigor científico! A partir de ese momento mi vida cambió.

¿Cómo?

En primer lugar, en Canadá me ofrecieron un trabajo como hematóloga y es realmente irónico haber vuelto a ejercer la medicina gracias a la Iglesia. Por ese tiempo hice también más de 20 viajes a los archivos del Vaticano, donde analicé 1.400 milagros que en los últimos 400 años sirvieron para establecer canonizaciones. Todo tipo de curaciones de enfermedades físicas. Hoy entiendo que la Iglesia y la ciencia tienen una larga tradición común.

¿Usted que es atea cree que se han producido más de 1.400 milagros?

Puedo oír a muchos de mis colegas, que me miran a disgusto y dicen: «Ah, ¿pero entonces usted cree en los milagros?». Quiero aclarar: ocurren cosas inexplicables que la ciencia no puede demostrar. Las personas que tienen fe y creen en Dios argumentan que eso sucede por la oración. En los últimos años he aprendido de la humildad: si no puedo explicar ciertos hechos con la ciencia, ¿quién soy para decir que no ha sido por la oración? Somos muy arrogantes en la medicina y dejamos pasar por alto estos hechos, pero la ciencia médica debería prestar más atención a los milagros que suceden muy a menudo.

¿Cree usted que Dios está haciendo milagros?

No sé explicar por qué suceden y yo no creo en Dios, pero estoy abierta a la posibilidad de que la causa sea Él. Cuando voy a conferencias, incluso con médicos católicos, siempre hay alguien que me dice: «Pero a estas alturas debes de creer en Dios y convertirte al catolicismo». Pero no es así, yo soy atea.

¿Nunca pensó en la conversión?

Sí, pero luego me dije a mí misma, la fe en Dios es en sí un milagro. Un milagro que no me ha pasado. Esta es la única respuesta que puedo dar, o al menos lo único que hace desistir a los detractores que se enojan conmigo.

Fuente: www.infocatolica.com



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lunes, abril 07, 2014

Cosas que no te dicen cuando sales a correr

correr

Salir a correr está de moda. Bueno, en realidad siempre lo ha estado, con sus fluctuaciones. Es una forma de desestresarse, quemar calorías, socializar, participar en maratones solidarios, escapar de todo e incluso de uno mismo. Y también es una forma de viajar (sí, hay turistas que, al igual que se impulsan con bicicletas, lo hacen exclusivamente con sus piernas). Por ejemplo, visitar una ciudad a ritmo de footing puede ser una forma de ver más cosas en menos tiempo. E incluso ya se ha convertido en una forma de visitar lugares de forma más o menos oficial, pues ya tiene un nombre: el sightjogging (ver monumentos corriendo).
Sin embargo, correr no es la panacea. Correr también tiene aparejados una serie de percances que vale la pena conocer, y que quizá influyan en tu decisión a la hora de escoger qué deporte vas a practicar.

Lesiones

lesionesA diferencia del spinning o la piscina, correr entraña muchas lesiones. No importa tu peso, si eres experto, si calientas antes o después. Las probabilidades de lesionarte son altas siempre, destrozándote las rodillas, canillas, ligamentos, cadera o talones.
Tampoco puedes hacer nada calzándote la última tecnología. Tal y como explica el experto Christopher McDougall en su libro Nacidos para correr:
Hoy en día es posible comprar zapatillas para correr con resortes de acero incorporados a la suela o unas Adidas que ajustan la amortiguación de tus pisadas gracias a un microchip, pero el índice de lesiones no ha bajado ni un ápice en treinta años. Por el contrario, ha aumentado; las roturas del tendón de Aquiles han incrementado en un 10 por ciento.
Además, la planta de los pies es extremadamente sensible, al nivel del rostro y las manos. Un informe de la Asociación Americana de Cirujanos Ortopédicos concluye que las carreras de larga distancia son “una amenaza intolerable a la integridad de la rodilla”. La Sports Injury Bulletin lo describe de forma más descarnada:
Cada pisada golpea cada una de tus piernas con una fuerza equivalente al doble de tu masa corporal. De la misma manera que un martilleo constante en una roca de apariencia impenetrable, con el tiempo la convertirá en polvo, la carga del impacto relacionado con el hecho de correr puede, en última instancia, dañar tus huesos, cartílagos, músculos, tendones y ligamentos.
Eso no significa que correr significa necesariamente lesionarse, pues hay personas que se pasan años corriendo que nunca se lesionan. Sin embargo, las probabilidades están en nuestra contra. Sabedor de ello, Philippe Fuchs, un investigador de realidad virtual, ha realizado hace poco una megamaratón de 10.185 kilómetros que cubre la distancia entre París y Pekín. En su viaje había cubierto 85 kilómetros diarios. Corría equipado con varios sensores que enviaban su información a un laboratorio en el que se creó un modelo en 3D de su pie, a fin de estudiar cómo le afectaba el esfuerzo. Esta información será de gran utilidad para la medicina deportiva.

Accidentes embarazosos

Según un estudio alemán, 45% de los corredores experimenta alguna forma de malestar gastrointestinal en sus carreras. En muchos casos eso se traduce en una urgencia para ir al lavabo a evacuar aguas mayores. Es lo que se llama diarrea del corredor.

Fricción

pezonesCorrer provoca fricción con nuestra ropa. Si mezclamos eso con el sudor, que deja tras de sí una capa de sal, ya os podéis imaginar que algunas zonas de nuestro cuerpo se irritarán más fácilmente después de un buen rato corriendo. La más sensible de ellas son los pezones, que incluso pueden llegar a sangrar en casos extremos (algo que ocurre más con hombres que con mujeres, que llevan un sujetador que comprime el pecho). Para combatir esta irritación hay que untarse en vaselina.

Excesos

El exceso a la hora de correr no sólo acarrea lesiones en las piernas, sino en el corazón. Según un estudio realizado durante cinco años por un equipo del Idipaps (Hospital Clínic), que demuestra por primera vez que un exceso continuado de ejercicio físico puede provocar fibrosis y arritmias cardíacas. Al menos es lo que se sugiere tras haberse probado en ratas.
aCaminar, pues, resulta más saludable que correr. No obstante, ello supone una quema de calorías inferior, incluso un 90 % inferior en algunos casos de personas con sobrepeso, según recoge recoge la revista especializada Medicine & Science in Sports & Exercise a raíz de un estudio del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley de California realizado durante 6 años con 15.237 personas que caminaban habitualmente y 32.216 que salía a correr varias veces por semana.
Sea como fuere, hacer ejercicio moderado es bueno no sólo para el cuerpo sino para la mente. Según un estudio de la Universidad de Columbia dirigido por Scott Small y Ana Pereira, publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Science, el ejercicio estimula el nacimiento de nuevas neuronas en la región cerebral del hipocampo, una zona relacionada con la memoria y el aprendizaje.
Tomado de http://www.xatakaciencia.com


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sábado, abril 05, 2014

se niega la comunión a los políticos pro-aborto


El obispo de Springfield (Illinois), Thomas J. Paprocki, famoso por sus posturas claras y firmes en defensa de la vida y de la familia natural, declaró públicamente su apoyo a los sacerdotes que niegan la Comunión a los políticos que se declaran católicos, pero apoyan procedimientos que van en contra de las enseñanzas de la Iglesia.

(AFP/InfoCatólica) Según indicó el sitio «Lifesitenews», el obispo escribió a un activista pro-vida para explicarle que apoya plenamente la decisión de un sacerdote de su diócesis que se negó a dar la Eucaristía al senador Dick Durbin, un demócrata de Illinois. Durbin cuenta con el apoyo de la asociación Naral Pro-Choice, que aprueba el aborto.
El texto del correo electrónico fue publicado por un editorialista católico, Matt Abbot. «El senador Durbin fue informado hace algunos años por su pastor en la parroquia del Blessed Sacrament en Springfield -escribe el religioso- que no se le permitía recibir la Santa Comunión según el canon 915 del Código de derecho canónico. Mi predecesor confirmó esta decisión, que sigue en vigor. Por lo que sé, el senador se conforma con esta decisión aquí en la diócesis de Springfield en Illinois».
El canon 915 establece textualmente que «no deben ser admitidos a la sagrada comunión los excomulgados y los que están en entredicho después de la imposición o declaración de la pena, y los que obstinadamente persistan en un manifiesto pecado grave». El canon 915 atribuye, explica la diócesis, la responsabilidad de negar la Comunión a los ministros, a diferencia del canon 916, según el cual la responsabilidad de acercarse a la Eucaristía es prerrogativa de los fieles, si son conscientes de un estado de pecado grave.
Naturalmente este tipo de decisión ha provocado y provoca un fuerte debate en la Iglesia, porque algunos obispos sostienen que negar la Comunión transformaría la Eucaristía en una especie de arma política. Por otra parte se responde, no sin fundamento, que negar la Eucaristía a quienes están en pecado grave es una forma de caridad, porque se impide a la persona que incurra en un sacrilegio; al mismo tiempo, se evita el escándalo entre el pueblo cristiano.
En 2004, el cardenal Joseph Ratzinger, prefecto de la Doctrina de la Fe, respondió detalladamente, refiriéndose en particular al aborto y a la eutanasia. «La Iglesia enseña que el aborto o la eutanasia es un pecado grave. La carta encíclica ‘Evangelium vitae’», con referencia a decisiones judiciales o a leyes civiles que autorizan o promueven el aborto o la eutanasia, establece que hay una ‘grave y precisa obligación de oponerse a ellas mediante objeción de conciencia […] En el caso de una ley intrínsecamente injusta, como es la que admite el aborto o la eutanasia, no es nunca lícito conformarse a ella’, ni participar en una campaña de opinión a favor de una ley, ni dar a ella el sufragio del propio voto».
En particular, en el caso de los políticos, Ratzinger escribía: «En cuanto al pecado grave del aborto o de la eutanasia, cuando la formal cooperación de una persona se hace manifiesta (o sea, en el caso de un político católico, su hacer una sistemática campaña y votar por leyes permisivas sobre el aborto y la eutanasia), su pastor debería encontrarlo, instruirlo sobre la enseñanza de la Iglesia, informarlo que no se debe presentar a la Santa Comunión hasta que no haya puesto fin a la objetiva situación de pecado, y advertirle que de lo contrario se le negará la eucaristía». Y, si las medidas preventivas no tuvieran este efecto, o no fueran posibles, el sacerdote debe negarse a darle la Eucaristía. «Esta decisión, propiamente hablando, no es una sanción o una pena. Ni el ministro de la Santa Comunión formula un juicio sobre la culpa subjetiva de la persona; más bien reacciona a la pública indignidad de esa persona a recibir la Santa Comunión, debida a una objetiva situación de pecado».
La carta de Ratzinger, dirigida al cardenal McCarrick, se filtró y fue publicada en los medios de comunicación. Su autenticidad fue confirmada. Pero su aplicación no es ni uniforme ni está difundida. En Roma, el prefecto de la Signatura, el cardenal Raymond Leo Burke, es uno de sus mayores seguidores, e insiste en que no se trata de un castigo, sino de un acto de «caridad pastoral» por las razones expresadas antes. Burke, por el puesto en el que se encuentra, puede ser considerado como una de las mayores autoridades en Derecho canónico. Pero una decisión de este tipo presupone una gran valentía por parte del Obispo, además de la posibilidad de políticas e instrumentalizaciones políticas. Y esto explica por qué los Paprocki sean tan pocos.

tomado de INFOCATOLICA.COM



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miércoles, abril 02, 2014

Hace 100 anos nacia obi-wan kenobi

por Juanjo Romero
http://infocatolica.com  Alec Guinness

Hace cien años, un 2 de abril, nacía en Londres Alec Guiness, Sir Alec desde 1959. Interpretó muchos personajes, muchas películas: Oliver Twist (1948), Ocho sentencias de muerte(1949), en la que interpretaba… ¡ocho papeles!?, coronel Nicholson en El puente sobre el río Kwai (1957). Pasaje a la India (1984), Un cadáver a los postres (1975), Scrooge (1970), Cromwell (1970), Hotel Paradiso (1966), Doctor Zhivago (1965), La caída del imperio romano (1964), Lawrence de Arabia (1962).
Aunque probablemente sea más reconocido por la generación de mis hijos como de Obi-Wan Kenobi, en la primera parte de la saga de La guerra de las galaxias (las antiguas como me dicen los críos).
Alec Guiness fue bautizado como anglicano, y la historia de su conversión al catolicismo siempre me ha gustado.
Primero porque en ella tiene mucho que ver Chesterton y la imagen de los buenos curas. La caída del prejuicio. Como cuenta en su biografía:
Todo empezó cuando rodamos la película sobre el Padre Brown (1954), dirigida por mi buen amigo Robert Hamer. Estábamos en los exteriores de Borgoña cuando tuve una pequeña experiencia de cuyo recuerdo siempre he disfrutado.
Hacia el anochecer me encontraba aburrido y sin saber qué hacer. Vestido con mi negra sotana, subí por el serpenteante y polvoriento camino hacia el pueblecito. En la plaza, los niños chillaban en medio de infantiles batallas, con palos por espadas y tapas de cubo de basura por escudos.
En un café Peter Finch, Bernard Lee y Robert Hamer disfrutaban del primer Pernod de la velada. Al saber que no me necesitarían hasta cuatro horas más tarde, me volví a mi hotel. Para entonces ya era de noche.
No había caminado mucho cuando escuché unos pasos apresurados y una voz aguda que me llamada «Mon Pere!» [¡Señor Cura!]. Un chico de siete u ocho años me tomó de la mano y la apretó fuertemente, balanceándola mientras mantenía un parloteo incesante.
No me atreví a hablar por miedo a que mi horroroso francés le pudiera asustar. Aunque yo era un absoluto desconocido, el chico me tomó por un cura y, consecuentemente, por alguien digno de la mayor confianza.
De repente con un «Bonsoir, mon Pere!» [«Buenas noches, Padre»] y una deslavazada reverencia, despareció por el agujero de un seto. El chico había disfrutado de un alegre y tranquilizador paseo a casa, y a mí me dejó con un extraño sentimiento de euforia. Mientras seguía caminando, se me antojaba que una Iglesia que podía inspirar tal confianza en un niño, haciendo de sus sacerdotes -incluso cuando eran unos desconocidos- tan sencillamente accesibles, no podía ser una institución tan intrigante y aterradora como solía ser descrita. Aquel día empecé a sacudirme de encima mis anquilosados prejuicios, tan largamente aprendidos. [Alec Guinness, Memorias, Ed Espada Calpe, Madrid, 1987]



Y segundo, porque es una historia de alegría familiar, como cuenta brillantemente A. Mendiz:
A los pocos días de este incidente , un hijo de Alec Guinness, Mateo, que tenía 11 años, quedó paralítico a causa de la poliomelitis. El pronóstico era incierto. Movido por un impulso interior, cada noche, al terminar el rodaje, Guinness comenzó a frecuentar una pequeña iglesia católica en su camino a casa. Pedía intensamente a Dios la curación de su hijo, y prometió que no se interpondría en su camino si el niño, que había sido matriculado en el colegio de los jesuitas, deseaba hacerse católico.
Felizmente, Mateo se recuperó. Y un año más tarde, anunció que deseaba convertirse al catolicismo. Alec recordó su promesa a Dios, y accedió a la conversión.
Pero Dios quería hacerle un regalo aún mayor. Movido por la fe de su hijo, Alec Guinness comenzó a estudiar el catolicismo. Tuvo largas conversaciones con un sacerdote católico y, finalmente, se decidió a hacer un curso de retiro en una abadía trapense. Aquello le dio fuerzas, pero aún no había llegado su momento.
A principios de 1956 -y animado por la actriz Grace Kelly, que era católica, asistió varios domingos a la Santa Misa mientras rodaba una película en Los Angeles. La doctrina de las indulgencias le frenó aún por unos meses, pero finalmente dio el paso. Fue recibido en la Iglesia Católica por el obispo de Portsmouth en el verano de 1956. Como señaló poco después: «No ha sido algo precipitado ni tampoco un impulso emotivo: ha sido una decisión que me ha costado la vida entera».
Seis meses después, mientras rodaba en Sri Lanka El puente sobre el río Kwai (octubre 1956 - abril 1957), su esposa le llamó al set para comunicarle que también ella había tomado la decisión de convertirse. Fue una sorpresa que Alec festejó con todo el equipo de producción. Y, como sucede a veces a los conversos, en aquellos días se sintió movido por un fuerte impulso evangelizador. (Fue justamente el filme por el que recibió el Óscar).
También surgió en él una profunda Fe. En sus memorias recuerda cómo un día, mientras estaba en Sri Lanka, dedicó la jornada que tenía para su descanso en caminar hasta una ermita muy lejana y así poder rezar ante el Santísimo Sacramento.
Sir Alec Guinness, murió el año 2000 a la edad de 86 años. Gracias al padre Brown de Chesterton, que lo llevó “de la mano” (en el encuentro con un niño) hasta las puertas de la Iglesia, murió alegre y feliz en el seno de la Iglesia católica.
En sus memorias escribió: «Si de algo debo lamentarme es de no haber tomado antes la decisión de convertirse al catolicismo». No está mal para cuaresma.




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martes, abril 01, 2014

¿Qué dice la Biblia de María?

María no es una diosa sino hija predilecta del Padre, madre de Dios Hijo, sagrario del Espíritu Santo. Nuestra devoción se dirige a imitar sus virtudes, nuestro culto a proclamar las maravillas que en ella ha hecho el Todopoderoso.
"Una gran señal apareció en el cielo, una mujer vestida de sol con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza" Apocalipsis 12,1 ss.

¿QUE DICE LA BIBLIA DE MARIA?

1. María esclava del Señor.

Dijo María: "He aquí la esclava del Señor." Lee: Lucas 1,38. María no es una diosa sino hija de Adán. "Ella se consagró totalmente como esclava del Señor, sirviendo a la persona y a la obra de su Hijo". Estudia. Lumen Gentium n. 56.

2. María es la primera cristiana.

Como modelo de todo verdadero creyente ya que ella nos precedió a todos en el camino de la fe y cooperó activamente en el plan de redención con su "sí" a Dios: "Hágase en mí según tu palabra." Lee: Lucas 1,38.

3. María modelo de fe y obediencia.

"La Virgen María realiza de la manera más perfecta la obediencia de la fe... Durante toda su vida, y hasta su última prueba, cuando su hijo murió en la cruz, su fe no vaciló". Lee: CIC n. 148 ss. Si por la desobediencia e incredulidad de una mujer, Eva, todos sufrimos la consecuencia del pecado y de la muerte; también por la fe y obediencia de una mujer, María, todos nos beneficiamos. Lee: Génesis 3,15.

4. María es hija de Dios Padre.

Todos somos hijos de Dios, pero ella es la elegida de Dios "entre todas las mujeres" desde el primer instante de su concepción. Por ello el ángel la llama: "llena de gracia", es decir, desde el principio. De no ser así, el ángel le hubiera dicho: "serás llena de gracia" es decir, antes no, pero ahora sí. Catecismo de la Iglesia Católica (CIC 490 ss.).

5. María es Madre de Dios Hijo.

Jesucristo en cuanto a su divinidad tiene un solo Padre, el que lo engendró en los cielos. Lee: Hebreos 1,5. Jesucristo en cuanto a su humanidad tiene una sola Madre, la que lo engendró en la tierra, Lee: Lucas 1,31. María no es una diosa porque no engendró a Cristo en cuanto a su divinidad, pero sí es Madre de Dios porque engendró a Cristo en cuanto a su humanidad. Y como en Cristo hay una sola persona, la persona divina del Verbo, María es Madre de Dios.

6. María es sagrario del Espíritu Santo.

El Espíritu Santo vendrá sobre ti y la virtud del Altísimo te cubrirá con su sombra. Lee: Lucas 1,35. Moisés se descalzó ante la zarza ardiente. ¿Acaso esto es idolatría? No, porque en la zarza se manifiesta Yahvé. Lo mismo María, ella es la zarza ardiente de la teofanía definitiva: llena del Espíritu Santo, nos presenta al Verbo. CIC 724. Y por eso nos arrodillamos ante ese sagrario que tiene a Jesús en brazos. Lee: Mateo 2,11.

7. Virgen y Madre.

María concibe y da a luz al Hijo de Dios con y por medio del Espíritu Santo. Su virginidad se convierte en fecundidad única por medio del poder del Espíritu. Lee: Mateo 1,23; CIC 723.

¿QUE LUGAR DAMOS A MARIA?

1. El que Dios Padre le da. Dios manda alabar a María.

El ángel Gabriel enviado por Dios saludó a María con estas palabras: "Alégrate, llena de gracia, el Señor es contigo". Lee: Lucas 1,28. Si así alaban a María los siervos de Dios en el cielo, los siervos de Dios en la tierra ¿no debemos hacer lo mismo?

2. El que le da el Hijo.

Jesucristo honraba su Madre. Hagámonos estas preguntas: ¿Era María la madre de Jesús? Sí, sí lo era. Así la llaman los evangelistas. Lee: Juan 2,1. ¿Jesucristo cumplió los diez mandamientos? Por supuesto que sí. ¿Jesucristo cumplió el 4º mandamiento: "Honrarás a tu padre y a tu madre"? Yo pienso que sí.

Por tanto Jesucristo honraba a María su madre, más aún "les obedecía y les estaba sujeto". Lee: Lucas 2,51 ¿No debemos hacer los cristianos otro tanto? ¿Cómo podemos ser en verdad hermanos en Cristo si no tenemos una madre en Cristo?

Si Jesucristo es modelo de todas las virtudes, ¿Cómo es posible que algunos cristianos prediquen a un Cristo que ni siquiera reconoce a su madre, un Cristo que trata a su madre "como una mujer cualquiera"? ¿Ese es el Cristo que predicas a tus hijos?

3. El que le da el Espíritu.

El Espíritu inspira alabanzas a María. La Biblia dice que "Isabel fue llena del Espíritu Santo y exclamó con gran voz: ´Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre´" Lee: Lucas 1,42. Hoy hay muchas personas que dicen poseer el Espíritu pero ¿qué espíritu será ese? Lee: 1 Juan 4,1 ¿Será el Espíritu Santo o será otro espíritu? No lo sabemos. Lo que sí sabemos, de lo que sí estamos seguros, es que los que se llenan del Espíritu alaban a María con estas palabras: "Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre". Por eso todo verdadero carismático será siempre mariano. Estudia CIC 722 ss.

4. El que le da la Biblia.

La Biblia le da a María un puesto importante al lado de Jesús. Los Evangelios nos la presentan como activa colaboradora en la misión de su Hijo. En Belén da a luz a Jesús, lo presenta a los pastores, a los magos y en el Templo; convive con El treinta años en Nazareth; intercede en Caná; sufre al pie de la cruz; ora en el cenáculo. Por tanto, hacer a un lado a María, separarla de Cristo, no es lo que la Biblia enseña. Si los Reyes Magos adoraron a Jesús en brazos de María, ¿será idolatría imitar su ejemplo?

5. El que le da la Iglesia.

La Iglesia nos presenta a María como Abogada, Auxiliadora, Socorro, Mediadora. "Pero todo esto ha de entenderse de tal manera que no reste ni añada nada a la dignidad y eficacia de Cristo, único Mediador" (S. Ambrosio). La luna brilla porque refleja la luz del sol. La luz de la luna no quita ni añade nada a la luz del sol, sino manifiesta su resplandor. Lo mismo, la mediación de María, depende de la de Cristo único mediador. Lee: 1 Timoteo 2,5 y estudia CIC 970.

¿QUE ENSEÑA LA IGLESIA DEL CULTO A MARIA?

El culto a María está basado en las palabras proféticas: "Todas las generaciones me llamarán Bienaventurada, porque ha hecho en mi maravillas el Poderoso". Lucas 1, 48-49. La primera parte es un mandato: "me llamarán", la segunda parte explica la razón: no porque es una diosa, como pretenden los evangélicos, sino por las maravillas que el Poderoso hizo en ella. Así como María presentó a los pastores al Salvador, a los Magos al Rey, al sacerdote a la Víctima, para que lo adoraran, le presentaran dones y se alegraran con el gozo de su venida; así el culto a la Madre, hace que el Hijo sea mejor conocido, amado, glorificado y que a la vez sean mejor cumplidos sus mandamientos. Estudia Lumen gentium, n. 66 y 67.

El Papa Pablo VI recomendaba que, en las expresiones de culto a María, se hiciera resaltar todo lo que se refiere a Cristo, Estudia: Marialis cultus n. 25; y nuestra devoción la debemos mostrar especialmente en la imitación de sus virtudes: el amor a su Hijo, su fe firme, su fidelidad hasta el pie de la cruz, su obediencia al Espíritu Santo quien obró en ella maravillas. Lee: Marialis cultus n. 26 y estudia CIC n. 963 ss.

¿ES MARIA NUESTRA MADRE?

Cristo es la Cabeza de la Iglesia que es su Cuerpo. Lee: Efesios 1,22. Pero una madre no engendra sólo la cabeza sino también el cuerpo de su hijo. Por tanto si los cristianos somos miembros del cuerpo de Cristo que es la Iglesia, entonces María es también Madre nuestra. Por ello Jesús dijo a su discípulo amado, que representaba a todos los cristianos: "Ahí tienes a tu madre". Lee: Juan 19,27 y CIC 967.

¿CREES TU EN LAS PROFECIAS?

La Biblia enseña que María dijo estas palabras proféticas: "Desde ahora me llamarán bienaventurada todas las generaciones". Lee: Lucas 1,48. En estas palabras hay que distinguir tres cosas. Primero. Es un mandato; "me llamarán". ¿Obedeces tú este mandato? Segundo. No se excluye a ninguno; "todas las generaciones", es decir todos los hombres de todos los tiempos. "Generación" significa la descendencia o miembros de una familia. Lee: Mateo 1,1. ¿Perteneces tú a esta "generación"? Tercero. Es una profecía; María anuncia cual será el distintivo de esa nueva generación, de esa nueva familia de Cristo, los cristianos: que de ahí en adelante todos la llamarán Bienaventurada. ¿Perteneces tú a esta familia?

¿HAS LEIDO EL APOCALIPSIS?

Algunos ignoran, lo que dice el capítulo 12 del Apocalipsis. "Una gran señal apareció en el cielo, una mujer vestida de sol con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza". ¿Quién es esa mujer y por qué está en el cielo? Si no es Madre del Hijo de Dios, ¿cómo es que da a luz al varón que se sienta junto al trono de Dios? Si no es Reina, ¿cómo es que está coronada? Si está muerta, ¿cómo es que aparece viva? Si no fue asunta a los cielos, ¿cómo es que aparece en el cielo? Si no es la llena de gracia, ¿cómo es que está vestida por el Sol de Justicia? Si no es la virgen que da a luz, lee: Isaías 7, 11-14, ¿por qué Juan la llama "señal"? Si no es la Nueva Eva, lee: Génesis 3,15, ¿cómo es que está en pugna contra el dragón? Si la Biblia dice todo esto de María ¿cómo puede haber cristianos que afirman saber mucha Biblia y no saben esto?

CONCLUSION

María no es una diosa sino hija predilecta del Padre, madre de Dios Hijo, sagrario del Espíritu Santo. Nuestra devoción se dirige a imitar sus virtudes, nuestro culto a proclamar las maravillas que en ella ha hecho el Todopoderoso.

ORACION

"Señor Jesús, yo creo que tú eres mi único Salvador y por tanto acepto todos los medios que me das para mi salvación. Tú me dices: "Ahí tienes a tu Madre" y yo lo creo, el Espíritu Santo me manda llamarla "bienaventurada" y yo obedezco, tú la amas y yo también. Amén




Cordialmente
Ernesto William Rojas D.
e-mail: ewilliamrojasd@gmail.com
skype:  ernesto.william



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